CONSTRUYENDO NUEVOS CIMIENTOS



No hay parto sin dolor, ni cambio sin resistencia. Así como en el nacimiento ocurre un proceso fatigoso que provoca movimientos duros y complicados dentro del cuerpo de la mujer, pero que termina en una felicidad incomparable, las transformaciones sin importar el tipo que sean no son fáciles aunque sí necesarias y por lo regular provechosas. Un cambio político afecta toda la estructura social y del Estado, asimismo intereses de grupo, que en muchos casos produce protestas y conflictos injustificables. 

El cambio político que está sobreviniendo en Chiapas era desde hace mucho tiempo necesario. Sexenios fueron y vinieron y nada se hizo por modificar las antiguas formas de gobierno. Lo que el PRI dejó en el 2000 fue retomado por las administraciones perredistas y la verdecologista. Inventaron nuevas instituciones, otros programas de asistencia social, alteraron los nombres de las dependencias, pero al final siguieron la misma ruta del poder, con sus prácticas autoritarias, represivas y corruptas.

Debido a eso no hubo justicia social. La etapa democrática inaugurada hace casi dos décadas sólo sirvió para saber que el pueblo sí era capaz de elegir a sus gobernantes y votar por un cambio de gobierno, mas ese cambio no significó nada. Para muestra un botón. Sectores como el campo y el obrero están abandonados. Y grandes comunidades indígenas viven hasta nuestros días en la marginación más doliente, con niños muriendo por desnutrición o enfermedades curables y que en su mayoría están destinados a una existencia sin oportunidades, pese a las promesas gubernamentales de combate a la dispersión social, la hambruna y el analfabetismo.

El estandarte de Morena fue el cambio. Y el gobernador Rutilio Escandón Cadenas parece ser el protagonista discreto de un cambio histórico, pero no un cambio sin los forcejos de quienes quieren permanecer en la parálisis, con sus beneficios y la impunidad intocables.

LAS SEÑALES

Chiapas tiene tres grandes problemas sobre la mesa, el económico, político y social. Algunas mediciones señalan que además tiene por lo menos cincuenta años de atraso, con casi el ochenta por ciento de la población viviendo en pobreza, en el último lugar de rendimiento escolar, con una enorme deuda y estando dentro los diez estados más corruptos del país. Por decir algo.

Ante ese panorama hace tiempo que viene repitiéndose la necesidad de cambiar el sistema actual. Pero, ¿cómo se logra tremenda hazaña?

Un cambio político incluye un manojo de procesos que toca varios aspectos de la democracia, del Estado de Derecho, las instituciones, las relaciones entre poderes, entre partidos, entre sociedad y gobierno, la rendición de cuentas y justicia. Y el gobernador Escandón Cadenas tiene al respecto su estrategia bastante clara.

Le abrió a los chiapanecos las puertas de su gobierno para que fueran ellos quienes decidieran las prioridades del sexenio. Fueron las universidades públicas estatales las que hicieron la labor de recoger y enlistar las inquietudes, necesidades, propuestas, anhelos y sueños de todo un estado. Y con ese gesto, el gobernador dio un salto en términos de desarrollo de la democracia, porque a la vez de empoderar a la sociedad civil, es decir, ponerla en el sitio que le corresponde después de que ésta depositara toda la confianza en su persona, le permite trabajar en un plan de acciones enfocado en atender las demandas más sentidas y apremiantes.

El espíritu democrático de Rutilio Escandón puede ser el factor que permita nuevas posibilidades de que se avance en el mejoramiento de los niveles de igualdad entre los diferentes grupos socioculturales, así como en el crecimiento económico incluyente, que es el segundo paso a alcanzar en este proceso de transformación política.

Acercarse a los grupos indígenas, a la clase empresarial, a los gremios magisteriales, a las organizaciones campesinas, entre otros, ha sido fundamental en el arranque de gobierno para alcanzar acuerdos, conciliar viejas rencillas y rediseñar la táctica de desarrollo en aras de forjar nuevas relaciones políticas en la línea de un gobierno democrático.

