Por un lado, da
risa y, por el otro, entristece. En política tratar de adelantarse a los hechos
es jugar a ser Dios. Si algo se sabe es que, en la política como en la moda, no
hay nada escrito. Hacer suposiciones es arriesgarse al ridículo. Lo digo porque
a estas alturas del nuevo gobierno qué caso tiene debatir sobre la próxima
sucesión. Lo que en verdad importa no es la sucesión gubernamental, sino la
cuestión gubernamental.
Es triste y muy lamentable
saber que muchos estén más preocupados en averiguar a través de conjeturas sin
sentido quién será el próximo gobernador, que en analizar y exponer la marcha
del pluralismo chiapaneco que se vive en nuestros días. Eso, sin duda, exhibe
la ambición de nuestra sociedad política. Es un debate mal perfilado cuando lo
indispensable es dar ese salto a la frescura de las ideas, al tejido de los
acuerdos.
Chiapas no está
para entretenerse con el circo de las precandidaturas. Qué el político Fulano
dijo aquello, que Mengano prometió lo otro, que Sutano les dijo a ambos
cobardes, y todo con tal de ganar popularidad y presencia mediática no hace más
que convertir el debate público en un pueril parloteo de ocurrencias. Lo único
que puede analizar la prensa son los reflejos de quienes se sienten aspirantes,
no proyectos. De sus propuestas, nada que desborde los tópicos de siempre.
El problema en
ello es que los verdaderos temas del estado, como la cuestión demográfica, la
nueva forma institucional, la fiscalidad, la pobreza, las exigencias
educativas, el imperativo crecimiento, la necesidad de rearmar la unidad de los
chiapanecos, el urgente establecimiento de la legalidad y el combate a la
corrupción, siguen sin nombrarse. Podemos analizar lo que los adelantados
actores políticos están discutiendo en estos días, pero lo importante es lo que
ni siquiera se menciona: ese vacío puede pesar en el futuro.
EL PROTAGONISTA
La cuestión
gubernamental es lo que importa y debe observarse desde dos puntos opuestos. El
primero, tener presente en la memoria los excesos y los fracasos
gubernamentales. Es decir, el pasado como despotismo y como frustración. Pero
frente a ese ominoso pasado, la nueva agenda política propuesta por el
gobernador Rutilio Escandón Cadenas que consiste en la reafirmación del régimen
democrático, la cohesión del ciudadano y la construcción del gobierno,
componentes vitales para la gobernabilidad.
Es doloroso
aceptarlo, pero la cuestión gubernamental está enmarcada por una severa crisis
del sistema político. ¿Importa lo que “los adelantados” censuren o prometan al
respecto? Para nada. Importa lo que el Dr. Escandón Cadenas esté haciendo por
resolver el problema.
Desde hace décadas
siempre se ha cuestionado la autonomía de los poderes del Estado. Muchas
historias hay concernientes a la subordinación del Legislativo y el Judicial
hacia el Ejecutivo, que le sirvieron a cada gobernador en turno para reprimir
la oposición y dar impunidad a los abusos. Caso contrario al gobernador
Escandón que priorizó el entendimiento entre poderes, la unidad y el trabajo
conjunto en una agenda que dé solución a las demandas históricas.
¿Importa que “los
adelantados” ofrezcan en redes sociales construir un gobierno justo? Ahorita no.
Interesa la
cruzada que el mandatario emprendió desde el primer minuto que asumió el poder
para reconquistar la confianza ciudadana con resultados concretos y tangibles. No
con demagogia, sino con resultados.
Uno de sus primeros
pasos fue establecer políticas públicas que permitan satisfacer las necesidades
básicas de los chiapanecos. En otras palabras, parafraseando a Kofi Annan, ex
secretario de las Naciones Unidas, está haciendo lo posible para que la
democracia “llegue a la mesa” de todos los ciudadanos.
Las políticas
públicas están enfocadas en mejorar los índices de desarrollo humano, reducir
la brecha de desigualdad, mejorar la calidad educativa, el acceso a la salud y
a servicios como programas alimentarios que apoyen a los grupos más
vulnerables. Muestra de ello son las mesas de seguridad que diariamente se
llevan a cabo para supervisar, diseñar y mejorar los resultados en materia de seguridad
pública. Se tratan, por ejemplo, de lograr que los hospitales atiendan en
mejores condiciones dentro de la lógica humanística.
