Es un agravio a la memoria de los chiapanecos que el gobierno de Tuxtla Gutiérrez haya entregado la Medalla de Honor al Mérito Ciudadano “Joaquín Miguel Gutiérrez” al exgobernador Patrocinio González Garrido

 Se supone que dicho galardón es para reconocer a personajes que con sus acciones contribuyeron a construir una mejor sociedad, ¿por qué entonces otorgárselo a él?

Patrocinio siempre será recordado como uno de los exgobernadores más sanguinarios de la historia de Chiapas. Sobre sus hombros carga con el asesinato de tres periodistas y sus manos están manchadas con la sangre de al menos 15 homosexuales que fueron acribillados por su jefe de policía, quien presuntamente actuó bajo sus órdenes.


Bajo su famoso “Imperio de la ley” mandó a encarcelar de manera injustificada a centenares de campesinos, activistas, políticos, periodistas y hasta persiguió a sacerdotes y ¿por qué? Por oponerse o simplemente cuestionar sus abusos de poder.


Patrocinio nunca fue un líder popular, nunca fue un líder carismático. Por tanto, no merecía este reconocimiento, pues tampoco se le recuerda por haber hecho algo a favor de la clase más desprotegida del estado. En todo caso, el único mérito que puede atribuírsele es haber utilizado el poder para enriquecer a sus amigos empresarios con dinero público.


Es una verdadera desgracia que la memoria del general Joaquín Miguel Gutiérrez haya quedado mancillada al otorgarle una medalla con su nombre a Patrocino González, quien además tuvo el descaro de jinetear dinero de los chiapanecos durante el gobierno de su padre, dinero que en lugar de haber permanecido en la Tesorería General del Estado estaba en una cuenta bancaria a plazo fijo, que él mismo manejaba. Ahí que se le recuerde a este galardonado bajo el apodo de “ladróncinio”.




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