En
todas las democracias del mundo, hablando de la clase política, o eres gobierno
o eres oposición. No creo que exista alguien en México que pueda poner en tela
de duda que Andrés Manuel López Obrador ha sido uno de los políticos de
oposición más reacios y exitosos de los últimos tiempos. Supo crearse una
imagen propia desde la izquierda. Se atrevió a decir lo que muchos otros
callaron. Fundó un movimiento social que terminó convirtiéndose en un partido
político: Morena. Y debido a su actuar incansable, a su discurso anticorrupción
y anti-impunidad, y a los catorce años de campaña proselitista, se ganó la
confianza de la gente para ser a partir de hoy el nuevo presidente de la
República. Llegó la hora de gobernar.
Dice
una frase muy conocida que no es lo mismo ser borracho que cantinero. El
borracho exige, grita, canta, se pelea con todos y pone de cabeza el local. El
cantinero, al contrario, tiene que atender al borracho, soportar sus groserías
y cuidar el orden. AMLO desde que dejó la Jefatura de la Ciudad de México en
2006, hasta el 30 de noviembre pasado, fue oposición. Ahora le toca estar detrás
de la barra atendiendo y tolerando las fuerzas opositoras y velar por que el
país no se venga abajo. Llegó la hora de gobernar.
Ciertamente,
después del día de la elección, el gobierno de Enrique Peña Nieto desapareció y,
en algún sentido, López Obrador comenzó a gobernar. Incluso el ex presidente
Peña dejó de vivir en Los Pinos desde hace un mes. Y AMLO que había ganado las
votaciones con una copiosidad asombrosa, tenía ganas de ejercer el poder de
inmediato. Además de que los legisladores morenistas ocuparon sus escaños en el
Congreso y empezaron a legislar con la cómoda mayoría que son desde el 1º de
septiembre. De tal modo, gobernaban, pero con un poder bastante limitado.
¿Qué
quiero decir? Sabemos que Andrés Manuel y los miembros de su gabinete
emprendieron una serie de acciones de gobierno al minuto siguiente de saber el
resultado de las elecciones, realizaron consultas populares y tomaron
decisiones que todavía no les correspondía porque todavía no eran gobierno. Empero,
cualquiera que haya desempeñado un cargo gubernamental sabe que la función
pública inicia en el momento que hay que firmar el primer oficio, ya sea para
dar el visto bueno o para girar alguna orden. Es ahí cuando el político se
transforma en funcionario y se hace responsable de sus actos.
En
ese preciso instante cada determinación tomada deja de ser sólo una idea para
convertirse en realidad y sujeta al escrutinio de las instituciones públicas
que supervisan la labor del funcionario. Ahí, los errores que se cometen pueden
ser sancionados.
LO
QUE LE ESPERA AL PRESIDENTE
El
presidente recibió un país en ruinas, deshecho, con una deuda externa
elevadísima, con más de cincuenta millones de pobres, lastimado por la
corrupción y la impunidad de los ex gobernantes priistas y manchado de sangre.
Le espera ese México bronco donde hace más de cuatro años desaparecieron 43
estudiantes normalistas y hasta el día de hoy no sabemos dónde están.
No
se duda, por supuesto, de las ganas que traen de gobernar y creen estar
haciéndolo ya, pero la verdad es que sólo lo han estado haciendo en apariencia.
Pongo
un ejemplo. A pesar de que desde hace algunas semanas se comenzaron a hacer las
obras para convertir a Los Pinos en un museo, tal como López Obrador lo
prometió en campaña, Alfonso Romo, jefe del gabinete de AMLO, tendrá que
recibir dichas instalaciones y transferirlas, a través de un oficio, a la
Secretaría de Cultura que se encargará primeramente de realizar el inventario
de los bienes y después proceder de acuerdo al marco jurídico para inaugurarlo
como museo. Mientras eso no suceda, seguirá siendo la residencia presidencial.
Papelito habla.
Por
otro lado, la Procuraduría General de la República no puede estar vacía. Así
que alguien del equipo del presidente deberá asumir de manera interina el cargo
de procurador y firmar las solicitudes de órdenes de aprehensión, decidir si
pone o no a disposición de un juez a un presunto delincuente y ordenar al
Ministerio Público a actuar en los diversos procedimientos.
El
primer ejemplo puede ser algo no tan importante como el de la PRG, pero lo que
corresponde al tesorero de la Federación es muy significativo.
