Pido
permiso para introducir esta columneja entregando mi infinito agradecimiento a
familiares, amigos, conocidos y a todos aquellos a los que ni siquiera conozco
y ni me conocen, pero que de alguna u otra manera han estado pendientes y han
ayudado a mi señor padre que aún sigue hospitalizado y luchando por su vida. No
los menciono por nombre para no omitir a ninguno. Empero, a todos les digo
gracias, muchísimas gracias.
***
Decir
que alguien es un desgraciado puede tomarse como un insulto. No lo dudo puesto
que la palabra por si sola suena demasiado fuerte. Incluso para muchos es
peyorativa y denigrante. Tal vez tengan razón al considerar además su valor
despectivo. Sin embargo, sirve para describir a aquellas personas de malas
intenciones que inspiran menosprecio. A todas aquellas que disfrutan maltratar
y dañar a los demás. Como el priista Noé Fernando Castañón Ramírez, y le diré
por qué.
El
lunes 27 de agosto de 2018, Noé Castañón fue detenido cuando regresaba de Las
Vegas por elementos ministeriales del estado de Nuevo León en la Terminal B del
Aeropuerto Mariano Escobedo, en el municipio de Apodaca. Su arresto se dio en
medio de un operativo coordinado entre las autoridades chiapanecas y las de
aquel estado que actuaron en cumplimiento de una orden de aprehensión por los
delitos de violencia familiar y falsedad de declaración.
Desgraciadamente
hoy está libre y cuenta con el favoritismo de los jueces que pueden exculparlo
en cualquier momento de todos los cargos para que éste pueda rendir protesta
como senador de la República y obtenga la protección del fuero constitucional.
Para
entender este caso debemos contestar dos preguntas esenciales: ¿tienen
fundamento las acusaciones en su contra? y ¿por qué la parcialidad de las
autoridades?
PREGUNTA
NÚMERO UNO
Salvo
por la edad, Noé Castañón no puede estimarse como un mirrey pero tiene todas las características de esos jovenzuelos que
a pesar de tener todos los medios a su alcance para ser un aporte para el país,
hacen todo lo contrario. Por ejemplo, nació en cuna de oro y desde niño gozó de
una posición social y económica para muchos inalcanzable. Estudió en los
mejores colegios de México y del extranjero. Es abogado, especialista en
Amparo, Derecho Constitucional y Electoral, pero tiene un placer enfermizo por
las fiestas, en las que el champán y los mejores vinos corren como las
caudalosas aguas del río Grijalva.
Quienes
lo conocen o han trabajado con él o para él hablan de su arrogancia,
despotismo, prepotencia y de que es un macho que no pierde la oportunidad para
humillar a las mujeres. Además se siente intocable y con el derecho de ver a
todos por encima del hombro por el simple hecho de ser hijo del ex ministro de
la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Noé Castañón León, quien también fue
Secretario General de Gobierno en el sexenio de Juan Sabines Guerrero.
Por
esta razón Noé Castañón Jr. se comporta como un patán, como un hijo de papi que
hace lo que se le pega su regalada gana y con quien se le da la gana. Y una de
sus principales víctimas fue su ex esposa Mayte López García, que según cuenta
ella misma vivió un infierno al lado del hijo del ex ministro.
En
2016, Mayte López reveló que durante los 12 años de su matrimonio estuvo
sometida por Castañón Ramírez. Aseguró que desde el día de la boda la mantuvo
alejada de sus padres y la despojó de todos sus bienes. Incluso tuvo que
soportar que su esposo la engañara con Karen Damaris Palacios Zenteno,
secretaria del priista.
Dice
un dicho que “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”. Fue así
que López García se cansó de los abusos y decidió separarse de “Noecito”. Buscó
un abogado e interpuso una denuncia en contra de su ex pareja. Logró también
que un Ministerio Público del Fuero Común girara una orden de restricción para
que el júnior Castañón no pudiera acercarse a su familia en virtud de la violencia
y las amenazas que éste ejercía sobre ella y sus hijos.
Mayte
obtuvo la custodia de sus tres hijos (todos menores de edad) con quienes vivía
en una casa modesta pero llena de comprensión y cariño en la Ciudad de México.
Empero, esa felicidad le duraría muy poco.
El
22 de septiembre de 2016, Noé Castañón llegó a la casa de su ex esposa sin
importarle la restricción y secuestró a sus hijos con lujo de violencia.
