La
crítica política suele ser mordaz y aleccionadora. Revela aspectos que muchas
veces no son distinguibles a simple vista. Se sostiene en la inteligencia y en
el manejo perfecto de los datos. La que se califica como buena jamás se
ejercita en el elogio. Es infrecuente en nuestro medio que se celebre la
trayectoria de un personaje público. Hemos visto, por supuesto, el cebollazo:
esa práctica de enaltecimiento desmedido e interesado de los gobernantes
poderosos. Pero son alabanzas desde la pleitesía, no desde el razonamiento
independiente.
Hoy,
cuando está por concluir el encargo del gobernador Manuel Velasco Coello es
importante hacer una crítica de este personaje y su gestión porque no solamente
representa una carrera política exitosa, sino porque además encarna una
tradición de digno servicio público que la verdad ignoraríamos basándonos en el
prejuicio.
En
la última década del siglo pasado, Chiapas naufragó en una crisis política
producto de gobiernos interinos que impuestos desde la Presidencia de la
República nada más saciaron su hambre de poder y riqueza. A esa etapa que cerró
con la matanza de 45 indígenas de Acteal y el encarcelamiento de funcionarios
acusados de corrupción y desvío de recursos públicos, le siguieron doce años de
despotismo, indolencia, indiferencia, represión y una rapiña que convirtió a políticos
pobres en millonarios, dejando en 2012 una deuda para el estado que rebasa los
40 mil millones de pesos.
Muchas
opiniones coinciden en que Manuel Velasco ganó la gubernatura porque logró
alimentar las esperanzas de cambio en el pueblo chiapaneco que estaba harto del
PRI y de dos sexenios fallidos. Con la diferencia de que Pablo Salazar llegó al
poder debido a la ola electoral que provocó el ex presidente Vicente Fox y a
que Juan Sabines Guerrero obtuvo el triunfo en 2006 sólo por su apellido
famoso, Velasco Coello fue electo gobernador gracias a la confianza que su trayectoria
política proyectó en la gente y que él mismo se construyó desde muy temprana
edad.
Siendo
nieto del exgobernador Manuel Velasco Suárez, quien es bien recordado por el
enorme legado que dejó al finalizar su mandato, asimismo por su labor altruista,
académica y científica, Velasco Coello supo brillar con luz propia apenas
cumplió la mayoría edad. No tuvo el apoyo ni el respaldo de nadie. Hay una
anécdota que cuenta que haciendo campaña política, él mismo se subía a los
postes de luz a colgar los gallardetes que promocionaban su nombre.
Con
32 años de edad se convirtió en el político más joven en ser gobernador de
Chiapas. Antes fue diputado local, diputado federal y senador, y durante esa
etapa se empeñó en rehacer el entendimiento y el ejercicio de la política. Fue
de los primeros servidores públicos que desde la tribuna del Congreso y el
Senado pugnó por la defensa de los derechos de la mujer y los indígenas. Nadie
puede desmentirlo.
En
sus diferentes facetas como legislador recorrió los municipios y las comunidades
de Chiapas, se adentró en todos los problemas y, de cada uno de ellos, obtuvo
aprendizajes. Fue un atento observador de la realidad del estado que razonó en
público sobre los mil asuntos que nos conciernen, para luego ser el
protagonista discreto de la transición, no la electoral, tampoco de la
alternancia, sino la transición que da asiento al pluralismo, que fortifica y
ensancha derechos a través de la intervención gubernamental.
COMO
GOBERNADOR DE CHIAPAS
Hasta
2012, Chiapas fue gobernado por priistas y dos ex priistas. Manuel Velasco
Coello es el primero que llega al Gobierno del Estado desde la oposición. Ganó
con más de un millón cien mil votos y arrastrando una popularidad histórica. En
campaña política por la gubernatura, simplemente no tuvo rivales.
Sobre
su desempeño como mandatario estatal cada quien tendrá su propia opinión. Tal
vez hasta argumente motivos para estar descontentos. Sin embargo, con todos los
defectos que se le quiera ver, Velasco Coello asentó las bases del pluralismo
democrático en el estado. Lo hizo por partida triple. Primero porque dejó en el
pasado el autoritarismo gubernamental que reprimió a la oposición del régimen,
abriendo espacio desde el Poder Ejecutivo a una nueva convivencia política.
