No
es lo mismo llegar a tu casa y encontrarla saqueada, que conocer quién te robó,
cómo le hizo y con ayuda de quién, porque sabiéndolo se vuelve más insensata la
resignación y no dan ganas de llorar, sino de vapulear a los criminales.
Esa
sensación fue la que despertó la investigación periodística del medio Animal
Político y Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad, que tras revisar la
Cuenta Pública de 2013 y 2014 descubrieron que el gobierno de Peña Nieto desvió
recursos a través de 11 dependencias federales, en la que estuvieron
involucradas 8 universidades del Estado de México, Morelos, Tabasco y Campeche.
Pero
investigaciones posteriores revelaron que el fraude conocido como La estafa
maestra no se limitó sólo a esos años y que además hubo otras entidades e
institutos educativos participantes. Y, para nuestra sorpresa, la Universidad
Politécnica de Chiapas (UPCH) fue uno de ellos.
La
Universidad Politécnica fue fundada el 1 de diciembre de 2004 mediante un decreto
que estipula que es un organismo descentralizado de la Administración Pública
del Estado de Chiapas. Nació teniendo buenos resultados durante su primera
gestión y fue destacable que un buen porcentaje de su plantilla docente fueran
miembros del Sistema Nacional de Investigadores. Pero desde que Navor Francisco
Ballinas Morales llegó a la rectoría, ese instituto destaca por sus escándalos
de corrupción.
EL
RECTOR
Ballinas
Morales es originario del municipio de Teopisca, Chiapas. Tiene 40 años de edad
y es ingeniero en Sistemas Computacionales por el Instituto Tecnológico de
Tuxtla Gutiérrez. Asimismo, estudió una maestría en Tecnologías en Informática.y
se le considera el creador de las líneas de investigación que derivaron en el
programa “Taxista Vigilante”. Quienes lo conocen o han trabajado con él dicen
que es un experto en el manejo de redes, un nerd audaz y ambicioso: un hacker propiamente
dicho.
Sin
embargo, su nombramiento como rector de la Universidad Politécnica no fue por
méritos profesionales o su experiencia en la administración pública, sino fue el
pago a su complicidad, a su secrecía, a su talento dispuesto a satisfacer los
caprichos del poder.
En
el gobierno de Juan Sabines Guerrero contó con el padrinazgo político de
Mauricio Perkins Cardoso, mano derecha del exgobernador que fue señalado de
crear una fina red de corrupción que llegó a controlar el Poder Judicial, el
Congreso del Estado y muchos municipios. Fue él quien lo recomendó para que
ocupara puestos importantes en diferentes dependencias.
De
2007 a 2011, Navor Ballinas ocupó cargos como el de director de Innovación y
Desarrollo Tecnológico, luego fue nombrado subsecretario de Desarrollo
Administrativo y Tecnológico en la Secretaría de Administración. Por sus
“buenos resultados”, posteriormente lo designaron subsecretario en la
Secretaría de la Función Pública. Después fue representante del Gobierno de
Chiapas para el proyecto Redes Estatales para la Educación, Salud y Gobierno, y
coordinador de la Agenda Digital del Estado ante la Secretaría de
Comunicaciones y Transportes.
No
hay que olvidar que también fue representante del presidente de la Comisión
Intersecretarial de Tecnologías de Información y Comunicaciones del Poder
Ejecutivo; líder del proyecto de desarrollo de conectividad de la primera
Ciudad Rural Sustentable Nuevo Juan del Grijalva; diseñador de la Firma
Electrónica Avanzada implementada por el Gobierno del Estado y pieza
fundamental en la creación del Data Center que funciona en el edificio
administrativo de la Torre Chiapas.
Con
eso es suficiente para saber que Navor Ballinas es otro sabinista que pudo
estar involucrado en el saqueo más importante en la historia reciente de
Chiapas. Pero, fundamentalmente, para sospechar que el grave señalamiento que
hay en su contra y que enunciaré enseguida, es cierto.
Se
dice que Sabines Guerrero aprovechó sus dotes de especialista en informática
para desarrollar un programa de espionaje. Por eso lo mandó a la Dirección de
Innovación y Desarrollo Tecnológico, donde el rector Ballinas Morales creó una
red en la que funcionarios locales, alcaldes, empresarios, dirigentes de
partidos políticos y hasta líderes sindicales y sociales fueron observados. Esa
tarea fue completada por el Instituto de Comunicación Social, dependencia que organizaba
las campañas de difamación en contra de los opositores al sabinismo.
