SE DETUVO LA HEMORRAGIA



Un hombre llega a la sala de urgencias de un hospital con un balazo en el abdomen y sangra profusamente. Minutos antes lo habían asaltado a unas cuantas calles de su casa.

Ese individuo es de los que fuma como chimenea y bebe alcohol en exceso. Proviene de una colonia marginada, está desempleado desde hace meses y no pasó de la primaria.

Dado lo anterior, ¿qué hay que hacer primero para salvar a esa persona? ¿Enviarlo con un especialista? ¿Brindarle un tratamiento contra las adicciones? ¿O conseguirle un empleo? 

Lógico, lo primero que hay que hacer es frenar la hemorragia para evitar que se muera desangrado. Una vez estabilizado, se le pueden otorgar otras atenciones. Pero la tarea principal es salvarle la vida.

Ese silogismo lo ha entendido bien el fiscal general Jorge Luis Llaven Abarca. Sabedor de la multiplicidad de problemas que hay en el estado fijó como prioridad salvaguardar la vida de los chiapanecos mediante el combate al delito. La hemorragia es la violencia y el crimen. Por eso hoy Chiapas está entre los estados más seguros del país.

VIOLENCIA IMPARABLE

Según informes del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la matanza sigue imparable en el país. Con 3 mil y un homicidios dolosos, junio es hasta ahora el mes más violento del año y de la historia moderna de México. El promedio diario de asesinatos el mes pasado fue de cien por día.

Creo que todos podemos soportar casi cualquier cosa excepto que nos roben la seguridad de nuestras familias. Preocupa más la duda de si nuestro hijo o hija volverá sano y salvo de la escuela, que saber si tendremos para comer mañana. En entidades como Colima y Baja California los papás ya no se atreven ni siquiera a mandar a sus hijos a la tienda de la esquina. Sobre todo, cuando ahí la tasa de homicidios es de 42 y 35.1% por cada cien mil habitantes respectivamente.

Los datos del Secretariado Ejecutivo también muestran que la inseguridad rompió récord durante el primer semestre del año. En ese periodo se registraron 17 mil 138 homicidios dolosos, es decir, 850 más que los cometidos en el mismo periodo de 2018.

Y de acuerdo con el Semáforo Delictivo Nacional los homicidios incrementaron en todo el país, al igual que los secuestros. La extorsión y el narcomenudeo continúan en niveles alarmantes, y los robos de vehículos y a casa habitación no cesan. Mientras los robos a negocios bajaron ligeramente el mes pasado, los feminicidios repuntaron. Sin embargo, la crisis de inseguridad por delitos de alto impacto golpea más duro en los estados de Colima, Morelos, Zacatecas, Quintana Roo, Querétaro, Baja California, Aguascalientes y Tabasco, la tierra del presidente.

Es difícil no sentir pena por la tragedia que están sufriendo millones de mexicanos en distintos estados de la república. Diariamente, las portadas de los diarios y los noticiarios muestran imágenes de personas desmembradas, de secuestros, de asesinatos a plena luz del día y en lugares concurridos, y cuentan el proceso de cómo la violencia se apoderó de nuestro día a día. Las fotos de madres llorando sobre el ataúd de sus hijos, quienes perdieron la vida a manos de hombres sin alma, no sólo revelan la incapacidad de algunas autoridades, sino también sacuden fuertemente la conciencia social de México.

Pero en medio de esa tragedia es importante reconocer el trabajo que ha venido realizando la Fiscalía chiapaneca, cuyas estrategias de seguridad lograron una reducción del 10 por ciento en homicidios durante el primer semestre de 2019, en comparación con 2018. Y es muy reconfortante saber que en los seis anteriores meses el semáforo de delitos de alto impacto (homicidio, secuestro, extorsión, robo de auto), es igual a cero.

Nuestra ubicación geográfica nos pone como la puerta de entrada a Centroamérica y por ende nos hace vulnerables al trasiego de armas, drogas y tráfico ilegal de personas. No hay otra manera de entrar a México, sino por Chiapas.

Empero, las dos administraciones anteriores mucho dinero gastaron en propagar la mentira de que Chiapas era el estado más seguro del país. Invirtieron millones y millones de pesos para ocultar la realidad delictiva que se vivió, por ejemplo, en la frontera con Guatemala, donde distintas bandas delincuenciales tejieron redes de narcomenudeo, trata de blancas, extorsión, secuestros y coyotaje.

