UN NEGOCIO MUY LUCRATIVO



Dijo el sabio Peña Nieto: La corrupción es un asunto cultural. Quizá por eso en la clase política el refrán que sugiere tranzar para avanzar es muy popular. Aunque la verdad tal vez todos estamos incluidos: la clase pudiente, gobernante, la trabajadora, los empresarios y, por supuesto, el infelizaje, siempre ávido de mejores oportunidades de vida.

Esto viene a cuento por el comentario que hace unos días me hizo un amigo. Fue despedido de su anterior empleo pero afortunadamente encontró otro poco tiempo después y con mejor sueldo. Sin embargo, la empresa que lo contrató le dio de alta en el Seguro Social con un salario menor al que gana, según por estrategia fiscal. De hecho esa fue una de las condiciones de su contratación. Me dice que el sueldo restante se lo paga un tercero a través de una empresa de las llamadas outsourcing, “externalización” en su traducción del inglés. 

Ese asunto le preocupa y no es para menos. El que haya sido contratado bajo esa modalidad y esté cotizando en el IMSS con un salario inferior, sin duda lo afectará en muchas cosas, por ejemplo en sus planes de ahorro para el retiro.

En el caso de que sufriera un accidente y quedara inútil para realizar cualquier otro tipo de labores, la pensión por invalidez que recibirá no le alcanzará ni siquiera para cubrir los gastos de su casa.

¿Qué piensas hacer? –le pregunté. Pues lo que hacemos todos, agachar la cabeza y aguantar. Ni modo. O acepto o mi familia no come, me contestó.

LOS OUTSOURCING

Evadir las leyes se ha convertido en el deporte preferido de la clase empresarial mexicana, que no le basta defraudar al fisco sino también desea tener mano de obra calificada al menor costo y sin ninguna responsabilidad como patrón.

El outsourcing –o subcontratación- consiste en que una empresa contrata los servicios de otra especializada en cierta área profesional, verbigracia, la instalación de redes de telecomunicación, ingeniería, contabilidad o asesoría jurídica.

El objetivo es aumentar las ganancias reduciendo los costos y gastos operativos y de administración. La subcontratación lo facilita. De ese modo, mientras por un lado los empresarios consiguen mayores rendimientos, por el otro cuentan con trabajadores calificados, un ahorro importante en el pago de las prestaciones de ley y un importe considerable de gastos deducibles de impuestos.

¿Para qué emplear a una persona a la que tendrás que capacitar constantemente, pagarle un sueldo que irá incrementando con el tiempo, tolerar sus errores, sus enfermedades y concederle todas las prestaciones que le corresponden por ley, cuando puedes contratar una agencia de profesionales que te puede proveer del personal necesario que haga el mismo trabajo, con mayor eficiencia y a un costo menor? Esa es la importancia de las empresas outsourcing. No obstante, perjudica a los trabajadores.

En México, al subcontratación inició hace poco más de 40 años. Los primeros servicios contratados fueron los de vigilancia y limpieza. Luego, ya en la década de los setenta, vinieron las agencias consultoras. Fue en este tiempo en que los grandes consorcios comenzaron a observar que era más fácil contratar un proveedor de servicios independiente que crear, desarrollar y mantener un departamento interno.

También vieron la ventaja de que al subcontratar personal podían hacer deducibles al cien por ciento las facturas por esos servicios con las agencias, despachos contables, de abogados y otros, en lugar de asumir por ellos mismos la carga tributaria, los sueldos y las prestaciones como el Imss e Infonavit que no son nada baratos.

Con el tiempo muchos empleados fueron despedidos y vueltos a contratar, pero bajo este esquema. Con ello perdieron el derecho de antigüedad, los bonos de productividad y el acceso al reparto de utilidades.

El auge del outsourcing vino con las reformas del presidente Felipe Calderón. La Ley del Impuesto Empresarial a Tasa Única, que estuvo vigente de 2008 a 2013, impedía la deducción de los salarios y por consecuencia el monto a pagar por concepto de impuestos era mayor. Así que pagar sueldos se hizo una carga demasiado pesada. Los patrones se vieron en la encrucijada de pagarle a sus trabajadores o cerrar la empresa. No es una exageración.