Por
eso no fue extraño que detrás de esa ilegal actividad muchos políticos fueran
perseguidos y que varios directores de portales informativos fueran puestos en
prisión. Como Héctor Bautista que fue encarcelado después de dar a conocer el
crecimiento desmedido de la deuda pública del estado.
CORRUPCIÓN Y
OTROS DELITOS
A pesar de su mala reputación,
Juan Sabines Guerrero impuso a Navor Ballinas en la rectoría de la Universidad
Politécnica de Chiapas. No era el más idóneo para el puesto, pero sí para el
torvo exgobernador que lo consideraba una persona leal y capaz que recibía esa
distinción como pago a sus favores.
Actualmente, la Upch no tiene prestigio.
El nivel académico está por los suelos. Los estudiantes acusan a la administración,
entre otras cosas, de retardar la entrega de los títulos profesionales por más
de año y medio y de cobrar hasta más de 7 mil pesos en los procesos de
titulación.
Por otro lado, dicen que por
órdenes del rector no se permite conformar un Consejo Estudiantil y que en los
convivios del personal administrativo se rifan aparatos electrónicos costosos
cuando la biblioteca no cuenta con libros especializados y el equipo de cómputo
al servicio de los estudiantes no está en buen estado.
No es todo. Hay rumores que de
que en las instalaciones de dicha Universidad tiene equipos y sistemas montados
para seguir realizando actividades ilegales de espionaje al servicio del Cónsul
de Orlando.
Para empeorar el asunto, la
Auditoría Superior de la Federación (ASF) acusó a la Universidad Politécnica de
desviar 400 millones de pesos a través del mismo esquema revelado por la
“Estafa maestra”, que consiste en la transferencia de recursos a las
universidades que a su vez subcontratan a otras empresas (inexistentes) para
realizar el trabajo por el que supuestamente fueron contratadas. Esa práctica permite
evadir las licitaciones públicas y simular los servicios y las adquisiciones.
La cosa está así: según informes
de la ASF, la Upch recibió de SEDESOL 200 millones de pesos bajo el convenio
710.33901.13/2015, con vigencia del 14 de abril al 31 de diciembre de 2015.
Luego obtuvo otros 200 millones con el convenio número 710.33901.14/2015, destinados
para las actividades del 6 de mayo al 31 de diciembre de 2015.
Ese dinero que se supone se
ejerció en 2016 era para que la Politécnica realizara tareas de monitoreo de
comedores comunitarios del Estado de México. Sin embargo, Navor Ballinas no
convocó a los docentes ni a los investigadores universitarios para hacer el
trabajo, sino contrató a otras empresas a las que les pagó 278.4 millones de
pesos.
De acuerdo con la investigación
de la Auditoría Superior esas empresas no existen, y del total de los recursos
falta por comprobar el uso de 121 millones 600 mil pesos, que supone un claro
fraude al erario de los mexicanos.
Desde luego, Sedesol niega haber
firmado convenios con la Upch, pero la Auditoría Superior afirma que tiene
pruebas documentales de la transferencia de los 400 millones de pesos al
instituto dirigido por Navor Ballinas Morales.
Aparte, sucede que Rosario
Robles, entonces titular de Sedesol y ahora de Sedatu, contrató despachos que
sirvieron de intermediarios entre las dependencias de gobierno y las
universidades con el fin de que estos se encargaran de inventar los expedientes
con los que se trataría de engañar a los auditores. Esos expedientes estarían
armados desde el contrato con la universidad y la empresa fantasma, los pagos y
simulación de las obras o compras.
Almeva, S.A. de C.V., dirigido
por Alejandro Ortiz Monasterio, fue el bufete que firmó el convenio con
Ballinas Morales por proyectos productivos que nunca se hicieron pero que sí se
pagaron.
LA PREGUNTA DEL
MILLÓN
Sólo así se entiende de dónde
tiene Navor Ballinas tanto dinero como para celebrarle el cumpleaños a uno de
sus hijos en el Estadio Víctor Manuel Reyna.
Pero la pregunta no es si algún día
irá a parar a la cárcel por sus delitos, pues es claro que alguien lo protege, sino
¿cuánto dinero ganó en la Estafa maestra para darse esos “gustitos”? ¡Chao!
@_MarioCaballero
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