Desde la
perspectiva histórica, las instituciones en Chiapas nunca fueron plataformas de
la neutralidad, jamás un patrimonio común. Ni siquiera aspiraron a serlo.
Muchas de éstas, como el Congreso del Estado, sirvieron al poder. Cada clase política
en turno lo aprovechó para desfogar frustraciones o para el revanchismo
político. Fue un instrumento de ataque en contra nuestra, acaparado por una
cofradía servil a los gobernantes que, en el delirio, abusaron de éste para
cometer los actos más atroces, propios de hombres bárbaros.
Chiapas ha sido
cuna de personajes ilustres. En la ciencia, en el arte pictórico, en las
letras, en la música hubo dignos representantes que pusieron en lo alto el
nombre de nuestro estado. Ahí está, por ejemplo, Jaime Sabines o Rodulfo
Figueroa. Zeferino Nandayapa y Amparo Meza Cruz, quienes nos deleitaron con sus
composiciones. Pero también aquí han nacido políticos importantes, como Manuel
Larráinzar, Joaquín Miguel Gutiérrez y Ángel Albino Corzo, éste último
declarado Benemérito del Estado.
Luis Espinosa fue
un diputado que honró el oficio del legislador. Aunque quizá el mayor paradigma
de rectitud y excelencia, cual no tiene comparación hasta nuestros días, es Belisario
Domínguez que tuvo el valor para enfrentarse al dictador Huerta desde la máxima
tribuna del país y éste, después de secuestrarlo, golpearlo y arrancarle la
lengua, burlándose le dijo: “Ahora sí, hable”.
Pero desde que
dejó el palacio estatal esa generación de políticos que sexenio tras sexenio se
heredaba el poder, se clausuró un capítulo funesto de nuestra sociedad. Ya no
existe esa tiranía como la de Pablo Salazar que tergiversó las leyes para
beneficiarse y reprimir. Literalmente, se apropió del Poder Legislativo y
secuestró, con policías armados, al Poder Judicial en un suceso lamentable para
Chiapas.
Lo que hoy se
percibe en las instituciones es significativo. Pues la relación entre los
Poderes Ejecutivo y Legislativo ha destrozado la desconfianza del viejo orden
institucional. Están decididos a trabajar en una agenda común incluso en medio
de la divergencia, en la disonancia obvia y provechosa del pluralismo.
La democracia es
un régimen de separaciones, pero de acuerdos colectivos. El que los integrantes
de uno y otro poder tengan agenda propia, piensen distinto, tengan enfoques
diferentes ante los problemas del estado y participen en partidos opuestos, no
supone choques políticos. Por el contrario, enriquece el debate público,
fortalece las estructuras de gobierno, afirma la soberanía, preserva las
libertades, la independencia y la paz. Sin duda, el entendimiento de la
política actual da vigencia al pensamiento de Juárez.
En esa lógica, los
órganos del Estado avanzan con voluntad política, alineados conforme a los
intereses del pueblo.
El Congreso marcha
ahora con total autonomía respecto al Ejecutivo, y ambos se entienden
perfectamente en los puntos elementales que importan a Chiapas, como el
desarrollo, la estabilidad, la paz y la legalidad. Por tanto, luego de nueve
meses, los diputados y el gobernador se han enfrascado en la tarea de resolver
los conflictos históricos que echaron raíces por esa ominosa perversión del pasado,
por la cual imperó el derramamiento de sangre y la impunidad.
NUEVOS ACUERDOS
Si antes fuimos
testigos de la creación de leyes que sirvieron para beneficio de unos cuantos, encubrir
desfalcos y abusos de poder, recientemente se han aprobado iniciativas y tomado
acuerdos fundamentales puestos a nuestro servicio.
El parlamento
chiapaneco ha realizado importantes acciones en materia de seguridad, justicia
y equidad. Una de ellas es la creación de la Comisión Especial que atenderá, de
manera urgente, los crímenes de feminicidio que como un cáncer ha venido enlutando
a cientos de familias en todo Chiapas, donde hijas, esposas, madres y amigas han
sido encontradas sin vida en terrenos baldíos, desagües, debajo de puentes, envueltas
en bolsas de plástico, con terribles heridas o descuartizadas.
