Cada
hombre en el poder elige sus rituales. Quien se siente el mesías de los
tuxtlecos ha resuelto convertir en excremento todo lo que le dé la gana y con
ello demostrar que nadie está por encima de él. No le debo nada a nadie y me le
vale madres lo que la prensa diga de mí, ha dicho Carlos Morales Vázquez, festejando
su actual poderío.
Es
bastante frecuente encontrarnos a personas que sientan un orgullo especial de
sí mismas, con una visión optimista sobre sus propias capacidades y que creen
que pueden hacerlo todo. La psicología lo llama megalomanía, que es un
trastorno mental que conceptualiza a las personas presumidas y vanidosas. Pero
el caso de Morales Vázquez es mucho peor: está jugando a ser Dios.
Pero,
sinceramente, lo que tiene Carlos Morales son delirios de grandeza. Porque, de
acuerdo con la entrega de ayer, su carrera política se fundamenta en el
chantaje y el oportunismo. No en el trabajo político. No en los buenos
resultados.
De
tal modo, que se engañe quien quiera dejarse engañar, el hecho de que haya
ganado la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez en su tercer intento, no se
debe a sus logros ni a la propuesta de su proyecto de gobierno, sino a lo que muchos
han llamado “El efecto López Obrador”. Porque de ahí en adelante nadie en su
sano juicio hubiera votado por él. Su pasado, que es del conocimiento público,
está marcado por el fracaso, la frustración, la ignominia, los abusos de poder
y la corrupción.
Por
eso no es extraño que su gestión sea una olla de podredumbre. Si de lo malo no
se puede sacar nada bueno, ¿por qué deberíamos esperar un gobierno honesto, próspero,
democrático y piadoso de Morales Vázquez?
GOBERNANTE
INEPTO
Cuando
Juan Sabines Guerrero asumió la alcaldía tuxtleca prometió un gobierno de
puertas abiertas. Yassir Vázquez Hernández dijo que haría de Tuxtla Gutiérrez
una ciudad moderna y bella. Samuel Toledo aseguró acabar con el aviadurismo, el
clientelismo y el saqueo a las arcas. Fernando Castellanos anunció una
transformación a través de nuevas maneras de gobernar y hacer política. Y todas
esas propuestas fueron recogidas por Carlos Morales, quien en los pocos meses
de su administración ha conseguido los mismos malos resultados que sus
antecesores.
Morales
Vázquez ha dicho muchas veces que obedece al pueblo, pero al contrario de sus
palabras es un gobernante antisocial y antidemocrático. Podemos verlo en las
largas filas de gente que se forman en los pasillos de la Presidencia y que
pasan horas tratando de ser atendidas por el alcalde, que no da audiencias, que
nunca está es su oficina o que siempre está en junta.
Y
no bastándole eso mandó convertir el Palacio Municipal en una jaula, que al mismo
tiempo que lo protege, impide que los tuxtlecos se le acerquen.
Es
común en los megalómanos tratar de proteger y agrandar su poder a cualquier
costo. Como habíamos mencionado anteriormente, en los primeros dos días de
tomar protesta como alcalde capitalino, Morales hizo un movimiento con el cual
se otorgó la facultad de efectuar y contraer contratos a nombre del
Ayuntamiento sin la necesidad de que éstos sean puestos a consideración del
cabildo. Es decir, logró por medios ilegales el derecho de gobernar sin contrapesos.
Protegiendo su poder.
Eso
le ha permitido contratar empresas de manera directa, ya sea de servicios o de
bienes. En cuanto a las constructoras que están haciendo algunos trabajos de
bacheo de calles, presuntamente están relacionadas con su familia. Por ejemplo,
es posible que haya conflicto de interés con la Constructora Morales Zenteno y
Cía, S.A. de .C.V., que desde hace dos o tres meses ha venido bacheando y
realizando trabajos de limpia en algunas colonias de la ciudad.
Al
respecto, es visible la mala planeación y ejecución de la obra pública. Hace
una semana, en la esquina de la 1ª poniente y 13 norte, la empresa que se
encargó de reparar los tramos de calle que parecían zona de guerra interrumpió
el tráfico de vehículos durante varias horas nada más para cubrir los hoyos con
chapopote. Tres días después el material se levantó y quedó peor que como
estaba. Lo mismo ha sucedido en casi todos los parches que han colocado sobre
la calle central, la novena sur, entre otras arterias importantes.
