¿De dónde viene la
vocación del maestro? ¿Cuándo surge el llamado al apostolado?
A lo largo de nuestras
vidas hemos conocido maestros que a la par de brindarnos su cariño nos trasmitieron
sus conocimientos y nos formaron en lo que ahora somos: tal vez médicos,
contadores, abogados, arquitectos, ingenieros, periodistas, músicos,
odontólogos, etcétera. Y es gracias a ellos que hoy podemos enfrentarnos al
difícil medio laboral. Les debemos las herramientas con las que ahora nos
abrimos paso por la vida.
La paternidad de
la educación se le atribuye a Quintiliano, porque además de ser un famoso
profesor de retórica se convirtió en el primer educador que abrió una escuela
pública pagada por el gobierno, alrededor del año 68. Asimismo, al maestro se le
compara con un apóstol porque su labor se parece a la tarea que Jesucristo les
encomendó a sus doce discípulos de ir y divulgar el evangelio por todo el mundo.
Ser maestro se
dice fácil, pero se requiere tener una auténtica vocación para formar hombres y
mujeres de bien. Transmitir conocimientos, desarrollar habilidades, compartir
experiencias; enseñar a niños, jóvenes y adultos a leer, escribir, sumar,
restar, física química, literatura, historia, civismo, entre otras materias, es
parte de la vida diaria de todo profesor. Es eso, sin duda, una faena no apta
para cualquiera.
Los muchos años de
formación, de arduo trabajo que al final se transforma en experiencia, tienen
su base en el aula, con ese estilo particular, especial e irrepetible de cada
docente. Mi maestro de quinto y sexto año de primaria, Jesús Miranda Ochoa, fue
quien me abrió la puerta que daba al mundo de los libros. Me enseñó a no tomar
todo por un hecho. “El hombre que sabe tiene muchas más oportunidades de ser
alguien importante en la vida”, me dijo. Y hasta hoy le agradezco sus consejos.
Por tanto, un
maestro no es aquel que enseña, sino el guía, la persona que escucha, que
entiende, que sabe detectar alguna problemática y que otorga un consejo a
tiempo, que fomenta y practica valores que promuevan una sociedad más justa, más
desarrollada, más unida y pacífica.
Ahí es cuando el
maestro se convierte en un ser entrañable e inolvidable, que merece toda
nuestra admiración por jugar un papel fundamental en nuestras vidas y en las
vidas de nuestros hijos.
Lamentablemente,
la imagen del maestro se ha dañado. En el siglo pasado, era considerado junto
al sacerdote como una autoridad moral ante el pueblo. Hoy, a causa de la
cerrazón, de liderazgos hambrientos de poder y dinero y por las irracionales
luchas magisteriales, el desprestigio y el deshonor caen como una sombra sobre
las cabezas de muchos de ellos.
LA REFORMA EDUCATIVA
Hoy que es el Día
del Maestro hay que hablar de ellos pero no de manera nostálgica, sino para
hacer consciencia del importante papel que juegan en la actualidad. Sobre todo,
en este momento que ya se ha aprobado la reforma que modifica la reforma
educativa que se dio en 2013.
Se debe notar que,
con la nueva reforma avalada por los diputados y senadores en periodo
extraordinario, quedan atrás muchos meses de intensas discusiones partidistas, enfrentamientos
y protestas de la disidencia magisterial. Y no es cualquier cosa.
Sin embargo, durante
todo ese lapso de tiempo en que se debatió sobre el control de las plazas del
magisterio, la reprobación escolar, la eliminación del INEE y la cancelación de
la evaluación docente, casi no se tocó el tema de la calidad educativa. Seamos
sinceros, si la anterior legislación tenía rasgos punitivos, la reciente aun
con todas sus mejoras sigue siendo perfectible.
Abundo. A nivel
internacional México presenta un marcado rezago en el aprendizaje de español y
matemáticas en escuelas de educación primaria, de acuerdo con estudios
realizados por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos
(OCDE). Aunque, para empeorar la situación, también hay informes que señalan
deficiencias en otros niveles.
Por ejemplo, el
52% de los mexicanos entre 25 y 34 años de edad carecen de educación media
superior, es decir, estamos 30 puntos por arriba del promedio de los países que
integran la organización.
Por otro lado,
apenas el 17 por ciento de adultos de 25 a 64 años tiene título universitario.