Una democracia
plena no funciona si no existe justicia y seguridad. Lamentablemente, estamos
en el tercer lugar en feminicidios de niñas y somos una de las trece entidades federativas
que concentran el 80 por ciento de los casos en el país. Y la implantación de
dicha comisión especial trabajará en estrategias para la prevención de ese
delito y, por supuesto, en la consecución de justicia. Es una respuesta a una
necesidad apremiante en la que se debe aplicar la ley y mandar a la cárcel a
los asesinos.
Empero, gracias a
las medidas tomadas por los diputados ha habido avances. El Sistema Estatal de
Seguridad Pública ha comunicado que ha disminuido el índice de violencia
familiar y lesiones, asimismo los secuestros, trata de personas y feminicidios
con respecto al año 2018, y parte de esos resultados es lo que el Congreso ha
aprobado en el reciente periodo legislativo.
Otro de esos
acuerdos es la decisión de trabajar conjuntamente con la Auditoría Superior del
Estado, con lo cual se pretende lograr y superar las metas en rendición de
cuentas y transparencia en Chiapas.
En otras legislaturas
vimos que hubo connivencia entre el Ejecutivo y el Legislativo para encubrir
los malos manejos de los recursos públicos. Pues mientras los alcaldes gastaban
en frivolidades y agrandaban su riqueza personal a la par de la pobreza en los
municipios que gobernaron en el dicho, los diputados cumplían las órdenes del
que mandaba en Palacio de Gobierno para aprobar, ignorar o enmendar la cuenta
pública de los municipios. Era toda una red de complicidades que privilegió la
corrupción, el tráfico de influencias, los conflictos de interés y todo lo que
eso abarca.
El pacto de
colaboración del Congreso con la Auditoría Superior pondrá fin al abuso que
contribuyó en ensanchar la brecha de desigualdad y la pobreza en el estado.
Investigará bajo procesos legales los casos de desvío de dinero y depredación. Y,
si el asunto lo amerita, llamará a cuentas a los gobernantes corruptos. Es, a
todas luces, un compromiso a hacer justicia para que situaciones como la de
Juan Sabines Guerrero, donde los congresistas aprobaron a ciegas la cuenta
pública, no vuelvan a ocurrir en este Chiapas saqueado impunemente.
Es digno de
reconocer la responsabilidad y compromiso de la actual Legislatura para con los
chiapanecos. Ellos, los legisladores, han trabajado en hacer efectiva la
obligación de la transparencia en el ejercicio de los recursos, han dado un
paso histórico hacia la protección de la salud de las personas con la
aprobación de la reforma a la Ley de Protección Contra la Exposición de Humo de
Tabaco en el Estado.
Es encomiable la
preocupación que mostraron por el cuidado del medioambiente al avalar la Ley de
Prohibición de Plásticos de un solo Uso; al atender el tema migratorio mediante
la creación de la Comisión de Población y Asuntos Migratorios para los
Municipios; al aprobar la tipificación del delito de suplantación de personas
y, desde luego, al lograr la reforma para perseguir de oficio los delitos de
violencia familiar.
Hubo intentos de
sabotear algunas de esas iniciativas. Chantajes y amenazas veladas que trataron
de ensombrecer el ánimo de los diputados. Empresarios y falsos líderes sociales
que trataron de valerse de argucias y argumentos legaloides para frenar el
avance en la discusión legislativa. Pero imperó el raciocinio y el interés de no
fallarle a los chiapanecos.
Mucho les debemos
a los diputados Rosa Elizabeth Bonilla Hidalgo y Marcelo Toledo Cruz por
quienes hoy los ciudadanos gozamos de nuestros derechos sin regateos ni
concesiones de ninguna índole. Pero en síntesis es a la mayoría del Legislativo
porque ha estado dispuesta a escuchar las demandas de la sociedad, a atender a los
grupos en conflicto, a mantener un frente común contra la inseguridad, la
marginación, las confabulaciones y el valemadrismo de antaño.
Es importante
apreciar que los acuerdos, las iniciativas aprobadas y las acciones del
parlamento, recuperaron para el Congreso del Estado un papel que por mucho
tiempo estuvo perdido. Y por todo lo que han venido haciendo los diputados
chiapanecos, es muestra de que otra política es posible. Una política que
reconozca la pluralidad, el mérito del diálogo, la autonomía, la crítica y el
trabajo en conjunto entre poderes.
Lo excepcional y
lo digno es que, después de lustros de una absurda sumisión al Ejecutivo,
podemos decir que el Congreso ahora sí funciona. ¡Chao!
yomariocaballero@gmail.com
Comentarios
Publicar un comentario