Actuar con responsabilidad y con seriedad es la exigencia presente para todos los gobernantes. Con la crisis sanitaria más compleja de las últimas generaciones encima, no hay tiempo para la imprudencia y la informalidad. La sociedad exige dignidad de parte de sus autoridades. Pide que se tomen en serio el papel que les ha tocado representar.
Porque, ¿qué confianza puede inspirar un funcionario público corrupto? Ninguna. Es exactamente lo mismo que con un médico guasón, nadie querría dejarse operar por él. Un piloto que da traspiés durante el vuelo provocará pánico. Un contador al que no le salen las cuentas meterá en problemas fiscales a sus clientes.
Dirigir un pueblo por muy grande o pequeño que sea es una altísima responsabilidad. Es, en primer lugar, proteger la vida del ciudadano. Es garantizarle una vida con pleno respeto de sus derechos y libertades, en un ambiente de paz, seguridad, de acceso a los servicios públicos y con oportunidades de desarrollo tanto colectivo como individual.
Gobernar, pero lo que se dice verdaderamente gobernar, no es un verbo al alcance de cualquier político.
CRÍTICA
AL ALCALDE DE TILA
Limber Gutiérrez Gómez parece ser de los pocos servidores públicos responsables y serios. No digo que su gobierno haya llevado al municipio de Tila al progreso deseado, pero en los dos años de su gestión ha logrado cosas importantes y hay aspectos que no pueden ser ignorados. El primero de ellos es que ha sabido entenderse con la gente para producir las obras y las estrategias que más se requieren en el pueblo.
El segundo, no menor en importancia, es el prestigio que goza ante la sociedad que gobierna y con los responsables de la política estatal. Tercero, que estando en un tiempo en el que el descrédito de los políticos (especialmente de los presidentes municipales) es el elemento común, sus logros lo hacen visible y lo convierten en buen prospecto para otras responsabilidades públicas.
Como acaba de entregar su segundo Informe de Gobierno, empecemos con el trabajo con la sociedad. La presidencia municipal de Limber Gutiérrez es de puertas abiertas, plural, respetuosa de las opiniones, ideas y planteamientos de la gente. Difícil responder a cada una de ellas, pero bajo esa visión democrática supo mover a las personas y a su equipo de gobierno.
Imposible negar el mérito de tejer con discreción y paciencia los acuerdos que hicieron posibles tan significativas obras, como la apertura de nuevos caminos que hoy interconectan a las comunidades y facilitan el tránsito de productos, de mercancías y que en buena medida ha logrado incrementar la productividad de la región. Cabe mencionar que por su clima, Tila es uno de los municipios de mayor producción de maíz y café en toda la región.
Tila, “En el agua negra” por su traducción del Náhuatl, es un municipio enclavado en la región Selva de Chiapas, donde sus más de 70 mil habitantes repartidos en las 133 localidades viven de la agricultura, principalmente. La lluvia es abundante durante casi todo el año.
Pero no sólo de eso viven, sino también de la producción de artesanías y del turismo, pues la veneración al Cristo Negro o “Señor de Tila” reúne cada 15 de enero a una multitud de gente de diversos lugares de la República, que representa una fuerte fuente de ingresos. Otra festividad que provoca una considerable peregrinación es la de Santa Martha Virgen.
Limber Gutiérrez supo conectarse con toda esa gente y con todo lo que representan cultural e históricamente para nuestro estado. No acudió a la negociación soterrada ni a los manotazos en la mesa para imponer sus decisiones. Todo lo contrario, recurrió al diálogo y a la razón.
Destaca el respeto que muestra a la Presidencia Municipal, a la Asamblea y al pueblo. No es como esos políticos que se burlan de la gente enviando una foto de cartón para representarlos en sus actos públicos o que mienten con tal de quedar bien con las autoridades estatales, sin importarles los daños que ocasionan.
Y sólo así, en común acuerdo y con dignidad, pudo lograr las acciones que condujeron a su gobierno a la construcción de 112 pozos de visita común, puentes, calles, descargas domiciliarias, alcantarillado, electrificación y viviendas para las familias de escasos recursos. En febrero de este año, realizó la entrega de 12 casas en la población conocida como La Preciosa. En Corozal Nuevo entregó otras 49 para el mismo número de familias.
El impulso a la educación es otra de las gestiones destacables en su gobierno. Por ejemplo, recientemente realizó la modernización de las aulas de la escuela “Emiliano Zapata”, donde se pintaron los muros, se renovó el sistema eléctrico, se colocaron ventanas, puertas metálicas y protecciones, y la aplicación de impermeabilizante. Ahora, esa institución educativa cuenta con nuevos muebles sanitarios, cocina escolar y mamparas en los salones de clases.
Algo parecido ocurrió en la escuela primaria “Rubén Miguel Rincón Coutiño”. En la escuela bilingüe “El Porvenir”, se construyó un domo y una cancha que coadyuvarán en la realización de las actividades lúdicas del alumnado. Pensar en la educación es pensar en el futuro.
Los programas de apoyo a la sana convivencia también han sido bien recibidos. Como “Domingo en familia” en el que el Ayuntamiento de Tila realiza festivales culturales y eventos infantiles en los parques. El mejoramiento de las áreas deportivas, el impulso de torneos en las distintas disciplinas y la invitación de instructores de alta capacidad y de talla internacional son algunas de las estrategias para el fomento del deporte entre la niñez y la juventud y, a la vez, sirven para combatir la violencia, el delito y las adicciones.
El sector salud también ha tenido algunas mejoras. Pero, especialmente, el de la seguridad, donde se han contratado más elementos y más capacitación para los policías, quienes tienen mejores equipos.
Actualmente, el gobierno de Tila es reconocido por cumplir al 100% con el reporte de la Cuenta Pública. Eso habla de una gestión transparente, con orden y responsable en el manejo de los recursos.
Hace poco más de un mes, en Tila ocurrió un enfrentamiento entre ejidatarios y pobladores que dejó varios muertos. Todo fue derivado por conflictos políticos y desacuerdos en la tenencia de la tierra. Del problema se esperaba una situación mucho peor.
Un buen gobernante debe reconocerse en las crisis. Limber Gutiérrez actuó como un pacificador. Logró sentar en la mesa a las partes en disputa y salir con los acuerdos que terminaron con los bloqueos, la violencia, las amenazas y propusieron el establecimiento de la tranquilidad entre los habitantes, la convivencia y la paz social que reina hasta el día de hoy.
¿FUTURO?
El encargo de Limber Gutiérrez Gómez ha llegado al último tramo de su periodo, y es justo reconocer que desde la alcaldía de Tila ha logrado entenderse con su gente, asentar las bases del desarrollo comunitario, atender los sectores más vulnerables del municipio y contribuir en la pacificación del pueblo.
Desconozco, sin embargo, si así como ha demostrado capacidad para dirigir a Tila también la tenga para asumir una responsabilidad legislativa en el Congreso de la Unión. Aunque tiene razones que lo convierten en buen prospecto. ¡Chao!
yomariocaballero@gmail.com
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