LA BATALLA DE LA MAESTRA ROSA



No hay forma de comprender el contexto educativo sin mencionar las consecuencias de los conflictos magisteriales y los escándalos de corrupción dentro del mismo sistema, que por lo menos en Chiapas han sido factores que arrojaron al estado hasta el último lugar del nivel de aprovechamiento escolar en el país, con un grado promedio de poco más de sexto de primaria y con quince de cada cien personas que no saben leer ni escribir.

Hagamos a un lado los agravios que provocaron algunos líderes sindicales y enfoquémonos en los resultados de los pasados secretarios de Educación, quienes mucha culpa tienen en el descalabro educativo. 

Comencemos este recuento con Alfredo Palacios Espinosa, quien fue titular de la Secretaría de Educación durante casi todo el gobierno de Pablo Salazar Mendiguchía.

Antes había sido director del Centro de Educación Básica del Estado de Chiapas (Cebech), donde manejó los recursos en completa opacidad, negó la admisión a niños pobres (“no somos beneficencia pública”, decía cada vez que era recriminado por tomar una actitud elitista y violadora de los derechos humanos), y se le calificó de ser un funcionario sátrapa y prepotente.

Como todo ególatra, Palacios Espinosa presumía sus títulos profesionales, la maestría en Educación y los muchos diplomados que supuestamente tiene. Pero cuando estuvo al frente de la Secretaría de Educación y del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Chiapas fue un completo ignorante, un burro como se dice coloquialmente.

De nada le sirvió su “gran preparación académica” para mejorar los estándares educativos. Al también poeta y director de escena le ganó la ambición y convirtió esos organismos en cueva de ladrones. Hostigó, acosó y promovió la corrupción.

Alfredo Palacios hizo con la SE lo que Rubén Velázquez con la Secretaría General de Gobierno: humilló, agredió, denigró y violentó los derechos del magisterio, que durante ese sexenio padeció persecución política, represión y violencia judicial.

Siendo Palacios Espinosa responsable de la educación de los chiapanecos, los niveles de analfabetismo crecieron, asimismo la deserción escolar y la proliferación de escuelas patito. Se presume además que hizo un lucrativo negocio de la venta de plazas docentes.

El 6 de agosto de 2003, fue cómplice del encarcelamiento de más de 200 personas, entre estudiantes, profesores y padres de familia de la Escuela Normal Rural Mactumatzá, donde la policía estatal golpeó a menores de edad y ancianos que se encontraban en el interior de la institución al momento que se suscitaron los enfrentamientos.

El 13 de agosto, alrededor de las ocho de la noche, Joel David Martínez López recibió un disparo en el pecho cuando manejaba el camión donde estudiantes de la Mactumatzá regresaban a la escuela después de realizar una serie de protestas en las afueras de Palacio de Gobierno. Se dijo que la bala salió del arma de uno de los agentes de Seguridad Pública del estado. Lamentablemente murió.

Alfredo Palacios fue detenido en la Ciudad de México el 18 de enero de 2012 por elementos de la Procuraduría General de Justicia de Chiapas, acusado de peculado, ejercicio indebido del servicio público, abuso de funciones, abuso de autoridad y asociación delictuosa.

Fue encontrado cómplice en el desvío de 104 millones de pesos que fueron utilizados en la compra de un seguro de vida. La transacción se hizo por instrucción de Pablo Salazar, quien dijo en los peritajes que se trataba de un bono sexenal por el fin de su administración. De dicho hurto, Palacios Espinosa recibió 3 millones 577 mil 623 pesos. El día 26 de enero, el Juez Tercero del Ramo Penal le dictó auto de formal prisión.

Ese mismo mes, la Secretaría de la Función Pública le impuso a Alfredo Palacios una sanción administrativa que lo inhabilitó por cinco años para desempeñar cargos públicos y una sanción económica de 85 mil pesos, por los delitos que cometió como director del CONECULTA.

JAVIER ÁLVAREZ

La administración de Juan Sabines Guerrero magnificó el autoritarismo, los fraudes electorales, el tráfico de influencias, el avasallamiento de los Poderes del Estado y el imperio de la corrupción que endeudó a Chiapas con más de 40 mil millones de pesos. Y Javier Álvarez Ramos fue secretario de Educación.