Así
lo relató la madre de los niños: “Era un día normal, yo venía bajando del
edificio para llevar a mis hijos al transporte escolar a las siete de la
mañana. Venía arreglándolos cuando de repente atrás de nosotros corrieron como
10 o 15 personas. Me agarraron de los brazos, me levantaron, me voltearon, me
jalaron a los niños de los brazos y ellos gritaron horrible”.
Se
dijo que esas personas eran guardaespaldas del ex ministro de la SCJN, quienes
capturaron a los infantes y los subieron a una camioneta. Castañón Ramírez se
metió a la fuerza a la casa y sustrajo al más pequeño de sus hijos. La señora
Mayte luchó pero no pudo ante la fuerza de los gorilas del júnior, que la
arrojaron por los suelos. Finalmente los pequeños fueron llevados al aeropuerto
y trasladados a Chiapas.
Se
dice que Noé Castañón Ramírez engañó al juez del ramo de lo familiar de la
capital del país y además contó con la complicidad del actuario del Juzgado
Décimo Quinto de lo Familiar de la Ciudad de México para cometer esa canallada.
No contento con eso denunció a Mayte de actuar con violencia contra sus hijos,
pero la denuncia se desechó.
Por
otra parte, López García lo demandó penalmente por el secuestro de sus hijos y
por falsedad de declaración. Y volvió a ver a sus hijos hasta el mes de febrero
de 2017 después de luchar durante cinco meses contra la parcialidad de dicho Juzgado.
PREGUNTA
NÚMERO DOS
Qué
no haya pasado nada después de que Castañón Jr. secuestró a sus hijos habla de
una evidente corrupción de las autoridades competentes (oxímoron perfecto) y
del supuesto tráfico de influencias del ex ministro Noé Castañón. Si no ¿cómo
se explica la liberación expedita del secuestrador?
Veamos.
Castañón Ramírez salió de prisión la noche del martes 29 de agosto. Ese día,
López García acudió a una audiencia en compañía de su abogado. La cita era a
las 10:30 de la mañana y Noé Castañón Ramírez se presentó hasta las 11:30 en
compañía de su padre, el juez Luis Armando Mijangos López y otra persona. Llegaron todos juntos. Horas más tarde,
ese mismo juez ordenó liberar al inculpado pagando una fianza de 20 mil pesos.
Luego
fueron citados para el día 2 de septiembre a una nueva audiencia, y el priista
no acudió. Dijo haber sufrido un presunto atentado de una organización criminal
en Villahermosa, Tabasco, y el juez validó esa justificación aun cuando no se
presentó ninguna denuncia por dicha agresión. Por lo cual la audiencia se
cambió para el 7 de septiembre.
El
pasado viernes, el juez Carlos Inocencio Hernández Urbina determinó no vincular
a proceso a Noé Castañón Ramírez por el delito de violencia familiar porque
–según él- no halla elementos suficientes que confirmen que el imputado
participó en ella. Pero no dio ningún argumento para sostener su fallo.
Hasta
el momento, el influyentismo de Noé Castañón León, que se jacta de tener una
sólida y cercana amistad con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, ha
podido más que todo el poderío de las leyes. Y si su vástago termina exculpado
del delito de falsedad de declaraciones habrá ganado la batalla en contra de
una mujer indefensa y a pesar del daño que les está ocasionando a sus propios
nietos.
BATRES
Y MONREAL
Martí
Batres, presidente del Senado, y Ricardo Monreal, coordinador de los senadores
de Morena, tienen la enorme responsabilidad de evitar que Noé Castañón Ramírez
rinda protesta como senador.
Si
dicen luchar contra la corrupción y la impunidad, deben exigir justicia por
todos los daños cometidos por Castañón Ramírez, quien no sólo ha estado inmerso
en escándalos de defraudación fiscal y señalado cómplice de Juan Sabines
Guerrero en el mayor saqueo a los chiapanecos, pues ahora también está
secuestrando niños.
“¡Qué
pase el desgraciado!”, diría la señorita Laura. Congruencia es lo que se pide y
no demagogia. Porque si nadie pudo contra el tráfico de influencias de los
Castañón, ellos como representantes del pueblo y supuestos adalides de la
honestidad y la Cuarta Transformación deben hacerlo sin que les tiemble la
mano.
Ya
veremos de qué están hechos. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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