Un botón de muestra: Durante el sexenio de Juan Sabines Guerrero Tuxtla Gutiérrez fue certificada como “Comunidad Segura” (marzo, 2011). Ese supuesto logro se anunció con bombo y platillo por todo el país. De acuerdo con el Instituto karolinska (organismo certificador), dicha distinción fue otorgada por la buena calificación en 19 programas vinculados al desarrollo de las políticas públicas y el bienestar de la comunidad.

Pero hay que tomar en cuenta dos cosas. Sabines quería ser candidato a la presidencia de la república y la capital chiapaneca en ese momento era regenteada por su hijo putativo, Yassir Vázquez Hernández. De tal modo, se dijo que el exgobernador había comprado la certificación para quedar bien con el presidente Felipe Calderón, con quien gozaba de una buena relación, y así alcanzar la soñada candidatura.

No obstante, la realidad era muy distinta. En el último año de gobierno (2012), verbigracia, Chiapas tuvo un alarmante registro de feminicidios. 85 mujeres fueron víctimas de ese delito, la menor de ellas de tan solo diez años de edad, fue violada por ocho sujetos en San Cristóbal de las Casas y luego asesinada por dos tratantes.

Por otro lado, ese año ocurrieron 7 mil 179 robos, mil 549 homicidios, 709 violaciones sexuales y 13 secuestros, por mencionar algo. Así que dicha certificación fue un mero ardid político en tiempos preelectorales. Una farsa para auto celebrarse, cuando miles de hogares en el estado eran enlutados o vejados por la violencia.

LA SEGURIDAD Y NOSOTROS

Las cifras que hoy presenta Chiapas hablan por sí solas.

Tomando los datos del Semáforo Delictivo de Chiapas, los secuestros también tuvieron en junio una reducción importantísima de 41% y con la media nacional de 17, comparado con el mismo mes de 2018. Por ese mismo periodo: el robo de vehículos bajó un 3% y 14% relacionado con la media; asimismo, las lesiones disminuyeron 27 puntos y las violaciones sexuales 13; la violencia familiar logró bajar la tasa en un 19% y la incidencia de feminicidios bajó 36 y 25 frente al promedio nacional.

¿Cómo se consiguieron esos resultados?

En primer lugar, las mesas de seguridad implementadas por el gobierno de Rutilio Escandón, que coordina instancias federales, estatales y municipales, permitió que todas las autoridades involucradas trabajaran en unidad en la prevención, diseño de estrategias, medición de resultados y actuación inmediata ante cualquier emergencia o delito que ponga en riesgo la integridad de los chiapanecos.

Segundo, por la aptitud y voluntad política de la Fiscalía General del Estado en la persecución del delito y la seguridad de los ciudadanos. Jorge Luis Llaven es un fiscal que ha humanizado el ejercicio judicial y la aplicación de la ley. Hoy, sin duda, la impartición de justicia no está bajo sospechas, ni enmarañada en la burocracia y los abusos de poder.

Chiapas es un estado seguro dio a conocer en una reciente conferencia mañanera el presidente Andrés Manuel López Obrador, en la que también reconoció el incansable trabajo de la Fiscalía de Chiapas en la materia. Si el sistema policiaco falló en otras épocas en su enorme tarea de garantizar la vida y patrimonio de la sociedad, actualmente hay atención a la violencia y se está restaurando el tejido social a través del respeto y el empleo del Estado de derecho.

Por tanto, no hay que llamarse a engaño. Si bien es cierto que ni la ciudad más segura del mundo como Luxemburgo se escapa de robos comunes, los hechos dolorosos y repudiables que han ocurrido en la entidad no se circunscriben a un escenario de tremebunda criminalidad como perversamente algunos políticos inoficiosos han tratado de hacer creer a través de las redes sociales.

No hay que dejarse llevar por fábulas. Los datos revelan la verdadera realidad de Chiapas. Así, pues, los chiapanecos podemos estar confiados ya que tenemos un fiscal que ha desempeñado un trabajo honesto, profesional y ético, que ataca la violencia decidida y directamente. Sabe que para parar la hemorragia, primero hay que poner un torniquete. ¡Chao!

yomariocaballero@gmail.com

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