CON VISIÓN DE FUTURO



La nueva fase en la transformación institucional del SNTE se llama “Volver al origen con visión de futuro”.

Así la han llamado los maestros que dirigen al sindicato magisterial, que trata sobre la continuidad de los cambios profundos que se están generando en el interior de la organización con el propósito de mejorar la representación de los docentes y el compromiso con la educación de los mexicanos.

Algunos de los resultados obtenidos en este nuevo ciclo y bajo la actual dirigencia nacional son el impulso de la participación de los agremiados, la basificación de 260 mil maestros, la resolución de 300 mil problemas que permanecían rezagados, como la falta de pago, y la construcción de una nueva relación de respeto y cooperación con el Gobierno Federal. 

Tan sólo por el esfuerzo por la reconciliación y la unidad del magisterio, podemos ver que el SNTE está decido a reconstruir su prestigio, a diluir sus paradigmas y quemar las viejas identidades políticas. Atestiguamos, al parecer, el surgimiento de un sindicato que abraza los principios democráticos y la pluralidad. Empeñado a hacer valer la voz de los maestros y convertirlos en partícipes de la transformación del país. Algo que durante siete décadas les fue negado.

Cada liderazgo le daba al gremio una utilización ajustada a sus intereses personales. Por eso lo vimos chantajeando o arrodillado ante el gobierno. Cuarenta años estuvo adherido al PRI, nutriéndolo de votos. O bien, siendo parapeto de los presidentes panistas.

Alfonso Cepeda Salas ha sudado la camiseta al tratar de revertir esa historia. Pero los tres dirigentes que lo anteceden fueron cortos en resultados y largos en las consecuencias de sus errores.

Carlos Jonguitud Barrios corrompió el espíritu del sindicalismo y se hizo de una fortuna incuantificable. La gestión de Elba Esther Gordillo no fue muy diferente. Con la complicidad de cuatro presidentes de la República saqueó al sindicato por más de dos décadas. Periodo en el que acumuló en enorme capital político y económico. Y Juan Díaz de la Torre fue un líder servil al gobierno del expresidente Peña Nieto.

Durante esos tres liderazgos los maestros fueron los que más perdieron y, obviamente, la educación de los mexicanos.

En lugar de aprovechar las ventajas del SNTE para promover los derechos laborales del magisterio y contribuir en el desarrollo del sector educativo, éstos se aprovecharon de ellas, echando por la borda el poder institucional  y poniéndose del lado de quienes mandaban en el país.

De este modo, los votos del SNTE consiguieron la victoria de Ernesto Zedillo durante la peor crisis gubernamental del país provocada por el mismo PRI, hicieron posible la presidencia de Vicente Fox, quien respaldó con dinero público los proyectos no del sindicato, sino de la ex lideresa.

Asimismo, el partido satélite del sindicato, Nueva Alianza, se coligó en 2006 con el PAN para que Felipe Calderón Hinojosa diera continuidad al gobierno panista. Éste, en pago, continuó amamantando con prebendas políticas y carretadas de dinero a la cúpula sindical, volteando a ver para otro lado cada vez que salía un nuevo escándalo de corrupción en contra de los maestros.

Por esa actitud clientelar, los dirigentes se apropiaron de la rectoría de la educación. Tuvieron puestos claves en la SEP, control en buena parte del presupuesto del sector educativo, poder de decisión sobre los planes de estudio e impedían las reformas que limitaban sus privilegios.

Mientras la cúpula sindical se enriquecía y volaba en jets privados, los maestros no obtuvieron nada. Se pasaron 44 años marchando en las calles, en plantones, quemándose de sol, perdiendo su imagen y tildados como desestabilizadores sociales.

También fueron obligados a atentar contra los derechos de la sociedad y hasta a vender boletos para la rifa de camionetas de lujo que terminaron repartidas entre el grupo más cercano de Gordillo Morales.

Con una representación sindical rastrera y oportunista, los profesores quedaron al margen de las grandes decisiones del país, reducidos a condición de explotados.

En fin, el SNTE estaba convertido en una agrupación retrógrada. En un contexto donde el presidente de la República daba las órdenes, los líderes obedecían a cambio de privilegios y los maestros callaban.

