El
14 de agosto de 2013, una persona recibió una llamada telefónica en la que le
avisaban del asesinato de su primo hermano. Dejó las cosas que estaba haciendo
e inmediatamente se trasladó al lugar de los hechos. Los testigos le informaron
que los responsables del homicidio eran miembros de la policía comunitaria de
Olinalá. Esa noticia que por sí misma era una dura prueba para la familia, apenas
era el inicio de un largo calvario.
Olinalá
es un pueblo indígena enclavado en La Montaña de Guerrero. Es reconocido por la
belleza de sus artesanías y paisajes. Lamentablemente durante muchos años sus
habitantes habían sufrido el acoso y violencia del crimen organizado, para lo
cual idearon la formación de una policía comunitaria que devolviera la
seguridad y combatiera las organizaciones delincuenciales. Pero como dice el
dicho, salió más caro el remedio que la enfermedad.
Horas
después del homicidio, esa misma persona fue a recoger una camioneta y una vaca
que habían pertenecido a su primo. Estando en el sitio se le apareció Nestora
Salgado con un grupo de comunitarios y lo acusó de querer robárselos. Le quitaron
ambas pertenencias, lo esposaron y lo trasladaron al municipio de Atlixto,
donde permaneció incomunicado, sin alimentos y sin dejarlo ir al baño.
Tiempo
después la víctima dio parte a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y al
ser recibida su queja le asignaron la clave PSPR10. Esas iniciales significan
Persona Sujeta a Proceso de Reeducación, y la reeducación consistía en
encierros, maltratos, trabajos forzados, golpes y amenazas. Lo grave del asunto
es que él tan sólo fue un caso entre muchos que fueron mártires de la
comandante Nestora.
EL
INFIERNO
Nestora
Salgado es la sexta de siete hijos de una familia de Olinalá. A los once años
de edad perdió a su madre, se casó a los 16, tuvo tres hijas y emigró a Estados
Unidos dejando a sus pequeñas al cuidado de los suyos. En Washington trabajó
siete años como recamarera y trabajadora doméstica. Después de algún tiempo se
separó de su marido y arregló su situación migratoria. Hoy tiene la
nacionalidad estadunidense y una nueva pareja sentimental, quien vive en el
país vecino.
En
2002 regresó a su tierra natal, y durante su estancia sufrió un accidente
automovilístico a raíz del cual se lesionó la columna y quedó sin caminar
alrededor de dos meses. Eso la obligó a regresar a Estados Unidos para recibir
atención médica. A partir de entonces no se sabe a qué se dedicó tras su
recuperación pero mandaba recursos para apoyar a su comunidad, según porque le
dolía la situación de miseria de La Montaña guerrerense. De esa manera se fue
ganando un lugar de liderazgo entre los pobladores de Olinalá.
En
octubre de 2012, los pobladores decidieron formar la policía comunitaria y
nombraron a Nestora Salgado García como su comandante, según porque ella era la
única que había tenido el valor de denunciar la connivencia de las autoridades
locales con el narcotráfico y porque habló de las amenazas que los socios de
esos políticos corruptos hacían a los empresarios del pueblo para que retiraran
la venta de materiales y mercancías, con el objetivo de que ellos acapararan el
mercado.
El
desempeño de dicha policía quedó regulada por la Ley 701 de Reconocimiento,
Derechos y Cultura de los Pueblos y Comunidades indígenas del estado de
Guerrero, que establece que tiene facultades para detener a presuntos criminales
cuando haya denuncias, así como someterlos a un juicio ante la Asamblea de la
Comunidad, la cual también fija una sanción, generalmente basada en trabajo
comunitario.
Pero
como suele suceder con los usos y costumbres de los pueblos indígenas, Nestora
Salgado abusó de la autoridad que le confería dicha ley para delinquir con
total impunidad.
Después
de saberse lo ocurrido con PSPR10; otro denunciante, PSPR3 (Eugenio Sánchez
González), fue acusado por Nestora de robo de ganado, el 18 de junio de 2013. Y
según consta en la Recomendación 9/2016 de la CNDH, PSPR3 negó los hechos y sin
ninguna prueba del presunto delito fue detenido y le pidieron dinero para
dejarlo ir. Como no lo dio, lo llevaron a la Casa de Justicia El Paraíso, un
nombre bastante singular para un lugar utilizado para la tortura.
Horas
más tarde, Nestora se puso en contacto con los familiares de Eugenio y les
pidió 20 mil pesos para su liberación.
