NI TANTITA MADRE


En la sesión de cabildo del martes pasado, la mayoría de los regidores se pusieron de acuerdo para autorizarle al gobierno de Carlos Morales Vázquez otra compra por adjudicación directa de mil 500 contenedores de basura a la empresa Veolia por un monto de once millones de pesos.

Según las autoridades capitalinas dicha compra se realizó por adjudicación directa por motivo de exclusividad en el producto. Quienes dieron y defienden esa justificación son los integrantes del Comité de Adquisiciones, Arrendamientos de Bienes Muebles y Contratación de Servicios del H. Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, convenientemente respaldados por el presidente municipal. Los regidores simplemente votaron a favor.

De acuerdo con recomendaciones de la Secretaría de la Función Pública, el procedimiento de adjudicación directa sólo debe utilizarse cuando por las características del bien a adquirir, o el servicio, sólo exista un proveedor o contratista en el mercado capaz de vender el bien o prestar el servicio, y siempre que no existan bienes o servicios alternativos o sustitutos.

Esas recomendaciones están establecidas en el Artículo 42 Fracción I de la Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las Mismas y en el Artículo 41 Fracción I y VIII de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público.

Situación que coincide con la Ley de Adquisiciones, Arrendamiento de Bienes Muebles y Contratación de Servicios para el Estado de Chiapas, que establece en la Fracción I del Artículo 76 que la adjudicación directa sólo podrá llevarse a cabo cuando una determinada persona posee la titularidad o la patente o derechos exclusivos de los bienes o servicios a contratar o porque en el mercado no existen bienes sustitutos o alternativos.

No es el caso de Veolia. Tampoco de los contenedores.

Recordemos que en marzo pasado Carlos Morales y su (des)gobierno alegaron exactamente lo mismo para justificar la compra directa de 3 mil 834 contenedores que hicieron a Veolia por más de 28 millones de pesos: exclusividad. Otro argumento que esgrimieron aquel entonces era que el precio era muy favorable.

Empero, el Diario de Chiapas se encargó de desmentir que los bienes adquiridos no eran ni exclusivos ni tenían el mejor precio del mercado. Todo lo contrario, con pruebas en la mano descubrió que el proyecto de contenerización se trataba de un negocio fraudulento entre el alcalde y esa empresa de origen francés.

La investigación realizada por esta casa editorial encontró que compañías extranjeras, como Green Robot Tecnologías, que tiene presencia en Estados Unidos, Brasil, Centro y Sudamérica, la India, Pakistán y México, vende contenedores con las mismas características que los adquiridos por el Ayuntamiento tuxtleco, pero con mejores materiales y certificados bajo normas europeas. Incluso, a un precio mucho menor y ya instalados.

Con eso queda comprobado que los contenedores vendidos por Veolia no son de marca exclusiva.

El regidor Paco Rojas defendió esa transacción hasta con las uñas. Dijo que se había optado por aprobar la compra de dichos contenedores porque además de ser aptos para los camiones de Veolia, el proveedor les garantizaba el precio al tipo de cambio en que fueron cotizados en 2019.

Resulta que el Ayuntamiento pagó 7 mil 303 pesos por cada uno de esos contenedores. Según la información recabada por el Diario de Chiapas, en la fecha que se realizó el pago Green Robot Tecnologías los tenía a un costo de 6 mil 368 pesos. Y al tipo de cambio de 2019, era de 5 mil 931. Es decir, si Carlos Morales hubiera preferido el procedimiento de licitación pública y no la adjudicación directa, la comuna tuxtleca pudo haberse ahorrado alrededor de 5 millones 260 mil pesos.

¿Dónde está pues el beneficio con Veolia si se pagó un producto más caro y de menor calidad que el que venden otras compañías? Sin ninguna duda, es un acto de corruptela.

Lo mismo ocurre con esta nueva operación.

La regidora Adriana Guillén, del PRI, quien fue la única en votar en contra de la compra directa de contenedores, reveló datos que merecen toda nuestra atención.

En primer lugar, señala que a través de la investigación que ella misma realizó encontró que existen no una, ni dos, ni tres, sino muchas empresas nacionales e internacionales que fabrican el mismo contenedor de polietileno de alta densidad. Entre esas están Otto, Ese, Contenur España, JCOPLASTIC, Sulo, Weber, Mecaplastics, Schafer y Dragón Asia, que cumplen con las especificaciones internacionales y normas europeas.

A pesar de ello, Morales Vázquez y el Comité de Adquisición insisten en que los contenedores de Veolia son únicos y de marca exclusiva.

Asimismo, la regidora Guillén descubrió que todas las marcas antes mencionadas son compatibles con los sistemas de elevación europeo y norteamericano, como los usados por los camiones recolectores de Veolia. Algo más. Los precios que logró cotizar van desde los 5 mil 900 hasta los 11 mil pesos, con los contenedores ya instalados y con sistemas de rastreo, chips, mecanismos de seguridad para su colocación y anclaje, etcétera. Y el costo que pagó el Ayuntamiento por los nuevos contenedores es de 7 mil 333 pesos cada uno.

Existiendo fabricantes con mejores precios y mejor servicio, Carlos Morales volvió a beneficiar a Veolia. Sí, esa empresa que tiene diversas demandas por contaminación ambiental y que en varias ocasiones ha puesto en riesgo la salud de los tuxtlecos.

Estamos, a la verdad, ante un negociazo. ¿Quién diría que vender botes de basura es un negocio rentable? Pero más allá de eso hay que ver que por enésima ocasión el acalde de Tuxtla Gutiérrez demuestra su desprecio por la ley. Por enésima ocasión la mayoría de los regidores consintieron el fraude. Una vez más, los recursos públicos sirven para el beneficio de unos cuantos.

No podemos negar que el proyecto de contenerización tiene entre sus beneficios ayudar en el mejoramiento de la imagen urbana, la salud pública y la prevención de riesgos. Sin embargo, actualmente hay otras prioridades.

Como producto de la pandemia muchas personas han quedado sin empleo en Tuxtla Gutiérrez. Muchas de ellas han tenido que vender o empeñar sus bienes para poder alimentar a su familia y cubrir los gastos del hogar.

No obstante, el alcalde Morales está empeñado en gastar millones y millones de pesos en llenar a la ciudad de botes para basura. Prefiere eso en lugar de invertir ese dinero en mejorar los servicios de salud municipal, en la reactivación de la economía, en apoyo a las familias en necesidad alimentaria. Aunque, pensándolo bien, no podemos pedirle eso cuando se negó a prorrogar el pago por el servicio de agua potable y hasta aumentó el impuesto predial a pesar de que atravesamos la peor crisis económica de todos los tiempos.

Y, por cierto, se atrevió a realizar otra compra de contenedores cuando la Auditoría Superior del Estado todavía sigue revisando la anterior por 28 millones de pesos y que le costó el repudió social y los señalamientos de corrupción de parte de varios legisladores en el Congreso del Estado.

De verdad que Carlos Morales, los regidores y Veolia no tienen madre. Ni tantita. ¡Chao!

yomariocaballero@gmail.com

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