Lo que nos deja con la proporción más baja de la OCDE, que maneja un promedio
general de 37%. Cabe mencionar que en lo que se refiere a educación
universitaria, México está por detrás de Chile (23%), Colombia (23%), Costa
Rica (23%) y Argentina (21%), naciones que están en crisis financiera o no
tienen la capacidad económica y estructural que la nuestra.
En educación
preescolar podríamos decir que no estamos tan mal, pues México destaca por
tener un porcentaje de matriculación del 83%. Empero, el promedio de tiempo que
los niños de entre 3 y 5 años pasan en el aula es el más bajo: 15 horas a la
semana contra las 30 que es el promedio de la OCDE.
Al respecto,
muchos dirán que el gobierno tiene mucha culpa de que seamos un país de
reprobados. De acuerdo.
Pero, ¿dónde están
los maestros, supuestos paladines de la educación, que toman calles, bloquean
carreteras y hacen plantones tan largos como la cuaresma? ¿Por qué no definen
un plan de acción para en verdad buscar el mejoramiento de la calidad
educativa? ¿Por qué en lugar de protestar por intereses personales que están
fuera de la ley, mejor elaboran planteamientos para elevar el desempeño docente
y por ende el rendimiento escolar de los niños y jóvenes de México?
Nadie me dejará
mentir. La CNTE, creada sediciosa o facciosamente, ha contribuido con sus movimientos
radicales al descrédito del maestro y al bajo provecho educativo de los alumnos.
Chiapas, verbigracia, donde ha mantenido activa la lucha contra la reforma
educativa, es la entidad con menor aprovechamiento en todo el país. ¿Ha servido
de algo su rebelión contra el gobierno? Para nada.
Últimamente, ¿habrá
algún docente que asegure haber mejorado sus derechos laborales o que haya
ganado respeto ante la sociedad al vandalizar edificios públicos, quemar
camiones, asaltar vehículos comerciales y agredir a los profesores que se
niegan a intervenir en dichos actos criminales? Tampoco.
Los seis años que
ha estado en protestas y paros magisteriales, lo único que ha logrado es
condenar a millones de niños a la miseria y la ignorancia. Por ello no existen
motivos para apoyar su causa. Menos aun cuando con la aprobación de la nueva
reforma ya amenazó con realizar más plantones, marchas y paros, en detrimento
de la educación.
DIGNO DE RECOCIMIENTO
“Largo es el
camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de
ejemplos”, escribió Séneca. Por eso es importante hablar del papel que jugará
el maestro en estos nuevos tiempos, en este nuevo régimen. Y es digno de
reconocimiento lo que ha propuesto el SNTE los últimos meses.
En primerísimo
lugar, apoya la reforma educativa del presidente López Obrador ya que en ella
están contenidas el 80% de sus propuestas presentadas durante los foros que
realizaron el gobierno federal y el Poder Legislativo. En vez de exigir prebendas
políticas, aportaron ideas, planteamientos y proyectos en favor de la
educación.
Fue el SNTE que
propuso que se estableciera en la nueva reforma la obligatoriedad de la
educación inicial y la gratuidad de la enseñanza superior. También, planteó la
defensa del normalismo y el fortalecimiento de las escuelas normales,
semilleros de futuros docentes. Otro proyecto del sindicato magisterial fue
eliminar el vínculo entre evaluación y permanencia, y que las evaluaciones sean
diagnósticas, formativas e integrales. Todo eso ya forma parte de la reforma
actual.
La Sección 40, que
aglutina al magisterio chiapaneco, ha implementado programas, cursos,
convocatorias y otras acciones que han fomentado la capacitación docente, el
profesionalismo, la democracia institucional, la unidad gremial, la solución de
conflictos, la gestión de trámites gubernamentales, la participación deportiva,
entre otros. En un marco de legalidad y respeto a los derechos humanos.
La sociedad y
gobierno debemos estar del lado de ellos, que están mostrando con hechos tener una
verdadera vocación por el servicio docente.
Hoy más que nunca,
México necesita de estos maestros, pilares de la educación que, con entrega,
comprensión, exigencia, compromiso y hasta con regaños, pueden transformar la
terrible realidad de este país. A ellos sí los felicito hoy. ¡Chao!
yomariocaballero@gmail.com
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