El
26 de mayo de 2013, Nestora y un grupo de comunitarios arrestaron a PSPR7 y lo llevaron
a El Paraíso. La madre de éste dijo que la comandante le pidió ganado para para
liberarlo. Ella se negó. Ante lo cual su hijo pasó tres meses en la Casa de
Justicia, donde no le proporcionaron alimentos, ni agua y realizaba trabajos
todo el día.
Cabe
aclarar que PSPR7 fue detenido durante una riña. Y Nestora se lo llevó para
reeducarlo. Lo metió en un cuarto en el que había por lo menos 40 personas que
orinaban en botellas de plástico. Lo obligaron a realizar labores de limpieza y
de campo, y varias veces lo “rentaron” a otras personas para que les hiciera
trabajos de albañilería. Otro de los motivos de su encierro fue que estaba en
desacuerdo con la existencia de la policía comunitaria.
El
9 de junio de 2013, Nestora y 20 de sus elementos detuvieron a dos menores de
edad, PSPR1 Y PSPR2, según porque se dedicaban a la venta de drogas y
prostitución. A pesar de que las adolescentes lo negaron, fueron despojadas de
sus pertenencias y las llevaron al domicilio de Salgado.
Atadas
de manos, les preguntaron a quién le compraban las drogas y a quién se las
vendían. Al día siguiente, atadas de pies y manos, fueron trasladadas a la Casa
de Justicia Espino Blanco, donde permanecieron al lado de once hombres. Una
semana después las llevaron a El Paraíso, lugar en el que estaban retenidas
cerca de 80 personas.
Durante
los meses que estuvieron privadas de su libertad trabajaban levantando piedras
y frijol, cortando el pasto y barriendo los patios. PSPR2 fue abusada
sexualmente por uno de los comandantes, y cuando lo denunció los demás policías
comunitarios se rieron.
Las
dos menores fueron testigos de las golpizas que les daban a los otros
detenidos, ya sea con las armas que portaban los policías, con palos o con
puños y patadas.
Así
siguieron un montón de arrestos injustificados, como el de PSPR25 que fue
detenido porque era brujo, PSPR3 por haber comprado un toro a un hombre que le
entregó un papel que no avalaba la compra del animal. Los familiares de PSPR12,
PSPR13 y PSPR14, tuvieron que pagar 20 mil pesos para que Nestora los liberara.
La
gota que derramó el vaso fue la captura del síndico de Olinalá, Armando Patrón
Jiménez, que declaró a los visitadores de la CNDH que el 16 de agosto de 2013,
Nestora y 40 policías comunitarios lo detuvieron a él y a su chofer sin saber
por qué.
Lo
mantuvieron en El Paraíso por más de una semana, y a lo largo de esos días fue blanco
de amenazas y no le dieron de comer. El síndico dijo que le pidieron 500 mil
pesos a su familia para su libertad, y que pedían 300 mil pesos más para
liberar al chofer.
Autoridades
de la CNDH asentaron que a partir de esos hechos las víctimas de Nestora
Salgado son señaladas como delincuentes en Olinalá. Varias de ellas, según se
lee en la Recomendación emitida en febrero de 2016: “no han podido conseguir
trabajo, fueron difamados, tiene miedo a que se vuelvan a repetir los hechos,
piensan que sufrirán represalias por denunciar, tienen problemas para conciliar
el sueño, sueñan que son secuestrados, sienten miedo y desconfianza de los policías
comunitarios, experimentan deseos de venganza y piensan que su vida está en
peligro constante”.
AY
MORENA, MORENITA MÍA…
Nestora
Salgado fue detenida el 21 de agosto de 2013 por elementos del Ejército
Nacional, Marina y Policía Federal en el municipio de Ayutla, por los delitos
de secuestro y delincuencia organizada. Dos días después fue enviada a una
prisión de alta seguridad en Nayarit, donde estuvo 21 meses y luego fue
trasladada al Centro de Readaptación Femenil de Tepepan, en la Ciudad de México.
Sin
embargo, desde su detención, el proceso de la comandante Nestora estuvo plagado
de irregularidades, es decir, fue una víctima más de nuestro sistema de
justicia. Aunque las investigaciones de la CNDH demuestran que también fue victimaria.
Salió
libre el 18 de marzo de 2016. Y gracias a Morena y Andrés Manuel López Obrador,
Salgado García será senadora plurinominal. Esta es una historia de terror que
todavía no termina. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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