Ayer,
la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) emitió un
documento en el que hizo un intento mayúsculo por explicar la liberación de
Elba Esther Gordillo Morales, y dijo que se trata de impunidad, corrupción y
complicidades. Porque –afirma- la maestra tiene todavía muchas cuentas
pendientes con la justicia.
¿Con
qué autoridad moral se atreve la CNTE a exigir justicia cuando su movimiento
contra la reforma educativa ha provocado tanto daño a la educación, al orden
público, a los propios maestros y ha pisoteado cada ley que se le puso
enfrente? Un dicho dice que para tener la lengua larga hay que tener primero la
cola corta.
No
podemos negar que Elba Esther Gordillo fue un obstáculo para los anteriores
presidentes del país que no pudieron llevar a cabo las reformas en materia de
educación que sí pudo hacer Peña Nieto después de meterla a la cárcel. Tampoco
que la ex lideresa causó un daño irreparable al magisterio. Sería absurdo creer
que su dirigencia de más de veinte años significó un bien para la educación de
los mexicanos.
El
hecho de que haya sido absuelta de los delitos que la tenían bajo arresto
domiciliario en los últimos meses, no implica que no haya recibido fuertes
sumas de dinero del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
Porque, fielmente, la Procuraduría General de la República dio pruebas de que
la maestra Gordillo Morales utilizó más de mil 978 millones de pesos del
sindicato magisterial para gastos personales. Tales como la compra de
viviendas, bolsos cuyo costo podría alcanzar para alimentar a toda una familia
durante meses, el pago de pilotos, cirugías plásticas, pagos a una cuenta de
American Express y depósitos bancarios en Liechtenstein y Suiza.
No.
Lo que sucede es que se le acusó de haber realizado “operaciones con recursos
de procedencia ilícita”, lo que comúnmente se conoce como lavado de dinero. Y
el error que cometió el SNTE es no haber presentado denuncia por desvíos de
recursos del organismo, los cuales le fueron entregados a la maestra durante
muchos años y con plena autorización. Incluso los miembros de la cúpula dijeron
en cierta ocasión que el dinero que le daban del sindicato para los gastos de
la dirigente nacional era una práctica común y sobre todo legal.
Una
acusación más sobre Elba Esther Gordillo era la de “delincuencia organizada”,
que no es otra cosa que la unión de varias personas para realizar un delito. De
tal manera, si el cargo principal del presunto lavado de dinero se caía por
falta de pruebas, ¿cómo sostener la de delincuencia organizada?
Además,
en 2011, Gordillo Morales confesó que sus ingresos mensuales eran de 80 mil
pesos. Obvio, dado su nivel de vida era de muchísimo más. Sin embargo, no era
de procedencia ilícita y menos del crimen organizado, sino del SNTE, que tuvo
su oportunidad para demandar a la ex lideresa por desvío de recursos, pues las
cuotas de los maestros no son para que el dirigente se dé con ellos una vida de
lujos. ¿Por qué no lo hizo?
La
tercera acusación fue por defraudación fiscal, pero por montos en verdad
ridículos. Uno por 2.2 millones y el otro por 4.3 millones de pesos, y no por
los mil 978 millones de pesos que la PGR comprobó que Elba Esther recibió del
sindicato de manera legal.
Al
final de cuentas, los tribunales desecharon ese delito porque el SAT no
notificó a la maestra de los presuntos adeudos fiscales antes de que ella fuera
sometida a juicio, como debe hacerse con cualquier otro contribuyente que
percibe un ingreso. Primero se informa a la persona, se le requiere el pago del
impuesto y su respectiva multa y, si se niega a pagar, entonces es aprehendida
por fraude fiscal. En este caso primero la arrestaron y luego le dijeron que
tenía impuestos pendientes por pagar. El error fue de forma, no de fondo.
NO
TIENE AUTORIDAD MORAL
Un
refrán nos enseña que cuando aseguramos que la burra es parda, es porque
tenemos los pelos en la mano. Ante lo cual la CNTE dice: “Repudiamos la
liberación de quien (Elba Esther Gordillo) es responsable de cientos de
asesinatos, desapariciones y encarcelamientos de maestros democráticos a lo
largo y ancho de nuestra patria. Exigimos castigo a quienes (Gordillo Morales y
sus cómplices) se han enriquecido a costa de nuestras cuotas sindicales y las
transferencias hechas por los gobiernos en turno como pago por el control sobre
el magisterio”.
