No es sólo una creencia, sino una ponderación bien fundamentada. Quien despacha desde la Secretaría General de Gobierno es, después del gobernador, la segunda persona más poderosa del estado.
Lo es por varias razones. Pues en el cumplimiento de conservar la gobernabilidad es el funcionario facultado constitucionalmente para imponer el orden, tomar determinaciones estrictas e incluso utilizar la fuerza en casos de extrema necesidad, vigilando siempre el marco normativo que establece límites a su propia autoridad.
Por el nivel de su jerarquía, ejerce gran influencia entre los distintos actores gubernamentales y sociales. Su voz debe ser el de la propuesta, pero según sea la situación puede también ser enérgica, sin que eso parezca autoritarismo. Además, tiene la potestad para hacer acuerdos y negociar los puntos que conduzcan a la paz social. Y al tener contacto permanente con la oposición, con los organismos autónomos, con los sindicatos, con los otros poderes del Estado y con la gente, su figura es relevante en el gobierno.
Por lo mismo, se piensa que el que ocupa ese cargo sólo lo deja para alcanzar otro de mayor rango.
Entonces ¿cómo entender la salida repentina del exsecretario Ismael Brito Mazariegos, de quien se pensó en algún momento que sería el sucesor del gobernador Rutilio Escandón Cadenas? La clave está en la traición de sus subalternos.
LOS
TRAIDORES
La historia del poder está plagada de abusos y excesos, de trampas y crímenes, de costosísimas obsesiones y de apuestas absurdas. E Ismael Brito se equivocó al rodearse de personajes sin escrúpulos, incompetentes y corruptos.
Entre los que lo traicionaron está Jorge Cruz Pineda, quien continúa al frente de la Subsecretaría de Gobierno.
En Cruz Pineda se hace necesario traer a la memoria el refrán de “zapatero a tus zapatos”. Porque ¿qué sabe un dentista de gobernabilidad? ¿Qué sabe de políticas públicas? ¿Qué de la ejecución de estrategias que fortalezcan a los municipios mediante un federalismo efectivo o de la promoción de los valores democráticos? O ¿acaso será lo mismo sacar una muela que proporcionar garantías al Estado de Derecho, que es una de sus muchas responsabilidades? No lo creo en absoluto.
De lo que sí sabe el subsecretario Cruz, como buen sacamuelas, es de mordidas. Sólo así se explica su excelente situación económica que, a la verdad, no concuerda ni con sus ingresos actuales y tampoco con los sueldos que devengó hace ya muchísimos años como delegado de gobierno y como presidente municipal de Pichucalco, cargo que desempeñó de 2002 a 2004.
Recibió la subsecretaría de gobierno el 8 de diciembre de 2018, con la recomendación de conducirse con honestidad, transparencia y con vocación de servicio. Pero hizo todo lo contrario, defraudado al mismo tiempo la confianza que le concedieron y los postulados de la Cuarta Transformación. Se dedicó a traficar influencias, a extorsionar a los presidentes municipales y a acumular una fortuna a espaldas de Ismael Brito Mazariegos, su jefe inmediato.
Actualmente, hay comentarios de que abusando de su poder tiene bajo amenazas a varios acaldes de la entidad, quienes para evitarse problemas con le entregan mes con mes importantes sumas de dinero.
Por ejemplo, fuentes a este autor aseguran que el presidente municipal de Ocosingo le paga 100 mil pesos mensuales. Incluso, en algunas ocasiones la entrega del dinero se ha hecho en su despacho y escondido en cajas de medicinas. Muy bien disimulado para Jorge Cruz Pineda, a quien le place que lo llamen doctor.
Algo tendrá la Subsecretaría de Gobierno que enloquece a los hombres. Quienes han llegado a ese puesto no sólo acrecientan su codicia y corrupción, sino también la fijación de que los llamen doctor. Tal es el caso de Nemesio Ponce Sánchez, subsecretario de gobierno en la administración de Juan Sabines Guerrero, cuya única diferencia con Cruz Pineda es que éste es dentista y el otro, camillero.
Otro alcalde que también beneficia al subsecretario es el de Bochil, quien le da 50 mil pesos mensuales. Uno más es la alcaldesa de Simojovel. Ella le da 30 mil. El de Huixtla, 50 mil. Y el de Pichucalco, otros 30 mil pesos. Nada más entre esos cinco ediles, Jorge Cruz obtiene un beneficio de 260 mil pesos mensuales libres de polvo y paja.
No es todo. Se dice que en pago por diversos “favores” el presidente municipal de Salto de Agua le regaló una camioneta. Por los mismos motivos, el de Jitotol también le regaló otra. Lo condenable es que supuestamente ambas camionetas fueron pagadas con recursos que maneja el Copladem, mismos que debieron ser utilizados en proyectos y obras de mayor necesidad en los respetivos municipios.
Jorge Cruz Pineda es un funcionario tachado de prepotencia. Como botón de muestra está la queja interpuesta en su contra en la Comisión Estatal de Derechos Humanos por las amenazas e insultos que él le propinó a uno de los estudiantes a los que el año pasado se les quiso negar que cursaran la carrera de Derecho en la Universidad Intercultural de Chiapas a pesar de que habían aprobado el proceso de admisión y pagado su inscripción.
Algo más. Se cuenta que el subsecretario es dueño de una flotilla de transporte público que opera en la región de Pichucalco de manera ilegal, es decir, es transporte pirata. Por si fuera poco, hay rumores de que tiene constructoras y de que está ligado con empresarios del ramo de la construcción en los municipios de Palenque, El Bosque, Pichucalco y Reforma, a las que él a través de tráfico de influencias entrega obras por adjudicación directa.
Por otro lado, está señalado de financiar al Partido Popular Chiapaneco, de reciente creación, con el que según pretende participar por la gubernatura del estado en 2024.
Otro de los traidores a Ismael Brito es Luis Luna León, quien se desempeñó como su secretario particular. Hoy se dice que podría estar jalando los hilos en la Dirección de Atención a Organizaciones de la Subsecretaría de Relaciones Políticas y Organizaciones.
Este sujeto que se las da de muy intelectual, está identificado como el operador financiero de Giovanny Campos Amaya, quien fue encarcelado en febrero de 2020 por actos de corrupción y tráfico de influencias.
Luis Luna, artista de la intriga y la tranza, le creó enemigos gratuitos al exsecretario Brito. Lo bloqueó. Y en complicidad con Giovanny Campos hizo un gran negocio con el reparto de plazas y contratos de obra pública que, según bisbiseos, sigue ocurriendo en estos días.
¡CUIDADO,
SECRETARIA!
Por todo esto, si la recién nombrada secretaria de gobierno, Cecilia Flores Pérez, quiere responder con creces a la confianza que depositó en ella el gobernador Rutilio Escandón Cadenas tiene que deshacerse y ordenar que se investigue a Jorge Cruz Pineda y borrar todo rastro de Luis Luna, a los que el gobierno y la gobernabilidad de Chiapas les importa un carajo y que podrían arrastrarla a un camino de confabulaciones, tal como hicieron con su antecesor.
Todavía está a tiempo de despertar, de darse cuenta que está durmiendo con el enemigo. ¡Chao!
@_MarioCaballero

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