Con fecha 26 de
marzo de 2019, un documento dirigido a Luis Antonio Ramírez Pineda, director
general del Hospital Dr. Belisario Domínguez, en Tuxtla Gutiérrez, anunciaba la
suspensión de cirugías bajo el argumento de no contar con esterilizadores, el mal
funcionamiento del aire acondicionado, entre otras deficiencias que ponían en
riesgo la vida de los pacientes si se realizaban los procedimientos quirúrgicos
en esas condiciones.
Quien suscribía
era el Dr. Radamés Ramírez Cano, responsable del área de Neurocirugía del
ISSSTE. En el corto texto no se limitó nada más a hacer el anuncio, también
hizo la denuncia y manifestó su indignación ante el trance que se vive en el
hospital. Difícil transmitir la fuerza de sus palabras y la precisión de las
palabras. Lo citaré textualmente para no deformarlo:
“Lamento
profundamente que, en lugar de buscar el acrecentar, modernizar y enriquecer la
calidad y cantidad de servicios prestados a los derechohabientes, la
NEGLIGENCIA ADMINISTRATIVA INSTITUCIONAL Y LA IRRESPONSABILIDAD POR OMISIÓN,
QUE LAS AUTORIDADES DEL ISSSTE COMETEN COMO SERVIDORES PÚBLICOS, hoy concluye
en esta lamentable instrucción.
“A través de este
documento expreso mi condena y total rechazo a este estado de emergencia en
donde los únicos responsables son ustedes autoridades y servidores públicos
negligentes y omisos, ustedes han logrado el desmembramiento de esta valiosa
institución. Le pido una respuesta por escrito a este respecto con indicaciones
precisas del proceder ante este problema”.
En esos dos
párrafos el Dr. Ramírez Cano evidenció lo que por mucho tiempo ha venido
ocurriendo en la Delegación del ISSSTE y que a partir del nombramiento del
nuevo delegado ha venido empeorando. Pero resulta que eso es tan sólo una
pequeña parte, la punta del iceberg, del desastre que actualmente administra entre
complicidades y rapiña José Trinidad Aceves López.
COMPLICIDADES Y RAPIÑA
Considerado el
segundo sistema de salud más importante de México después del Instituto Mexicano
del Seguro Social, el Issste enfrenta el peor desmantelamiento de su historia.
A nivel nacional, desde
inicios del 2000 la Delegación Chiapas encabeza la lista de investigaciones de la
PGR. Tristemente muchos casos están relacionados con homicidios culposos por
personal médico. Pero la situación actual tiene que ver más con la corrupción.
Pongamos todo en
su contexto. El 4 de diciembre de 2017, el ex presidente Peña Nieto y el
entonces gobernador Manuel Velasco Coello, inauguraron el Hospital Belisario
Domínguez, que tuvo una inversión de 937 millones de pesos y una oferta de diez
mil plazas para médicos y enfermeras.
Hoy, lamentablemente,
ese centro hospitalario no cuenta con medicamentos, material de curación, ni
con el equipo para realizar las cirugías más comunes. A poco más de un año de
su apertura, no funcionan adecuadamente los equipos de esterilización, el
instrumental quirúrgico es deficiente y debido a ello hay una oleada de
cancelación de operaciones que genera mayor tiempo de hospitalización y retrasa
la atención de nuevos pacientes.
Se pensó que con
la llegada del Dr. José Trinidad Aceves las cosas mejorarían, pero no. El grado
de corrupción, tráfico de influencias, nepotismo y abusos de poder, es incluso
peor que durante la gestión del paramilitar Rafael Ceballos Cancino, quien
salió por la puerta trasera después de ser acusado de malversación de recursos
públicos, enriquecimiento ilícito, asociación delictuosa y por la muerte de la
señora Viridiana B.G. por una negligencia médica que como delegado ayudó a
encubrir.
Aceves López es un
rescoldo del sexenio pasado. Ocupó cargos dentro del sector salud estatal como director
de Atención Médica de la Secretaría de Salud. Estuvo dentro del equipo élite de
los ex secretarios de Salud Carlos Eugenio Ruiz Hernández, quien estuvo
implicado en la estafa maestra durante su paso en la rectoría de la UNACH, y Francisco
Ortega Martínez, el operador de Velasco Coello que se dedicó a inaugurar
hospitales y clínicas que no funcionario y que sólo fueron una tapadera de
corrupción.