NUEVA ETAPA

Igual como ocurre en el cambio de piel de algunas especies animales, la mudanza en las instituciones es siempre un factor determinante para el desarrollo y la buena salud. No es un proceso aleatorio, sino necesario.

El cambio en el SNTE se nota en su actual posicionamiento ideológico, pues presenta una revalorización de la democracia, las libertades constitucionales, la importancia del sindicalismo y la promoción de los derechos laborales de los educadores, así como de la importancia del maestro dentro de la sociedad y del trabajo a favor de la educación.

En esa metamorfosis el SNTE no confronta al gobierno, pero tampoco se subordina. Ciertamente apoyó la reforma educativa del presidente Andrés Manuel López Obrador, aunque no con votos, sino con ideas y propuestas. Acompaña al gobierno federal en sus planes de mejorar la calidad educativa, pero con agenda propia, con autonomía, con dignidad. Dando el mensaje de ser un aliado en el proceso de transformación, no un palafrenero.

Es muy meritorio que después de muchas décadas, el SNTE les haya dado voz y voto a los maestros. Fruto de ello son los foros de consulta en los que se logró recoger las propuestas, inquietudes y necesidades de los maestros. Ese ejercicio terminó en la elaboración del Pliego Nacional de Demandas: un documento que fue presentado al Ejecutivo y al Congreso de la Unión.

Lo más valioso de esto es que el 80% de lo ahí presentado forma parte de la reforma educativa impulsada por el gobierno de López Obrador.

Eso fue en 2019. Y casi inmediatamente después de decretarse la nueva reforma educativa, el sindicato lanzó una de las convocatorias más ambiciosas que se hayan visto. Invitó a maestros, dirigentes sindicales, autoridades educativas, legisladores, presidentes municipales, académicos de todas las áreas del conocimiento y padres de familia a aportar las propuestas que fueron contempladas en la elaboración de la Ley del Sistema para la Mejora Continua de la Educación, Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros y Ley General de Educación.

Este año, a pesar de las dificultades propias de la pandemia, el SNTE volvió a convocar a los docentes para confeccionar el Pliego Nacional de Demandas 2021, que será entregado a la recién nombrada titular de la Secretaría de Educación de Pública, Delfina Gómez.

En cuanto a la participación, nada más en Chiapas, más de 15 mil docentes, entre educación básica y homologados, de las 15 regiones del estado, expresaron sus requerimientos en lo salarial, laboral, profesional y seguridad social. También hicieron planteamientos sobre la regulación del teletrabajo y la canasta básica tecnológica, que surgen como necesidades derivadas de la pandemia.

En palabras de Ángel Paulino Canul Pacab, presidente de la Comisión Ejecutiva de la Sección 40 del SNTE: “este ejercicio sirvió de nueva cuenta para escuchar la voz de los agremiados y reunir las demandas y planteamientos de los maestros chiapanecos”.

Por este trabajo del SNTE, hoy existe la obligatoriedad de la educación inicial, la gratuidad de la enseñanza superior, la defensa del normalismo, el fortalecimiento de las escuelas normales y fue eliminado el vínculo entre evaluación y permanencia, que provocó muchos problemas para el profesorado.

En esta nueva etapa, es importante notar que el sindicato magisterial no está luchando por recuperar la rectoría de la educación. Todo lo contrario, apela por la legalidad y la implementación de programas, cursos y otras acciones que fomenten la capacitación docente, el profesionalismo, la unidad gremial, la solución de conflictos, la gestoría y la participación.

“Volver al origen con visión de futuro” surge precisamente en el momento más complicado del país. No sólo por los efectos terribles de la contingencia sanitaria sobre la población, sino cuando México ocupa el último lugar en educación media superior entre los países de la OCDE y cuando hay casi 29 millones de analfabetas. Ojalá que los esfuerzos del sindicato magisterial encuentren eco en las autoridades. Porque ya se sabe, pensar en el bien de la educación y de los maestros es asumir el futuro responsablemente.

yomariocaballero@gmail.com

Comentarios