Álvarez Ramos fue ungido secretario por exigencia de Elba Esther Gordillo, no por méritos profesionales ni reconocimiento alguno. Recordemos que su único y mayor activo político siempre fue la íntima amistad con la ex poderosa maestra.

Javier Álvarez está acusado de desviar recursos públicos violando los procesos de licitación. Presuntamente, por asignación directa adquirió mobiliario escolar, material didáctico, equipo de cómputo, mochilas, útiles escolares, libros, diccionarios para maestros y alumnos, seguros de vida para estudiantes de educación básica, entre otras. El importe de dichas adquisiciones llegó a rebasar los mil millones de pesos, ejercidos entre diciembre de 2007 y septiembre de 2011.

El caso de corrupción más famoso de Álvarez Ramos fue la compra de gel antibacterial y kits de limpieza, en 2009, supuestamente para hacer frente a la contingencia sanitaria provocada por el virus de la influenza AH1N1.

Para tal adquisición, autorizó 18 millones de pesos en abril de ese año, otros 15 millones en septiembre y, por último, 50 millones en diciembre, haciendo un total de 83 millones de pesos. Lo indignante no es en sí mismo el despilfarro, sino que a pesar de existir las pólizas que amparan el pago de la compra, el producto nunca llegó a los almacenes.

El delito más grave cometido durante la gestión de Javier Álvarez fue la alteración de los resultados de la Prueba Enlace, que en la aplicación 2010-2011 los jóvenes de nivel secundaria lograron un increíble primer lugar en español y segundo matemáticas. Fue una farsa que ni los padres de los muchachos creyeron.

EL SOBRINO DE LA MAESTRA

Ricardo Aguilar Gordillo es sobrino de Elba Esther Gordillo, quien al igual que con Javier Álvarez, también influyó en su designación en la Secretaría de Educación.

Aguilar Gordillo estuvo al frente de la secretaría por casi cinco años, hasta que el exgobernador Manuel Velasco Coello lo removió instalando en su lugar a Sonia Rincón Chanona, quien duraría poco más de tres meses en el cargo.

Su destitución se debió por los rumores de venta de plazas y por la entrada en vigor de la Reforma Educativa que lo rebasó, dejando entrever su ineptitud y conchabanza con los líderes de la Sección 7 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación que al final terminaron traicionándolo.

Él fue una pieza importante en la imposición del veracruzano Adelfo Alejandro Gómez en la dirigencia de la Sección 7, aquel mes de julio de 2013. Habiendo sido elegido el destacado maestro Gilberto Zavala por la mayoría de los maestros, Ricardo Aguilar se reunió en una sala aparte en el Polyfórum Chiapas, sede de la elección, con un grupo de docentes y policías armados. Minutos después salió a anunciar el triunfo de Adelfo.

Por otro lado, hay un boquete de más de 300 millones de pesos que Aguilar Gordillo no pudo comprobar. Y el delito de nepotismo, donde sus familiares y amigos estuvieron cobrando en la nómina un jugoso sueldo sin trabajar.

Yanuario Castellanos Tadeo fue su Coordinador de Administración Federal, actuó como responsable de controlar el otorgamiento de las plazas administrativas, de secundaria general, secundaria técnica y las de telesecundaria, es decir, su cómplice en la venta de plazas.

Debido a ello el Órgano de Fiscalización Superior del Congreso del Estado realizó una investigación en 2013 y descubrió que un maestro daba clases en Tapachula y Pichucalco al mismo tiempo, por mencionar algo.

LA MAESTRA ROSA

Según las últimas mediciones, la educación de los chiapanecos presenta un rezago de al menos treinta años. Y ese es el principal y más trágico resultado de las injusticias y excesos de los pasados titulares de la Secretaría de Educación.

Ahora que la maestra Rosa Domínguez Ochoa está al frente de esa dependencia, tiene la responsabilidad de cambiar la situación del sistema educativo estatal, que será una batalla compleja y ardua.

Pero hay mucha confianza en ella, quien durante el corto tiempo en su desempeño ha demostrado inteligencia, compromiso social y profesionalismo. Le deseo el mejor de los éxitos. Porque el primer paso hacia el desarrollo está en la buena educación. ¡Chao!

@_MarioCaballero

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