Los comerciantes más astutos evitaron la quiebra recortando la nómina del personal y adquiriendo los servicios de outsourcing, que dada la demanda se convirtieron en compañías multiservicios, que tanto ofrecían asesorías industriales como te rentaban a una señora para que hiciera el aseo en la oficina.

LOS MONTOS DEL CRIMEN

Irónicamente, el outsourcing no es ilegal en México pero no es bueno. Afecta la clase laboral y la recaudación de impuestos.

En 2010, el Servicio de Administración Tributaria detectó que el desfalco fiscal ocasionado por las empresas outsourcing equivalía al 6.5% del Producto Interno Bruto, es decir, 525 mil millones de pesos por impuestos que no se pagaron de 2005 a 2010.

En 2018, el SAT identificó 10 mil empresas de subcontratación y señala que en el fraude tributario están implicados al menos 13 mil comercios. Una investigación reciente indica que de la recaudación de 2017, 470 mil 769 millones de pesos se perdieron por la evasión que planifican las empresas outsourcing.

De tal modo, después de ser una herramienta útil para los comerciantes, pasó a ser otra modalidad de la delincuencia organizada.

Todo ese aquelarre de evadir derechos laborales y obligaciones fiscales empezó con el oaxaqueño Sergio Castro López, el abogado que amasó una gran fortuna gracias a la tercerización.

A Castro se le conoce como el pionero en la implementación de esquemas fiscales agresivos en México. Se desempeñó como operador financiero del ex gobernador de Puebla Mario Marín, el góber precioso.

Con la Consultora IDN (Inteligencia De Negocios), ayudó a empresarios poblanos a evadir las cuotas del Seguro Social. ¿Cómo funcionaba? Simple, Castro trasladaba el pago de nóminas a sociedades cooperativas creadas ex profeso para defraudar al SAT.

Luego, no sólo fueron los comerciantes los que contrataban los servicios de IDN, pues muchos políticos ligados a Mario Marín utilizaron dicha consultoría para lavar dinero. En poco tiempo, la empresa de Castro ganó tanto dinero que se convirtió en patrocinadora del equipo Puebla FC, y él acabó haciendo las operaciones contables de los prestanombres del marinismo.

Durante mucho tiempo todos ganaron. Sergio Castro fue proclamado el rey de las outsourcing. Hasta que una investigación penal descubrió la corrupción de Marín, y tanto el Imss, el Sat y la PGR pusieron al descubierto los crímenes.

Fue así que las autoridades congelaron las cuentas bancarias del entonces director técnico José Luis Sánchez Solá y de varios jugadores del equipo de Puebla, quienes evadieron impuestos a través del negocio de Castro López, el encargado de operar la administración del equipo.

En 2008, el SAT boletinó al oaxaqueño por ser uno de los principales promotores de la evasión fiscal en el país. Ese mismo año fue detenido por la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI), pero tras pagar una fianza salió de la cárcel y se dio a la fuga. Según versiones periodísticas, Castro no sólo lavó dinero para Mario Marín, sino también para los exgobernadores Ulises Ruiz y Javier Duarte.

Tras darse a la fuga Sergio Castro, Consultoría IDN se dividió en pequeñas firmas que fueron operadas por otros empresarios, como los hermanos Federico y Gabriel Sada Bolaños, en Oaxaca; Francisco López Aragón, en Jalisco y los Álvarez Puga en Chiapas, éstos últimos acusados de presuntos nexos con el narcotráfico y estafa fiscal.

Los hermanos Alejandro y Víctor Manuel Álvarez Puga tienen tanto dinero que viajan por el mundo en jets privados, pero no siempre fueron así. En los años noventa, junto con sus padres, tenían un pequeño puesto de comida frente a una terminal de autobuses en Tuxtla Gutiérrez. Hoy son dueños del Consorcio Álvarez Puga y Asociados, que está valuada en muchos millones de dólares, tienen propiedades en Nueva York y clientes alrededor del mundo.

¿QUÉ HACER?

El outsourcing es un negocio muy lucrativo, aunque le roba a la nación y viola los derechos de los trabajadores.

Así que es urgente una reforma fiscal que erradique esa mala práctica. Y no hay otro camino: el gobierno de López Obrador tendrá que hacer más equitativas, justas y progresistas nuestras leyes. Y cuando sea necesario, no le deberá temblar la mano para hacer justicia. ¡Chao!

@_MarioCaballero

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