Como
muchos saben, la función principal de la Tesorería de la Federación es revisar
y firmar los pagos para que el gobierno siga operando con regularidad. Pero si
Carlos Urzúa, desde hoy secretario de Hacienda, estará ocupado en determinar y
afinar la versión definitiva de la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos
de la Federación 2019, con tal de entregarlo conforme a los tiempos y formas
que indican las leyes, ¿quién le resolverá a la Tesorería y le responderá con
el oficio respectivo a las dudas que tenga?
Por
otro lado, ¿cómo actuará Alfonso Durazo en calidad de secretario de Seguridad y
Protección Ciudadana mientras se aprueba la reforma constitucional que
permitirá la creación de la nueva Guarda Nacional? ¿Nombrará acaso un
comisionado general de la Policía Federal para que éste instruya de manera
oficial a dónde deben movilizarse los elementos policiacos y con qué propósito?
Porque sin duda alguna los policías federales deben estar desmotivados ante la
destrucción de su corporación, y seguramente harán lo mínimo indispensable para
seguir ganando su sueldo y no ser sancionados. Pero ¿qué pasará en caso de
indisciplina? ¿Qué medidas legales aplicará Durazo para evitar o combatir la
insubordinación?
Un
ejemplo más: a partir de hoy el nuevo secretario de Comunicaciones y
Transportes y el nuevo director del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México
están obligados a notificar oficialmente a los contratistas de la cancelación
del nuevo aeropuerto de Texcoco. En consecuencia, deberán responder a dichos
contratistas que exigirán el pago de las penalizaciones contempladas en los
contratos. En tanto Javier Jiménez Espriú y Gerardo Ferrando Bravo no entreguen
los oficios respectivos, estando ya facultados por ley para hacerlo, los constructores
seguirán realizando la obra y presentarán las facturas correspondientes.
Creo
que con esto queda claro que por más informes, consultas y manotazos en la mesa
dieran López Obrador y su equipo, hasta hoy será gobierno. Todo lo anterior,
tan sólo demuestra las ganas que tienen de ejercer el poder.
AQUÍ
ESTAREMOS
A
partir de hoy sábado, el lopezobradorismo es oficialmente gobierno. AMLO, su
movimiento y su partido, por fin dejarán de ser oposición. Hoy tendrán que
estampar sus firmas para que la administración pública federal funcione. Hoy,
indudablemente, estarán firmando una enorme pila de documentos en los que
reciben los recursos humanos, materiales y financieros de las distintas
dependencias. Hoy, después de más de una década, ya son los responsables del
Estado mexicano.
Sin
embargo, si durante años criticaron al cocodrilo, ahora ellos son el cocodrilo.
Les llegó la hora de gobernar. Y, desde aquí, deseo que al nuevo gobierno le
vaya bien. Y, también, aquí estaremos los mexicanos, que con nuestros impuestos
les pagamos su sueldo y financiamos sus acciones, para evaluarlos. Y ojalá que todo
no haya sido sólo un gran cambio para seguir igual.
PARA
MAGDALENA
Prima
adorada, te escribo con mis manos cansadas, angustiadas e iracundas al saber
que varios funcionarios chiapanecos que estuvieron envueltos en casos de
corrupción y tráfico de influencias, fueron premiados con una Notaría Pública.
Qué lamentable que en estos tiempos de cambio se sigan cometiendo este tipo de atrocidades.
Luego te diré quiénes son… En otro tema, después de tantos barruntos de que
Andrés Manuel López Obrador podría devolver al poder del SNTE a Elba Esther
Gordillo Morales, símbolo de la corrupción nacional, en días pasados en una
reunión del magisterio nacional, ahora bajo el liderazgo del maestro Alfonso
Cepeda, y el presidente de la República, el mandatario se comprometió a
respetar la autonomía del sindicato mientras que éste extendió su apoyo
incondicional para unir esfuerzos en la Cuarta Transformación de México.
Enhorabuena. Ya urgía la aparición de una relación de respeto y compromiso
mutuo entre el gobierno y magisterio por el bien de la educación de los
mexicanos… Ya para despedirme, confieso que mis días siguen siendo muy
difíciles. La pérdida de mi padre me duele tanto hoy como el primer minuto que
él abandonó esta miserable tierra… ¡Chao!
@_MarioCaballero
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