Juan Pablo Orantes
Coello es el mayor ejemplo de la corrupción llevaba hasta el delirio. La
corrupción no es una picardía ni una travesura; es estrategia, método y
técnica. Es una regla de la arbitrariedad para disponer fortunas sin rendir
cuentas a nadie. Y Juanpi, mote de cariño por la familia, siguió la norma para
llevarla a su extremo. En pocos años pasó de ser un joven ordinario a uno
monstruosamente multimillonario. Lo único que lo separa de otros sátrapas
locales es la dimensión de su locura, la magnitud de su torpeza.
Nadie sabe cuánto
dinero robó Ricardo Serrano Pino, ex secretario de Infraestructura en el
gobierno de Juan Sabines Guerrero, de quien se cuenta utilizó la cisterna de
una de sus residencias para guardar las pacas de billetes que cobraba de diezmo
a los constructores. Tampoco se conoce la riqueza que almacenó Bayardo Robles
Riqué a su paso por la titularidad de esa misma secretaría en el sexenio
anterior, pero ha de ser tanta que por temor a ir a la cárcel tramitó un amparo,
con número 254/2016.
Una característica
de los ladrones es que no andan por el mundo contando sus hazañas delictivas. Los
de cuello blanco, mucho menos. Pero a diferencia de Serrano Pino y Bayardo
Robles, Juan Pablo Orantes no se tomó la molestia de disimular el atraco. Fue
tan cínico que hasta hizo una fiesta para celebrarlo.
En 2017, realizó
un viaje de placer con su familia a Las Vegas, Nevada, una ciudad donde la vida
es sumamente costosa. Se alojó en un hotel de los de gran turismo, contrató el
servicio más caro, en el que el champán, caviar y canapés se sirvieron sin ninguna
contemplación. Fue ese convite algo digno de un jeque o de algún miembro de la
realeza árabe. Juanpi, en el colmo de la frivolidad, ordenó un enorme pastel que
en la parte más alta tenía velas con el número 500. Representaba los primeros
500 millones de pesos que había acumulado a su corta edad (menos de 30 años)
durante su gestión como subsecretario de Infraestructura.
AL AMPARO DEL PODER
El exgobernador
Manuel Velasco Coello nació en cuna de oro y creció rodeado de lujos y
privilegios. No conoció la pobreza. Vivió siempre en una residencia, con muebles
finos y elegantes, con servidumbre, chofer a la puerta y estudió en colegios
privados. Su precoz ambición lo llevó a seguir los pasos de su abuelo, el
también exmandatario Manuel Velasco Suárez. Y, pues, su carrera política le
brindó estatus social, posición económica y poder. Es decir, la opulencia ha
sido algún común durante toda su vida.
No así en la de
Juan Pablo Orantes, su primo hermano, quien después de seis años en el gobierno
mejoró su situación económica cuando antes no tenía ni para pagarse un plato de
comida. Igual que Nemesio Ponce Sánchez, el corrupto subsecretario de gobierno
en la administración de Juan Sabines Guerrero, quien vino a Chiapas con una
mano por delante y otra por detrás, Juanpi se hizo estúpidamente rico.
En su etapa de
estudiante en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, vivió de arrimado en el
departamento de uno de sus amigos. Le daban alojamiento y alimentos gratis.
Daba lástima. El poco dinero que le enviaban apenas y le alcanzaba para pagarse
algunas cosas propias de la escuela. Pero al ser nombrado subsecretario de Infraestructura
y Comunicaciones, comenzó a usar ropa de marca y lociones que de tan caros
equivalen al sudor divino.
Para demostrar su
nueva condición de millonario, hace que su esposa vista ropas de diseño
exclusivo. Sus hijos presumen prendas Massimo Dutti, Gucci, Dolce &
Gabanna, Burberry y del insigne diseñador Salvatorre Ferragamo, marcas que se
identifican por confeccionar lo más sofisticado en indumentaria infantil. Y no
compra el vestuario familiar en las tiendas de México, dice que está aburrido
de lo mismo así que viaja a Nueva York o Miami a surtirse de lo mejor, lo más
nuevo y de moda.
Pero, ¿cómo fue
que Juan Pablo Orantes se hizo de una fortuna que supera los 500 millones de
pesos? Simple, con el mismo esquema con que Javier Duarte desvió miles de
millones de pesos del erario de Veracruz: con empresas fantasma y
prestanombres.
