Desde hace al
menos dos décadas la crisis gubernamental en Chiapas ha ganado un lugar
especial en la discusión pública y se instaló, sin duda de ningún género, como
el común denominador en las tres anteriores administraciones a ésta.
Desde 1994,
Chiapas era conocido por Marcos, la guerrilla zapatista y los conflictos
étnicos que nos dejaron de herencia una historia de sangre y cientos de criptas
que nunca hallaron justicia. Y si el levantamiento del EZLN fue la razón para
que todos voltearan a vernos y conocieran de los labios de las víctimas el
abandono ancestral al que estaban sometidas por el gobierno, la matanza de
Acteal fue la imagen que vio el mundo para entender que las autoridades no sólo
eran capaces de discriminar y dejar que los pueblos originarios se murieran de
hambre en zonas de profunda marginación, sino también de matar a punta de
metralla a quienes debió proteger.
De tal modo,
Chiapas no era a la vista del mundo sino una tierra convulsionada, llena de
miseria y enfermedad, con brotes bélicos, muerte e indiferencia gubernamental.
Pero, orgullo aparte, Chiapas no es cualquier tierra, pues más allá de sus
bellezas naturales, está la vasta riqueza cultural e histórica. Ningún otro
estado de la república puede darse el lujo de llamarse territorio maya, tener
aguas de azul turquesa, montañas que tocan las nubes, mares rugientes, poesía y
música al son de la marimba.
Aquí nació
Belisario Domínguez, quien dio ejemplo de humanismo, valentía y congruencia
política. De aquí es Jaime Sabines, quien le habló a los amorosos, confesó el
fervor y el respeto a su padre, repudió esa costumbre de enterrar a los muertos
y que no ocultó que el día que murió su adorada tía Chofi fue al cine e hizo el
amor.
También aquí
nacieron Enoc Cancino, Rodulfo Figueroa y Luis Espinosa, quienes con sus letras
enaltecieron el nombre de Chiapas y seguirán siendo modelos a seguir a través
de las generaciones. Y no podemos dejar atrás a Don Zeferino Nandayapa Ralda,
que al hacer sonar la madera de hormiguillo dio a conocer al mundo entero que
este maravilloso estado también es color, canción y magia.
DE BALÚN CANÁN AL PVEM
Don Eraclio Zepeda
es otro ejemplo de los hombres y mujeres que han enorgullecido este pueblo.
Pero el
reconocimiento que debemos tenerle a Rosario Castellanos va incluso más lejos
que el tremendo valor de su trabajo literario. Si bien nació en la Ciudad de
México, era tan chiapaneca como cualquiera de nosotros. Su padre la trajo
siendo una niña a esta tierra y desde esa corta edad pudo contemplar dos mundos
totalmente diferentes conviviendo en un mismo tiempo y en un mismo espacio. Con
su obra Balún Canán dejó en claro que por un lado estaban los caciques, los
poderosos terratenientes dueños de comarcas y de grandes fortunas. Mientras en
el otro, los indígenas vivían en la más cruda pobreza, víctimas de la
inhumanidad y el desamparo de sus amos.
De ese Chiapas que
narró Castellanos aún en la actualidad quedan marcas de dolor y heridas
sangrantes.
En el lenguaje
cotidiano corrupción e incompetencia tuvieron durante harto tiempo mucho
significado en la realidad de los gobiernos. La primera alternancia democrática
en Chiapas no cambió las cosas. Luego de más de setentas años de gobiernos
priistas, el sexenio salazarista demostró que no importaba el color del partido
gobernante para que del problema pasáramos a la crisis.
De 2000 a 2006, se
estima un número de más de cien muertos en operativos policiales, en su mayoría
campesinos e indígenas, además hubo una persecución política contra líderes
sociales, políticos, magisteriales y los medios de comunicación padecieron
censura, intimidaciones, encarcelamientos injustificados y difamaciones.
Y qué decir de la
represión a los maestros, estudiantes y el castigo con la fuerza pública a todo
tipo de movilizaciones sociales. También del avasallamiento al Poder Judicial
del Estado y al Congreso local, poderes estatales que sirvieron a los nefandos
intereses de la clase gobernante en su momento y para la venganza política con
plena impunidad. Por ejemplo, la agresión contra el entonces presidente de la
Comisión Estatal de Derechos Humanos, Pedro Raúl López Hernández, quien fue
insultado, golpeado, amenazado y, finalmente, desaforado por el parlamento
chiapaneco en una evidente connivencia con el exgobernador Pablo Salazar.
