EFICACIA, NARRATIVA Y SÍMBOLO



Hay tres aspectos importantes en el gobierno de Rutilio Escandón Cadenas. Dejan entrever su reto central, muestran su capacidad para distanciarse del pasado inmediato y afirman un claro perfil de capacidad política. Pues, en un año, el gobernador ha logrado tres cosas: entenderse con los otros poderes del Estado para producir reformas relevantes y tener gobernabilidad, contar una buena narrativa de su gobierno y crear un emblema de su visión. Triángulo notable: las reformas y acuerdos que fincan un prestigio de eficacia; la narración que explica su sentido y el símbolo que lo hace visible. 

Empecemos con las reformas y acuerdos. El doctor Escandón Cadenas supo mover al Congreso y al Poder Judicial, pero sin invadir sus autonomías. Forjó acuerdos para transformar lo que parecía intocable.

A diferencia de otras administraciones no se recurrió a la intimidación o compra de voluntades. Al contrario, el gobierno estuvo dispuesto a escuchar objeciones a sus iniciativas; no acudió a la negociación con textos cerrados ni renegó de la aportación de sus interlocutores. Y lo que logró es sin duda notable. Para empezar, una nueva plataforma en la conducción del poder. Eficacia es la palabra que suena una y otra vez.

En esa aclamación de eficacia está la eliminación del fuero para el Ejecutivo y demás funcionarios públicos estatales. Con eso se combate la impunidad de los poderosos y con la derogación de la norma que le permitía al gobernador renunciar a su puesto y regresar como interino, se privilegiaron los principios de la democracia a la vez de dar mayor certeza jurídica a la investidura. Más claro: el gobernador está obligado a cumplir la encomienda a cabalidad, es decir, en el tiempo establecido por la ley y siendo responsable con el poder que se le ha conferido, entregando cuentas claras al pueblo.

También hay eficacia en la política de conciliación del gobernador Rutilio Escandón. Si por un lado hay un nuevo entendimiento con los poderes del Estado, mismo que ha permitido una buena impartición de justicia y la creación de una agenda de trabajo en común; por el otro, los distintos acuerdos con organismos sociales han sido fundamentales para la paz y la tranquilidad de los chiapanecos.

Hagamos un paréntesis. Anteriormente, la disidencia era combatida con el uso de la fuerza o mediante la concesión de dádivas. Por eso mismo vivimos gobiernos represores y gobiernos entreguistas. Y ni uno ni otro fueron eficaces para resolver los conflictos y conducir al estado a una situación de estabilidad social y política. Todo lo contrario, empeoró la pobreza, la marginación, los enfrentamientos y se ensanchó todavía más la brecha de desigualdad.

Hoy, en cambio, no se reparten sobres de 30, 40 o 50 mil pesos y tampoco se reprime, sino hay diálogo permanente con los grupos disconformes. Así se logró el pacto de no agresión entre Chenalhó y Aldama, municipios que mantenían una disputa histórica por la tenencia de la tierra. Actualmente conviven en paz. Asimismo, en todo 2019 no hubo plantones ni paros magisteriales a diferencia de años anteriores. Bajo esta política se resolvieron problemas electorales, agrarios y estudiantiles.

Igualmente es eficaz la política de austeridad. Se alcanzaron grandes ahorros al reducir de 21 a 16 las secretarías del Gabinete Legal, al eliminar los privilegios a los funcionarios, al incorporar los 140 millones de pesos a la seguridad que antes se utilizaban cada año para dotar de guaruras a servidores públicos y particulares. Cabe destacar que también se crearon programas sociales de combate a la pobreza, la discriminación y el hambre.

Para dotar de mayor certidumbre a la guerra contra la corrupción y la impunidad, el gobierno estatal firmó el Convenio de Colaboración con la Unidad de Inteligencia Financiera federal para vigilar que nunca más se repitan casos de desvío de recursos y lavado de dinero, delitos por los cuales se hizo un enorme daño al patrimonio de los chiapanecos.

Algo más: sin justicia no hay cambio. Rutilio Escandón, un experto en Derecho, convidó al Poder Judicial a hacer de esa institución un baluarte de la justicia y la equidad. Por ello vemos una función judicial revestida de autoridad, que garantiza la división de poderes, revisa la constitucionalidad de los actos del poder y salvaguarda los derechos humanos. En otras palabras, sirve de contrapeso y está al servicio de los chiapanecos.

El objetivo de estas reformas y acuerdos está claro: combatir la corrupción con facultades legales y con el respaldo de los tres poderes. Pongamos entonces el elogio a la eficacia en el sitio que ahora le corresponde: nuevas formas de ejercer el poder.

NARRATIVA

Las reformas constitucionales y los acuerdos con la sociedad le han dado una voz a este gobierno. Cumplir las promesas le ha permitido proyectar un discurso coherente, que enlaza la crítica al pasado inmediato, la defensa de lo conseguido y un sentido de rumbo que anhela convocar al respaldo y mejorar la vida de los chiapanecos. Es, sin duda, una narrativa persuasiva.

Aunque, ¿puede sacarse de la narración del presente la violencia que aún viven algunas comunidades? ¿Es persuasivo el cuento del cambio? ¿Es creíble que Chiapas va avanzando si la economía nacional sigue con prisa de tortuga? Quienes escuchan la narrativa del gobierno pedirán, con impaciencia, demostraciones, y para fortuna las hay.

En este año se recuperaron 32 mil hectáreas, entre inmuebles de propiedad privada y reservas naturales protegidas. Se realizaron acciones a favor de grupos vulnerables, para la inclusión y la vida digna de las personas, por ejemplo, la inversión de 11 millones de pesos en ayudas técnicas para minusválidos. De igual forma, se destinaron 344 millones de pesos en el programa “Barriguita llena, corazón contento de regreso a casa”, cuyo propósito es garantizar la seguridad alimentaria y nutricional en las zonas de alta marginación y pobreza, principalmente.

Además, se asignaron casi 13 mil 500 millones de pesos al sector salud, entre sueldos, compra de medicamentos, material de curación, gastos quirúrgicos e infraestructura.

Se implementaron políticas de equidad de género, de tolerancia, de respeto a los derechos humanos, respeto a los usos y costumbres de los pueblos indígenas y de seguridad, de ésta destacan las Mesas de Seguridad que lograron ubicar a Chiapas en el segundo lugar nacional con menor tasa de delitos de alto impacto, según el último reporte del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

La narrativa del gobierno se trata de justicia social.

SÍMBOLO

Un símbolo completa el triángulo: la legalidad. No es un bien tangible, pero ha sido condición sine qua non para la recuperación del tejido social y la seguridad.

Su importancia recae en que el derecho a la educación, a la salud, a la vivienda digna y a la justicia no se satisface sólo por estar en la ley, no es sacar la paleta de la bolsa y empezar a saborearla. Si no porque el nuevo gobierno ha mostrado voluntad política de poner la ley en acción.

Si pudiéramos resumir el primer año de gobierno, es la capacidad de Rutilio Escandón de asumir el cumplimiento de la ley como la única y más consistente plataforma para lograr un Chiapas con desarrollo y con justicia. ¡Chao!

yomariocaballero@gmail.com

Comentarios