Antes, en el
gobierno de Juan Sabines Guerrero, José Trinidad Aceves ocupó el cargo de director
del Hospital General Dr. Rafael Pascasio Gamboa y fue mano derecha de James Gómez
Montes, ex funcionario implicado en el mayor saqueo registrado a las arcas de
Chiapas.
De tal manera, no
podemos decir que el delegado del Issste es un servidor público impoluto, honesto
y de buena conciencia. Su vida profesional está llena de suspicacias y es
cuestionable su solvencia moral para desempeñar un puesto tan importante.
Durante los pocos
meses que lleva en el cargo, Aceves ha acumulado una cantidad enorme de
solicitudes que suplican el abastecimiento de medicamentos, equipo, material,
mantenimiento de las instalaciones, entre otros. Y ha sido negligente a pesar
de saber que de su oportuna intervención dependen cientos de enfermos de cáncer,
por ejemplo, que están a la espera desde hace meses de recibir el tratamiento
que hasta ahora no se les administra por falta de fármacos y de aparatos para
quimioterapias. Le vale una pura y dos con sal lo que pase con la vida de los
pacientes.
Por otro lado,
está acusado de rentar equipo médico inservible, promover el aviadurismo, hacer
despidos injustificados y solapar funcionarios que están llenándose los
bolsillos con negocios turbios y en menoscabo de los derechohabientes.
Tal es el caso de
Ada Cecilia Orantes Gallegos, quien ocupó la dirección general del Hospital Dr.
Belisario Domínguez antes de que el ex delegado Ceballos Cancino la nombrara
jefa del Departamento de Programación y Desarrollo Delegacional. La hoy
subdelegada médica del Issste, está señalada de despotismo, acoso laboral y de
recibir una serie de privilegios por la única razón de ser amante del sobrino
de Aceves López.
Orantes Gallegos y
“el sobrino incómodo” obligan a los empleados del área médica a emitir
comisiones laborales falsas dentro y fuera del estado, práctica con la que desvían
dinero de la dependencia. Prueba de ello es la renuncia reciente del Dr.
Velasco Zenteno que alegó como principal motivo de su dimisión no querer ser
parte del fraude que esta pareja está cometiendo contra la institución.
Presuntamente, Ada
Cecilia Orantes es quien opera todas las licitaciones del Issste por
adjudicación directa. Exige a cada proveedor el 15% de los contratos. Aparte,
se embolsa un dinero extra por el concepto de estudios subrogados. Por ejemplo,
en un pacto tácito con su amiga Patricia Molina, propietaria o socia de la
empresa Radiología Médica Especializada, recibe una parte de las tomas de Rayos
X o resonancias magnéticas que los derechohabientes se realizan en ese lugar.
Aquí la estafa es
por partida doble. Primero, porque el paciente paga con dinero de sus bolsillos
el estudio que por ley debería brindarle el Issste, por el cual le hacen
descuentos anticipados vía salario. Segundo, porque Orantes Gallegos le paga con
dinero del organismo (que proviene de nuestros impuestos) a la empresa de
Molina de la que también recibe un moche. Lo peor de todo es que ese gasto que
hicieron los pacientes no se los reembolsan tal como manda la normatividad.
Hasta el momento hay un adeudo de varios millones de pesos por ese concepto que
lleva más de cuatro años sin ser liquidado.
Otro escándalo que
envuelve a la Dra. Ada Cecilia es el supuesto robo de medicamentos que ella y
su grupo de colaboradores sustraen de los estantes del Issste para venderlos
por fuera.
¿Y LA 4T?
Sin duda, la corrupción
rampante en la Delegación del Issste en Chiapas le pega fuerte a la moral de la
cuatroté. Y esa corrupción institucional que no sólo tiene que ver con la
malversación de recursos, tiene sus consecuencias en el empeoramiento de la
salud de los pacientes, en las protestas recientes de los maestros que exigen
atención médica de calidad, en las huelgas de los propios trabajadores, en las
manifestaciones de los jubilados que demandan el pago de sus pensiones,
etcétera.
Si el presidente
López Obrador no toma medidas para recomponer la situación, estará dejando ir
la oportunidad de mostrar su compromiso con los trabajadores del Estado, con la
probidad, con la ley. Y todo por dejar las riendas del Issste en manos de un
tipo incompetente y desprestigiado como el Dr. José Trinidad Aceves. Si
consiente que siga en el puesto, será señal de que en la 4T importa más la
complicidad que la probidad. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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