Tal
vez la culpa no sea totalmente de la constructora que realiza la obra, sino de
quien la está ordenando, en este caso Carlos Morales. ¿Qué caso tiene gastar
millones de pesos en trabajos que duran unos cuantos días? Si el alcalde fuera
inteligente como tanto lo presume, se daría cuenta que ese dinero está yendo a
parar a la basura.
En
otro aspecto, hay que notar la ineficiencia de las políticas de seguridad. En el
tiempo que lleva de gobierno se han presentado dos asaltos bancarios. El
primero de ellos ocurrió a poco más de un mes de que Morales Vázquez asumiera
la presidencia municipal. Fue a inicios de diciembre de 2018. Sujetos armados
despojaron de 80 mil pesos en efectivo a un cuentahabiente cuando realizaba una
transacción en la ventanilla del banco HCSB, en plena zona centro.
El
segundo sucedió a finales de enero del presente año. Dos personas se metieron a
una sucursal de Banamex, ubicada sobre la 9ª sur entre la séptima y octava
poniente, y se apoderaron de una importante suma de dinero después de atracar
dos ventanillas a punta de pistola. Nadie fue detenido.
Y
mientras hay un alza en la tasa de asaltos a transeúntes y a casa habitación, en
robo de vehículos y en extorsión a negocios, las autoridades municipales se
dedican a reprimir a un grupo de mujeres “canasteras”. Los fiscales de la
alcaldía les decomisan su mercancía constantemente y no se las devuelven. Eso a
pesar de que ellas recibieron un mandil rosa de parte del Ayuntamiento como
constancia de autorización para vender elotes, frutas y dulces tradicionales en
los mercados públicos. Y no fue gratis, pues fueron obligadas a cumplir con
varios requisitos, como tomar un curso de manejo de alimentos y obtener un
certificado médico.
En
cuanto al tema de inseguridad, hay que decir que Carlos Morales no ha hecho
nada para proteger a los habitantes de la colonia Terán, al lado poniente de
Tuxtla Gutiérrez, quienes desde hace varios meses padecen la violencia de una
banda de pandilleros centroamericanos conocidos como “Barrio 18”, que cobra
derecho de piso a los comerciantes y amenazan a las familias con asesinarlas.
Mis informantes me señalan que en ese lugar ha habido recientemente muchos
asaltos y violaciones sexuales.
Por
otro lado, Morales Vázquez ha sido indiferente a los reclamos de muchas
trabajadoras del Ayuntamiento que acusan de acoso sexual a Alfredo Toledo
Villatoro, director de Limpia y Aseo Público. Dicen que ese funcionario les
ofrece recategorizaciones a cambio de que se acuesten con él. Y aseguran que ha
dicho que lo que menos le importa es el dinero, sólo pide que lo pongan donde
hay mujeres.
¿Por
qué consiente Carlos Morales a ese infractor? Simple, resulta que Alfredo
Toledo es familiar del exalcalde Samuel Toledo Córdova Toledo.
¿DE
QUÉ PRESUME?
El
caso más escandaloso de Carlos Morales es el de los aviadores. Prometió cortar
a todos los que estuvieran cobrando un sueldo sin trabajar, y de paso pasó
trasquilando a muchos trabajadores con más de diez y quince años de antigüedad.
Retuvo sueldos, recortó sueldos e hizo despidos injustificados. Y es el propio
sindicato el que afirma que el alcalde corrió a muchos, pero sólo para ocupar
esos puestos con sus amigos y compadres.
En
un acto hipócrita, quitó a muchos para repartirlo entre los suyos.
Pero
hay un caso especial entre los aviadores. El de María del Pilar Pedrero
Zardain, quien está en la nómina del municipio desde el gobierno de Fernando
Castellanos Cal y Mayor. Se rumora que actualmente cobra alrededor de 38 mil
pesos mensuales como supuesta empleada de la Coordinación de Comunicación
Social y Relaciones Públicas.
Concluyamos,
pues, este recuento dando respuesta a la pregunta que nos trajo hasta aquí: ¿De
dónde tanta soberbia de Carlos Morales Vázquez?
Históricamente,
Morales no tiene nada digno de reconocimiento. Ha sido y es un eterno perdedor
y oportunista que llegó a ser alcalde de Tuxtla como producto de las
circunstancias. Aunque, a la verdad, lo que sí podría presumir es que es capaz
de ser peor que Sabines, que Yassir, Castellanos y Samuel Toledo.
Y
que no siga diciendo, por favor, que si seguimos igual de jodidos es culpa de
sus antecesores. Eso tiene otro nombre: incompetencia. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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