Borges decía que
“un escritor se hace por los libros que ha leído, más que por lo que ha
escrito”. Un buen político, en cambio, se reconoce no por el status de poder
que haya logrado a lo largo de la vida, sino por hacer de ella su vida en un
sentido íntimo, gozando al ponerla al servicio de los demás. Como Juan Salvador
Camacho Velasco que, fiel a sus convicciones, ha encontrado en la política un
espacio en el cual corresponder a sus ideales, una forma de vida que le da
sentido a su historia.
En este 2019,
Camacho Velasco tiene 37 años de edad y es hijo del bien recordado Manuel
Camacho Solís, un hombre de prestigio que estuvo en la médula del poder
ocupando cargos importantes para la gobernabilidad nacional, quien logró los
históricos Acuerdos de San Andrés que le devolvieron la paz a Chiapas después
del estallido zapatista de 1994, y al que sólo le faltó ser presidente de la
República. A pesar de tener a cuestas el enorme nombre de su padre, el joven
político ha ganado por sí mismo un sitio propio en la política chiapaneca y hoy
ocupa dignamente una silla en el Congreso del Estado.
En su modesta
oficina en el parlamento, donde siempre te hace sentir bienvenido, me ofreció
un vaso con agua y la oportunidad de entrevistarlo. Y en esos poco más de
cuarenta minutos que duró la charla, pude ver a alguien que es honesto consigo
mismo, que no hace alarde de su posición, que se siente orgulloso de sus
orígenes, a un diputado apasionado por lo que hace y puede hacer en bienestar
de la gente, que mucho le preocupa.
Después de las
cortesías de rigor, me explicó el crecimiento de su vocación: “Nací en la
política. Desde niño comía política, bebía política. En mi casa siempre en la
sobremesa estaban las pláticas que en todo momento acababan siendo pláticas
políticas, pues mi padre era un político de tiempo completo. Era el principal
tema en mi hogar y eso es desde un principio mi mayor formación”, y, sí, no
puedo evitar pensar en Camacho Solís mientras sus manos se mueven al ritmo de
sus palabras.
Juan Salvador es
un lector de filosofía, de los clásicos, de historia y ensayo político. Le
gusta lo místico. Incluso, sobre el archivero que está en una esquina de su
despacho tiene algunos volúmenes sobre derecho que acompañan un pequeño busto
de Belisario Domínguez. También tiene un profundo interés por los tratados de
biología, de especies marinas y ecología.
Su andar en la
política inició en el PVEM, en el 2000, justamente por la ideología partidista.
“Siempre he comulgado con el ambientalismo. Con la defensa de la tierra, la
vida y los recursos naturales. Me parece que ese es el hilo conductor del ser
humano, y el Partido Verde lo propugnaba”, me dice. Aunque, confiesa, nunca
buscó dedicarse al arte de gobernar. Su pasión estaba en otra parte, no en la
política.
Si el destino no
existe, nuestras raíces siempre tendrán peso en nuestra vida. Porque luego de
vivir siete años en Cancún, donde conoció a la mujer que hoy es su esposa,
donde se ganaba la vida como instructor de buceo (actividad que practica desde
su adolescencia con la debida certificación) y era feliz con lo que tenía, llegó
a Chiapas en 2007 y se asentó en San Cristóbal de las Casas. Al poco tiempo, encontró
un empleo en una sociedad cooperativa dedicada a la producción de moras y
mermeladas orgánicas, ubicada en el municipio de Jitotol. Ahí obtuvo una fuente
de ingresos que le permitió sostener su hogar.
Empero, trabajando
en esa empresa conoció a mucha gente humilde, pero también a líderes
campesinos, de organizaciones sociales y actores políticos. Y a través de esas
relaciones un año después fue nombrado jefe de departamento en la Delegación de
Medio Ambiente en el V distrito. Fue ese su primer trabajo en la burocracia y
en el tema ambiental.
En 2011, su primo
Manuel Velasco Coello lo invitó a su campaña a la gubernatura, y en 2012 tomó
protesta como primer regidor de San Cristóbal como parte de la planilla del ex
alcalde Hugo Pérez. Aquí tuvo la primera experiencia como representante popular.
“Yo no lo busqué.