En septiembre de
2015, la Organización de Constructores Independientes del Estado de Chiapas
(OCIECH), que hizo un plantón en la explanada de Tuxtla Gutiérrez tres días
previos a la visita del Papa Francisco, denunció que Orantes Coello asignaba de
manera directa los contratos de obra pública a sus propias compañías, a las de
sus amigos y a las de otros funcionarios del gobierno de Velasco Coello. Las
foráneas fueron las más favorecidas. Y dijeron que muchas de esas no existían
más que en papeles.
Dieron a conocer,
también, la lista de las empresas con las que estaba vinculado el primo del
exgobernador:
Grupo Constructor Oxchuc, Grupo Industrial CAMO, Constructora Montes Azules,
Constructora de Desarrollo Urbano y de Servicio del Sureste, GAVT Iluminación,
Parachicos Construcciones, Grupo VITRE, BELSAS Construcciones, y Construcciones
y Edificaciones Sector 7.
A través de ellas subcontrataba
constructoras locales para que realizaran el trabajo, pero sólo las utilizaba
de fachada para desviar los recursos. En otras palabras, la estrategia del
fraude era esta: asignar las obras a sus empresas personales para después encargar
la realización a otras empresas (chiapanecas) a las que no les pagaba, mientras
él cobraba el importe íntegro de los contratos. Los moches y los diezmos eran
cosa aparte.
Tómese en cuenta
que aquí el delito es por partida doble: primero porque violó la ley al otorgar
contratos sin el debido proceso de licitación y en un claro conflicto de
intereses. Segundo, al defraudar a gente de la iniciativa privada.
Presuntamente,
entre los años 2013 y 2015, las compañías de Orantes Coello obtuvieron
contratos por 877 millones 653 mil pesos.
Lamentablemente, muchos
de los empresarios chiapanecos a los que estafó Juan Pablo Orantes se vinieron
a la quiebra. Otros para sobrevivir tuvieron que dar en prenda sus equipos y
maquinaria pesada que hasta el día de hoy sigue en manos de agiotistas y casas
de empeño.
Como
muestra un botón. Las constructoras que Juanpi dejó en bancarrota son:
Desarrollo de Obras Sustentables y Proyectos de Ingeniería, S.A. de C.V., Marshi
Construcciones, propiedad del Ing. Jordán Ramírez Ruiz; Arrendadora Maya, del Ing.
Manuel Molina Coutiño; Grupo In Solidum, de Juan José Almanza Carrasco; Ingeniería
Industrial de Producción, de Fernando Manríquez Gallardo; Planeación y
Supervisión SOYUS, del Ing. Luis Aguilar Rodríguez; Sashuju Constructora, de
Hugo Alfredo Fonseca García e Ingenio Constructivo Fhermago, S.A. de C.V. del
Ing. Héctor Rafael Sánchez Sol.
Arrendadora, Comercializadora e Inmobiliaria Naturi
también fue otra de las afectadas. Asimismo, los empresarios Luis Moya
Constantino y Fredi Alejandro Prats Suárez fueron dos víctimas más de Orantes
Coello. Lo peor de todo fue la muerte del hermano de Jorge Ordoñez Ruiz, ex
rector de la UNACH, quien perdió la vida por un infarto fulminante producto de
un coraje que tuvo al momento de que el ex subsecretario de Infraestructura le
negó su pago.
CÁRCEL
En
diciembre de 2018, como una burla, Orantes Coello inauguró una bella plaza
comercial ubicada en la zona dorada de Tuxtla Gutiérrez. Ahí está invertido el
dinero de los chiapanecos, que dará ganancias que irán a parar a la cuenta
bancaria de este ruin personaje.
En días
recientes, se liberó una orden de aprehensión contra Mónica Macías Tubilla,
cuñada de Javier Duarte que vive en Londres. Está acusada de defraudación
fiscal por un monto de 3 y medio millones de pesos. La Fiscalía General de la
República ha pedido el apoyo de la Interpol y del Reino Unido para su
detención. La comparación es absurda, pero frente a Juanpi la hermana de Karime
Macías es una delincuente en pañales.
Si este
gobierno se ha levantado como combatiente de la impunidad y la corrupción, debe
dirigir efectivas investigaciones contra Orantes Coello, quien por temor a ir a
la cárcel se fue a esconder a su lujoso departamento en San Diego, California,
ciudad donde disfrutará su nueva vida de millonario.
Finalizo con esto: ¿Cómo le hace para dormir Juan
Pablo Orantes cuando detrás de esa fortuna que hizo por medio de actos ilegales
hay un muerto? Y ¿qué les dirá a sus hijos cuando lo cuestionen sobre todos los
empresarios a los que dejó sin patrimonio mientras ellos viven en una opulencia
que no les pertenece? ¡Chao!
yomariocaballero@gmail.com
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