Hay que ver, asimismo, la relación de respeto mutuo que el mandatario ha establecido con el Congreso del Estado y el Poder Judicial, cuando antes estos dos poderes fueron serviles al Ejecutivo y complacientes en todo tipo de caprichos.

Si estamos frente a un cambio político no es porque las viejas instituciones hospeden ahora a una nueva clase gobernante. Es porque ese grupo entiende de manera distinta la mecánica del poder, el sentido de la representación, el sitio del conflicto y los atributos de quien gobierna Chiapas.

Por un lado, podemos ver caras nuevas, frescas, en algunos casos son personajes de gran preparación académica y de reconocida trayectoria profesional. Que esta vez sí haya paridad de género en la asignación de los cargos públicos, habla de respeto a la ley, de democracia, de la valoración de la toma de decisiones de las mujeres y de voluntad política ante la urgencia de cambio.

En ese mismo sentido, Escandón Cadenas ha propuesto fortalecer las instituciones estableciendo como eje rector la transparencia en el ejercicio de los recursos y el apego irrestricto a las leyes. En la clausura de la X Convención Hacendaria del Estado de Chiapas, expuso que la tarea de todos los servidores públicos es actuar con la debida rendición de cuentas y ordenar las finanzas públicas del estado en apego a los instrumentos normativos.

El cambio institucional que inspira el Doctor Escandón promete la generación de propuestas para el enriquecimiento del debate público, el establecimiento de lazos de cooperación entre el Estado y la sociedad civil y la promoción de reformas institucionales que permitan el cumplimiento de los objetivos, programas y beneficios a la gente.

Nunca había existido en Chiapas un proyecto de gobierno como el de ahora que busca eficientar las instituciones mediante el intercambio de conocimientos y el trabajo conjunto entre gobernados y autoridades.

La parafernalia del poder y la corrupción de los gobiernos anteriores nos condujeron a un vórtice de ingobernabilidad, inseguridad, crisis económica, que lamentablemente derivó en el desprestigio de la política y las dependencias. Por ello, a escasos días de haber asumido el mando, Rutilio Escandón remitió al Congreso local el decreto que cancela la protección a ex servidores públicos, así como la eliminación del fuero y otros privilegios.

Esa acción política es congruente y encomiable. Porque por un lado pone fin a una ofensa más a la sociedad que desde años venía pagando gastos costosísimos que nada le beneficiaban, además de que cumple con las medidas de austeridad en el ejercicio del poder público. Por otro lado, iguala las condiciones para que cualquier funcionario que cometa actos de corrupción pueda ser sujeto a procedimiento penal como cualquier ciudadano. Ese es un avance significativo en la consolidación de un régimen más equitativo, donde no haya personas de primera ni de segunda.

Ahora bien, si algo sabe el abogado Rutilio Escandón es de leyes. Y es en verdad ponderable que anteponga el respeto al Estado de Derecho, la tolerancia y el diálogo para la conciliación del pueblo y la solución de conflictos. Antes, todo se resolvía a través de la represión policial o las maletas cargadas de dinero.

En resumen, se cambió la demagogia por la democracia. Se está combatiendo la corrupción y la impunidad con iniciativas de ley, con el fortalecimiento de las instituciones y el respeto al marco jurídico. Es decir, se están construyendo los cimientos de una nueva etapa política en Chiapas.

EL PORQUÉ DE LOS DESMANES

Si en este momento hay un brote de violencia y vandalismo de parte de grupos campesinos, magisteriales y estudiantiles, es porque están acostumbrados a otras formas de gobierno. Esas que hacían pactos en lo oscurito, regalaban prebendas y consentían las violaciones y el pisoteo a los derechos humanos.

No hay parto sin dolor, ni cambio sin resistencia. Ahora que todo el aparato gubernamental está pasando por un doloroso proceso de regeneración, es lógico que esos grupúsculos pataleen al ver afectados sus privilegios. Y no, el hecho de que las protestas sigan no es síntoma de que las cosas vayan mal, sino que hay gente que se opone a ajustarse a los nuevos tiempos y al nuevo ejercicio del poder, que está cambiando para el bien de todos. ¡Chao!

@_MarioCaballero

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