De manera natural se fueron presentando las oportunidades. Pero, bueno, ahí
entendí mi oficio, porque si bien yo había vivido rodeado de política, nunca
había tenido la ocasión de ejercerla en toda la expresión. Y entendí que esa
era mi vocación. Y siempre tratando de hacer las cosas de manera honesta y de
servir. Defendiendo el interés público. Con buenos valores, buenos principios,
y hasta ahora como diputado sigo tratando de conducirme con responsabilidad y
no dejarme llevar por intereses de grupos o por intereses económicos, tal como
aprendí de mi padre y de mi abuelo, Manuel Velasco Suárez”, dijo.
¿De qué manera
influyó Manuel Camacho Solís en tu carrera política? –pregunté.
“Lo diré
sinceramente. Hasta su fallecimiento en 2015, mi padre fue un convencido de que
el poder no debía servir para alimentar intereses personales. Él no incidía en las
decisiones, en los acuerdos y, sobre todo, en las recomendaciones. Nunca me
recomendó para un puesto. Eso sí, siempre fue para mí una fuente de inspiración”,
respondió.
Tras hacer una
pequeña pausa para tomar un sorbo de agua, hacemos un salto hacia su actividad actual.
Le pregunto: “desde tu cosmovisión, ¿cuál debería ser el papel del legislador
en estos tiempos en que el poder reside en un solo partido, al que precisamente
tú perteneces (sí, Juan Salvador Camacho es de Morena)?
“Los legisladores
debemos entender que somos un contrapeso gubernamental, que somos un poder y
como tal debemos ser un medio de control del poder, no de sumisión ni de
adulación. Aunque, la verdad, anteriormente se perdió ese sentir y se llegó al
exceso de ser una oficialía de partes del gobernador”, dijo tajante.
-
¿En esa actitud
está el Congreso de Chiapas?
-
Mario, hay toda la
voluntad política, trabajo en equipo y solidaridad entre todos. Este Congreso
está haciendo todo el esfuerzo por romper con los viejos vicios. De entrada, no
corromperse. No tener gastos superfluos. ¡No hay excesos! Los legisladores
están empeñados en sacar iniciativas en pro de Chiapas, como el tema de equidad
de género, por ejemplo. Y en cuanto a los casos de injusticia que se han
suscitado, mis compañeros se han pronunciado a favor de la defensa de los
derechos, en la atención de los grupos en conflicto, en entablar mesas de
diálogo. Obviamente, hace falta mucho por hacer, pero esta legislatura está en
el rumbo adecuado. No celebramos, aunque sí queremos hacer las cosas distintas
a como se venían haciendo, con autonomía, autocrítica, propuesta y agenda
propia. Y que todas las reformas, iniciativas y leyes sean en beneficio de toda
la población.
Sobre lo que él
como diputado está haciendo, dice en tercera persona: “Juan Salvador Camacho
Velasco en todo momento ha defendido la justicia. A veces ha votado en contra
de los propios designios de su bancada. Ha propuesto voltear a ver dónde están
los errores, como fue el caso de violencia política de género contra la síndica
de Chenalhó, subiendo un punto de acuerdo para defender los derechos políticos
y el Pleno del Congreso lo aprobó. Y con agenda propia ha lanzado iniciativas
en defensa de los animales, como prohibir las corridas de toros en el estado
que propuso en tribuna”.
Continúa: “Ha
denunciado el mal uso de los recursos públicos en San Cristóbal de las Casas,
ha ido a ver lo que está ocurriendo en el relleno sanitario de esa localidad.
También está encauzando desde el Congreso que los problemas sociales se
conviertan no nada más en temas políticos, sino en agenda de gobierno. Como
presidente de la Comisión de Ecología y Cambio Climático, presentó la
iniciativa de ley que prohíbe en el estado la utilización de plásticos y unicel
de un solo uso, entre otras”.
Antes de terminar
le pido su opinión sobre el gobierno del Dr. Rutilio Escandón. Se acomoda en el
respaldo de la silla y detrás de ese enorme escritorio en L, donde tiene una
foto de su familia, contesta: “Ha marcado ya la diferencia. Su gobierno va en
buen rumbo. Él es un hombre de Estado, un político que entiende bien el estado,
un hombre de leyes, y en este momento de la historia era indispensable hacer un
cambio radical en los hábitos políticos. Es un gobernador con mucha
sensibilidad para los temas que le interesan a Chiapas, como el ambiental. Y,
pues, tiene el camino trazado y creo es el más conveniente”.
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Gracias, Salvador.
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Hasta pronto,
Mario.
yomariocaballero@gmail.com
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