¿Importa que “los
adelantados” garanticen recuperar la credibilidad política? Tampoco. Incumbe,
realmente, cómo se ejerce ahora el poder. La forma en que se está
transparentando el uso de los recursos públicos, la propuesta del diálogo, el
arreglo partidista para alcanzar la estabilidad, la aplicación de la ley, las
acciones gubernamentales dentro del marco legal, la instauración del régimen de
derecho y la justicia social que poco a poco está llegando a todos los rincones
y sectores de Chiapas.
En redes y en la
prensa pueden leerse planteamientos de diferentes actores políticos sobre la
recuperación de la paz y el orden público. ¿Deberíamos tomarlos en cuenta para
dentro de más de cinco años e ignorar la realidad? Seguro que no.
Todos estamos
obligados a ver lo que se está haciendo y se puede hacer en el presente. No
mañana. El gobierno de Rutilio Escandón hizo un llamado a todos los grupos
disconformes a sentarse en una mesa de diálogo y encontrar los acuerdos que
Chiapas necesita. Así, desde hace casi seis meses, se han venido resolviendo problemas
agrarios y políticos que ha llevado a la estabilidad social y la tranquilidad
en diversas regiones del estado.
Obviamente,
Rutilio Escandón no tiene una varita mágica para resolverlo todo de un día para
otro. Inclusive, muchos de los conflictos que aún persisten se deben a que hay
grupos que se niegan a aceptar las nuevas formas de gobierno, que no accede al
chantaje ni al pago de dádivas.
De tal manera, no
importa quien quiera adelantarse en la autopromoción política y asegure cambiar
la situación de Chiapas. No. Importa quien tiene ahora el poder para hacerlo. Y
ese es Rutilio Escandón Cadenas que posee además legitimidad, el respaldo del
presidente de la República, del Congreso local, del Poder Judicial, de
organismos sociales, de legisladores federales y, especialmente, la confianza
de la ciudadanía que lo convirtió en gobernador del estado.
JUEGO ADELANTADO DE LA SUCESIÓN
Churchill decía
que “estadista es aquel que piensa en las futuras generaciones, no en las
próximas elecciones”. Se puede decir que todos los que desde ya aspiran a
suceder a Rutilio Escandón, son oportunistas que sólo buscan el poder por el
poder mismo, no para hacer el bien común.
Es una pena que
estemos viendo la disputa en Morena por el poder desde el corazón de este
gobierno que acaba de comenzar. Por lo cual no podemos hablar si no de
deslealtades, falta de compromiso y de responsabilidad de “los adelantados”,
que al iniciar la carrera hacia la gubernatura están violentando las leyes
electorales, traicionando al partido gobernante, al mandatario estatal y despreciando
la democracia. No pueden éstos abanderar un verdadero proyecto político porque
son pura y llana ambición. Por simple congruencia, no deberían ascender a
ningún cargo público.
También es una
pena que desde los medios se fomente el juego adelantado de la sucesión. Quienes
lo hacen por cuenta propia dejan ver su pobreza intelectual. Los que lo hacen
por intereses monetarios no pueden llamarse periodistas, sino apologistas del
engaño que sin un ápice de ética tergiversan la información a costa de su
propio desprestigio. Al mandar mensajes de cargada en este momento a tal o cual
personaje, vulneran la fibra democrática. Es precisamente esto lo que ha
llevado a la sociedad a divorciarse de la política.
Debemos entender
que estos tiempos no son de calenturas, sino de alianzas, de demostrar pundonor,
encargo, unidad y trabajo en conjunto entre gobernantes, clase política y
sociedad.
Los adelantados
deben entender que es mejor sumarse al proyecto que arremeter contra éste.
Porque el tramo a 2024 es largo y si hoy se vislumbran como posibles candidatos,
mañana podrían quedar fuera de la jugada. Armar un gran proyecto político fuera
de la ley, de los tiempos y sin el respaldo partidista, es levantar un edificio
sin cimientos. Tal vez esté en pie para la fiesta de inauguración, pero no
resistiría el primer portazo.
Y, principalmente,
tener en cuenta que hay un solo poder legítimo y capaz de cambiar el rumbo de
las cosas, y que reside en Rutilio Escandón Cadenas: el único protagonista. ¡Chao!
yomariocaballero@gmail.com
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