La universidad, ese faro de conocimiento y del pensamiento crítico, no es sólo aulas y corredores, sino un organismo que respira y actúa al mismo ritmo de su contexto social, político y económico. No se trata sólo de un centro de formación profesional, también es una incubadora del desarrollo y progreso, y en muchos casos puede influir en la gobernabilidad de un país.
En el centro de su vitalidad, o de su estancamiento, se encuentra una figura clave: el rector. Su gestión es la brújula que orienta el rumbo de la institución, y evaluar su desempeño es crucial para comprender cuál es el impulso o, en caso contrario, el freno del adelanto académico y social de la universidad.
El liderazgo efectivo de un rector
no se mide con base a la disponibilidad de recursos de los que dispone para
poner en marcha su proyecto, sino por la autonomía y la visión estratégica con
la que éstos se asignan y ejercen.
En un entorno de semiregulación y
recursos financieros limitados, importa mucho más la capacidad de la
administración del rector para formular y ejecutar planes y acciones de
desarrollo, lo cual se convierte en un mecanismo eficaz para la mejora
continua.
Es decir, no basta con mantener la operatividad,
el verdadero desafío es posicionar a la institución bajo esquemas de programas
estratégicos que generen una imagen favorable y resultados tangibles, tanto
hacia dentro como hacia fuera de la comunidad universitaria.
LA
NUEVA ERA DE LA UNACH
Entendido esto, imposible no destacar y
revalorizar la gestión del rector Oswaldo Chacón Rojas en la Benemérita Universidad
Autónoma de Chiapas.
Muchos son los aspectos fundamentales de
su administración.
En primer lugar, la inclusión y
expansión educativa que la Unach ha vivido durante el primer año de la rectoría
actual.
En el presente ciclo escolar, que
arrancó en agosto, la máxima casa de estudios de Chiapas recibió a más de 36
mil estudiantes en sus distintas unidades académicas en el estado. Lo cual no
es un asunto menor.
Por un lado, que la universidad haya
recibido a tan alto número de estudiantes refleja los esfuerzos institucionales
que se han llevado a cabo en este nuevo periodo para ampliar el acceso a la
educación superior en Chiapas. Y cobra mayor relevancia al considerar que se
alcanzó en un estado marcado por un histórico rezago educativo, con dispersión
territorial, falta de conectividad en comunidades rurales e indígenas,
marginación, pobreza y una estructura social con abismales desigualdades.
Por el otro, el incremento en el número
de alumnos inscritos fue de 9 mil 800, un equivalente a 24 por ciento más del
total de la matrícula anterior.
Este resultado en cuanto a inclusión
educativa no debe verse como un mero logro estadístico, sino como un compromiso
integral por el nuevo rector que busca garantizar que quienes ingresen cuenten
con las condiciones necesarias para permanecer, desarrollarse y concluir con
éxito su carrera universitaria.
Un segundo aspecto a destacar es el
liderazgo que asume la Unach en política educativa para Chiapas. Muestra de
ello es el nombramiento del rector Oswaldo Chacón como Coordinador de la
Política Pública “Mayor acceso a la educación superior para el desarrollo
sostenible”.
Se trata de posicionar a la máxima casa
de estudios de Chiapas como eje rector en la construcción de un sistema
educativo más inclusivo y alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible
de la Agenda 2030.
En otras palabras, si hoy sólo tres de cada
diez jóvenes chiapanecos de las distintas regiones de la entidad acceden a la
educación superior, se proyecta que para 2030 sean cinco de cada diez. Para
alcanzar este objetivo se está trabajando en el desarrollo de 12 nuevos
programas académicos con enfoque en sostenibilidad y necesidades regionales,
mismos que se sumarán a su oferta educativa actual de 142 programas vigentes.
Al respecto, entre las primeras acciones
destaca la creación de 10 centros comunitarios de acceso digital en zonas de
mayor marginación, que son espacios que cuentan con equipo tecnológico y
asesoría académica para jóvenes que en la actualidad carecen de oportunidades
para trasladarse a los campus universitarios.
Como tercer aspecto en esta nueva era en
la Unach está el fortalecimiento de la comunidad universitaria.
Pues al ser nombrado Oswaldo Chacón como
presidente de la Asociación Mexicana de Educación Continua y a Distancia, con
base a su liderazgo, visión estratégica y profesionalismo, se impulsará el
desarrollo institucional mediante la integración de sus miembros, la promoción
de los estándares de calidad, la capacitación de personal y el fomento de
aspectos culturales, científicos, académicos y tecnológicos que antes estaban
olvidados.
Un cuarto aspecto es el impulso a la
investigación.
El mes pasado, la Benemérita Unach
obtuvo financiamiento a través de fondos de la Secretaría de Ciencia,
Humanidades, Tecnología e Innovación, así como del Banco Alemán de Desarrollo,
para trece proyectos de investigación.
La obtención de este financiamiento
refleja dos cosas. La primera, la calidad y pertinencia de la investigación en
la universidad, que asimismo refrenda su compromiso con el desarrollo
sostenible de Chiapas.
La segunda, evidencia los esfuerzos por promover
la vinculación interinstitucional y el potencial de transferencia de
conocimiento hacia la formulación y diseño de políticas públicas. Con ello, se
consolida el liderazgo de la Unach en la región sureste de México.
Quinto aspecto, y no menor en
importancia, son las acciones, programas y estrategias que buscan promover la
cultura (como la realización de la Feria Internacional del Libro, que en la
edición de este año contó con la participación de 20 mil asistentes), el
deporte (como el Torneo Interáreas 2025, que juntó a más de mil 360
estudiantes), la protección al medioambiente (como el Congreso Latino de
Investigación del Cambio Climático, del cual la Unach fue sede en su edición
número siete), espacios para la interculturalidad (como el arranque del proyecto
histórico de inclusión e interculturalidad para los jóvenes de los altos de
Chiapas) y el combate a la discriminación y a todas las formas de violencia.
EN
RESUMEN
Las universidades del siglo XXI
deben buscar la prolongación de la vida y la mejora de su calidad, con un
enfoque de excelencia académica, la modernidad y la responsabilidad social.
El rector Oswaldo Chacón ha
entendido muy bien esto, y más allá de la docencia y la investigación ha creado
puentes con organizaciones del sector público y privado, asegurando que la
academia responda a las necesidades y problemáticas de la sociedad actual.
El camino hasta ahora, sin embargo,
no ha sido fácil. Empero, con la firmeza con la que ha implementado un plan de
desarrollo institucional ha liderado con integridad, garantizando la
transparencia y la participación de toda la comunidad.
Por tanto, su gestión al frente de
la Unach puede calificarse como una administración visionaria, que prioriza la
calidad, la innovación y el compromiso con la sociedad. Es una brújula que
apunta hacia un mejor futuro, con mayor conocimiento, equidad y pertinencia
social.
yomariocaballero@gmail.com
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