En esa tirana
administración los pueblos originarios fueron reprimidos y humillados.
De 2006 a 2012,
los chiapanecos pasamos del mando autoritario al licencioso y rapaz.
La administración
sabinista dejó una deuda pública por arriba de los 20 mil millones de pesos y una
cifra similar contraída con proveedores de bienes y servicios, es decir, el
endeudamiento total que los chiapanecos tendremos que pagar durante los
siguientes 30 años a partir de 2012 es de más de 40 mil millones de pesos. Lo
peor de todo es que el ex mandatario, Juan Sabines Guerrero, logró que el
Congreso del Estado le aprobara la cuenta pública y, además, reformara la
legislación para que él no fuera enjuiciado por el mal manejo de los recursos
públicos.
Todo ese dinero,
lamentablemente, no fue invertido en la construcción de escuelas, clínicas
rurales, hospitales, equipo médico, medicamentos, en programas de combate a la
pobreza y la dispersión social, en el desarrollo de los sistemas de producción,
ni en el mejoramiento de la imagen urbana del estado. Por el contrario, los
pueblos indígenas no obtuvieron justicia social y el rezago educativo y agrario
se recrudecieron. El 2012, terminó con un saldo de 300 mil pobres más.
En diciembre de
2017, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público reveló que la deuda pública del
estado estaba 12.5 por ciento por arriba del cierre de 2012. En otras palabras,
Manuel Velasco Coello dejó a Chiapas más endeudado de cómo lo encontró.
Durante los seis años
anteriores tuvimos un gobierno en la simulación. No hubo obras, ni mejoras en la
educación y el sector salud cayó en una profunda crisis. La incompetencia, la
frivolidad y el valemadrismo ante la problemática del estado, provocaron un estancamiento
económico, falta de circulante, fuga de inversiones, corrupción, conflictos
políticos en los municipios, enfrentamientos armados, el asesinato de alcaldes,
autoridades municipales y de líderes sociales. Ante la ingobernabilidad y
ruptura del tejido social, estallaron las revueltas magisteriales,
estudiantiles, campesinas, transportistas y varias regiones del estado se
vieron oprimidas por grupúsculos oportunistas.
Ese es el Chiapas
bronco que vimos nacer por la cerrazón e indiferencia de quienes nos gobernaron
ayer.
DESPUÉS DE LA TEMPESTAD…
Con voluntad, estrategia
y un esfuerzo monumental, Chiapas está superando esa pesada losa. Y no
solamente es logro del gobierno de Rutilio Escandón Cadenas, sino también de
los chiapanecos hartos de abusos, complicidades y del mal ejercicio del poder.
El Dr. Escandón
Cadenas es ciertamente un líder, pero el líder que necesitaba Chiapas debía
tener sentido humano, saber escuchar, ser transparente, íntegro y vertical, con
una honda sensibilidad de la justicia e, indiscutiblemente, ahí está la clave
de la recomposición social y política que está viviendo el estado.
No niego que aún
existan carencias y mucho menos me atrevo a decir que los problemas se hayan
resuelto ya, pero la verdad es que hoy Chiapas tiene estabilidad y hay razones
evidentes para afirmar que estamos en una etapa de desarrollo. En primer lugar,
porque los conflictos sociales se han reducido, comienza haber una mejora en la
economía y hay confianza en el gobierno de Rutilio Escandón.
Chiapas no es el
mismo que el de hace apenas cinco meses y hoy hasta se le valora afuera.
PARA MAGDALENA
Es verdaderamente
digno de encomio que por primera vez un chiapaneco llega a ocupar la Dirección
General de Educación Indígena en la SEP. Se trata de Javier López Sánchez,
miembro del pueblo maya-tzeltal. Es Doctor en Educación, con maestría en Lingüística
Indoamericana y licenciado en Educación Primaria Indígena. Además, estudió
varios diplomados en institutos importantes como la Asociación Mexicana de
Naciones Unidas, UNAM, CIESAS, UPN, UME, Universidad La Salle y Universidad
Iberoamericana. También ha sido ponente en el extranjero y especialista
invitado de la ONU y UNESCO. Fue considerado para el puesto por sus grandes
logros profesionales y se espera de él un buen desempeño. Enhorabuena… ¡Chao!
@_MarioCaballero
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