Ese
aporte debe ser aquilatado con toda seriedad. No debemos ignorarlo cuando en
los gobiernos anteriores se dio una cruel persecución contra líderes políticos
y periodistas que se manifestaron contra las arbitrariedades y los abusos de
poder; cuando los maestros y los estudiantes fueron reprimidos; cuando hubo
desapariciones de campesinos y un sometimiento de las instituciones que
estuvieron al servicio de los gobernadores. Cuando, además, hubo muertes qué
lamentar.
Segundo
porque el gobernador Velasco abrió espacios a la gente para el diseño de
políticas públicas y la democratización de los servicios de salud, educación y
vivienda. Hasta ahora en ningún otro gobierno existió la participación
ciudadana.
Debido
a ello muchos conflictos políticos y sociales se resolvieron a través del
diálogo, no por la coerción ni a punta de billetazos. También por esa apertura
del poder hacia el pueblo chiapaneco se impulsaron programas que fomentaron la
economía, la estabilidad social y la seguridad. Por ejemplo, la campaña
Chiapasiónate, que permitió aumentar la cifra de turistas a más de 31 millones y
elevar las ganancias de ese sector económico.
Por
otro lado, incluir a la gente en las decisiones hizo posible la eliminación de
la tenencia vehicular, la creación de seis mil comités comunitarios de
Protección Civil en todo el territorio estatal y la fundación de la Escuela
Nacional de Protección Civil en Chiapas, que es de referencia nacional e
internacional. Por lo mismo, se construyeron 33 clínicas y hospitales, se
rehabilitaron más de 35 mil kilómetros de carreteras, se implementó la materia
de educación ambiental que es obligatoria en todas las escuelas del estado, se
construyó la red de albergues más grande de todo México para migrantes y una
Fiscalía Especial para combatir los delitos contra esas personas y, principalmente,
se transparentó el gasto público.
De
acuerdo a informes de la Secretaría de Hacienda federal, Chiapas dejó de ser
uno de los diez estados más endeudados del país y según las calificadoras
internacionales como Standars and Poors, Hr Ratings y Fitch Ratings, el estado
tiene finanzas sanas. En cuanto al tema de seguridad estamos en el primer lugar
nacional con la tasa más baja de víctimas de delito por cada 100 mil
habitantes. En resumen, Chiapas es un lugar seguro para vivir, visitar e
invertir.
Tercero
porque en la elección pasada fue respetuoso de las instituciones electorales y,
sobre todo, de la decisión del pueblo chiapaneco que le dio su confianza a un
político distinto al de su partido, el PVEM, para gobernar el estado. A pesar
de que el Verde tenía superioridad electoral, gobierno en gran porcentaje de
los municipios y una estructura fuerte y sólida, Velasco Coello no impuso a un
sucesor a modo.
DESPUÉS
DEL 8 DE DICIEMBRE
A
cada gobernador en turno le toca el correspondiente juicio de la historia.
¿Cómo recordaremos entonces a Manuel Velasco?
En
esta crítica, en esta pulsación de aciertos y errores, no podemos ser omisos a
los conflictos agrarios, magisteriales, estudiantiles y sociales que de alguna
manera tuvieron presencia estos seis años. Aunque muchos fueron causados por
los malos manejos del gobierno de Peña Nieto que no quiso o no pudo darles solución,
como el de la CNTE, el de los normalistas y la falta de pagos de los
interinatos, y otros que fueron provocados por gente que quiso obtener prebendas
y beneficios a través de la desestabilización social y el chantaje. En su
mayoría tuvieron intereses políticos de por medio.
En
la conversación democrática deben participar distintas voces, distintos tiempos
y distintas representaciones. En ese intercambio, la palabra de Velasco Coello
no fue la del que pretende dictar la única solución correcta, sino la que
emerge en defensa de los derechos. Es la voz, a un mismo tiempo, audaz y cautelosa;
memoriosa y propositiva.
Al
terminar el encargo de Manuel Velasco en el Gobierno del Estado es justo recordar
su contribución a la democracia, al respeto y expansión de los derechos y a las
libertades. Asimismo por el entendimiento de que en un estado marcado por los
conflictos, la pobreza y la desigualdad, el poder político debe fomentar la
convivencia pluralista en aras del bienestar común. ¡Chao!
@_MarioCaballero
Comentarios
Publicar un comentario