Agrega:
“Hoy más que nunca decimos: ¡¡Ni perdón ni olvido, castigo a los asesinos!! de
Misael Núñez Acosta, Modesto Patóltzin, Cenobio Fito, Celso Wenceslao López
Díaz, Claudio Castillo Peña, Antonio Vivar Díaz, David Gemayel Ruiz Estudillo y
cientos de maestros, estudiantes, padres de familia que han sufrido represión,
encarcelamiento, desaparición forzada y persecución de parte de Elba Esther
Gordillo, así como del régimen que, acorde a los tiempos políticos, la
encarceló y hoy la libera absolviéndola de todo delito”.
Las
acusaciones de la Coordinadora son bastante graves. Por lo que habría que saber
si tiene pruebas suficientes de que Gordillo Morales asesinó o mandó a asesinar
a toda esa gente o si tiene documentos que prueben que los gobiernos de
Salinas, Zedillo, Fox y Calderón le depositaron ingentes sumas de dinero a las
cuentas bancarias de la chiapaneca. De lo contrario, serían los de la CNTE
quienes pueden ser demandados por hacer acusaciones falsas y en todo caso obligados
a reparar un daño moral. ¿Tienen pues los pelos en la mano?
La
CNTE es como los perros Chihuahua: ladran fuerte, incomodan, sale caro mantenerlos
y no son buenos guardianes. Y lo que está haciendo con todo esto es darse una
mordida en la cola.
Si
acusan a Elba Esther de ser la causante del retroceso educativo, entonces la CNTE
ha condenado a la miseria y la ignorancia a millones de niños de Chiapas,
Oaxaca, Michoacán y Guerrero al dejarlos sin clases durante meses por esa
absurda lucha contra la reforma educativa.
Si
Elba Esther se enriqueció a través de las negociaciones con el gobierno, entonces
líderes de la CNTE como Pedro Gómez Bámaca, Adelfo Alejandro Gómez, Alberto
Mirón, Rubén Núñez Ginez, Francisco Villalobos, Manuel de Jesús Mendoza, entre
otros, también lo han hecho. Por ejemplo, trascendió que tras el plantón de más
de cien días en Tuxtla Gutiérrez en 2015, Gómez Bámaca se embolsó varios
millones de pesos que le otorgó el gobierno federal y que también consiguió
plazas para su familia en el gobierno del estado con tal de ponerle fin a las
protestas.
Y
si la profesora Gordillo es una asesina, entonces ¿cómo explicar que el docente
David Gemayel Ruiz murió a manos de sus compañeros que pusieron en marcha el
camión que le quitó la vida? Cuando además dicen que Adelfo Gómez, en ese
momento líder de la Sección 7 de la CNTE, fue quien dio la orden de echar ese
camión en contra de los policías.
Finalmente,
el maestro Francisco Villalobos no es una blanca paloma, pues fue detenido en
junio de 2016 por el robo de libros de texto gratuitos propiedad de la SEP y
por tentativa de homicidio. A Rubén Núñez, ex líder de la sección 22 de Oaxaca,
lo acusaron de lavado de dinero por más de 24 millones de pesos y fue a parar al
penal de Hermosillo.
PATADAS
DE AHOGADO
Todo
indica que la maestra no fue perseguida por la justicia, sino por la política.
Hace ya mucho tiempo que las acusaciones penales en su contra eran
insostenibles, pero no así los intereses políticos que la mantuvieron cinco
años tras las rejas. Y su polémica liberación, exactamente el día en que Andrés
Manuel López Obrador obtuvo su constancia como Presidente Electo, revela entre
otras cosas que nuestro sistema de justicia sigue siendo ineficiente y obedece
a los caprichos del poder.
El
pasquín mal escrito de la CNTE revela desesperación. Las acusaciones que hace
son meras patadas de ahogado. La maestra Gordillo está libre y ha recuperado
sus derechos políticos para reasumir la dirigencia nacional del SNTE, tal vez
no personalmente pero sí con alguien allegado a ella. Y eso sin duda preocupa a
los líderes revoltosos que presienten que se les acabará el negocio de las
marchas y plantones que tanto dinero les dio a ganar en el presente sexenio.
No
hay duda de que el regreso de Elba Esther al poder no le conviene a nadie, pero
tampoco son los de la mafiosa CNTE los más idóneos para pedir justicia cuando ellos
son los que deberían pasar una buena temporada en la cárcel. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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