¿Se
abrió la puerta a una nueva etapa de esperanza, a una nueva forma de ejercer el
poder?
Lo
pregunto porque después del triunfo de Rutilio Escandón Cadenas comenzó uno de
los periodos más peculiares en la historia de nuestro estado, un periodo de
paz, de concordia, de ilusión. ¿Me creería usted que veo a la gente contenta?
Camino por las calles y veo a las multitudes más calmadas, menos en el odio,
menos en el rencor y con muchas ganas de cambiar, de creer en el futuro.
Lo
pregunto, también, porque ¿cuándo había visto usted tanto interés por un
gobierno de transición, tanto seguimiento y tanta buena disposición de parte de
las autoridades que van de salida? Ni en el 2000, que veníamos de más de 70
años del PRI, se percibió esta alegría.
Lo
cuestiono, además, por el excepcional recibimiento que tuvo el virtual
gobernador de Chiapas de parte de los diputados del Congreso del Estado y por
los integrantes del Poder Judicial. Fueron dos encuentros que, tras las
polarizadas e intensas campañas electorales, se dio paso a un ambiente de
congruencia, participación y, especialmente, cooperación.
Repito:
¿Se abrió la puerta a una nueva etapa de ejercer el poder? Creo que sí.
HACE
NO MUCHO TIEMPO
En
los tiempos del poderoso PRI el Congreso del Estado fue una institución para el
desenfreno y las intrigas. Sirvió en muchos casos para desatar desde ahí
inicuas cacerías políticas en contra de los enemigos de los gobernadores,
quienes gozaron de privilegios y del encubrimiento de los diputados para
cometer los más atroces actos de corrupción y despotismo. Ante la supremacía del
gobernador, el parlamento simplemente se arrodillaba.
No
vayamos tan lejos. De 2000 a 2006 tuvimos uno de los peores gobiernos de la
historia reciente de Chiapas, y durante ese periodo el gobernador Pablo Salazar
ejerció un control total sobre el Congreso. Él ordenaba y los diputados
aprobaban lo que sea sin importar los daños a la sociedad. Ni hubo un solo legislador
que se opusiera a sus deseos. Por lo cual, se perdió la autonomía del organismo
y la representación popular.
El
17 de febrero de 2004, a propuesta de Salazar, los 40 diputados aprobaron una
iniciativa que se conoció como Ley Mordaza, que penalizaba hasta con nueve años
de cárcel y una multa de cien a mil días de salario a quien cuestionara,
sospechara o denunciara cualquier acto de corrupción de los servidores
públicos. Las penas incluían a los dueños de medios de comunicación,
caricaturistas, periodistas y a todo aquel ciudadano que usara los medios
electrónicos para manifestarse.
Dicha
ley era un monumental atentado contra la libertad de expresión con la que el
exgobernador puso tras las rejas a varios comunicadores y a otros más los mandó
al exilio. No podemos olvidar que también quiso desaparecer a los sindicatos,
impedir el derecho de huelga y desconocer las prestaciones laborales con la Ley
para los Trabajadores al Servicio del Estado y los Municipios que no pudo ser aprobada.
La
forma en que se apoderó del Poder Judicial fue más humillante todavía. En la
noche del 24 de marzo de 2001, Salazar envió policías judiciales a disolver la
decisión de los magistrados de nombrar a Jorge Clemente Pérez como presidente
del Tribunal Superior de Justicia. Clemente fue víctima de hostigamiento y
hasta su familia recibió una serie de amenazas vía telefónica, por lo cual tuvieron
que huir de Chiapas.
Días
después, el gobernador impuso a Juan Roque Flores y lo sustituyó meses más
tarde por Milton Escobar Castillejos, quien al finalizar el periodo de gobierno
fue acusado de asesinar a un detenido. Al final, Pablo Salazar violentó la
autonomía del Poder Judicial y causó una reprobable separación de poderes.
Durante
el sexenio de Juan Sabines Guerrero la situación no siguió igual, empeoró.
Sabines
será recordado como uno de los gobernadores más corruptos y disolutos que hayamos
tenido en la historia. Dejó una deuda que supera los 40 mil millones de pesos,
trescientos mil pobres más y un incremento en la tasa de criminalidad. Para
ello contó con la complicidad del Congreso del Estado y, por supuesto, del
Poder Judicial.
Se
dice que cada vez que el gobernador requería la aprobación de un préstamo o de
una iniciativa de ley, de Palacio de Gobierno salían maletas repletas de dinero
para repartirlo entre los legisladores. Y tanto los que presidieron la Mesa
Directiva como la Junta de Coordinación Política eran sus sirvientes, lacayos
que operaban los desfalcos al erario, la aprobación de la cuenta pública y las
reformas legales que impiden que Juan Sabines sea enjuiciado.
Con
la cooperación del Congreso local, Sabines hizo que la deuda del estado creciera
3 mil 324.16 millones de pesos en promedio anualmente, pasando de 881 millones
en 2006 a 20 mil 826 millones en 2012. Esos préstamos que contrató con la banca
de desarrollo los hizo pasar como inversiones públicas productivas, es decir, carreteras,
escuelas, hospitales, clínicas, caminos rurales, proyectos de transporte
público o en la construcción de las plantas de biodiesel, obras que en muchos
casos nunca se realizaron o que terminaron siendo un fracaso gubernamental,
como las Ciudades Rurales Sustentables.
Aparte,
Sabines Guerrero no sólo utilizó el parlamento chiapaneco para saquear los
recursos del estado, pues también para protegerse. En mayo de 2011, los
diputados autorizaron una reforma a la Constitución Política del Estado,
propuesta por el gobernador, que impide fiscalizar o investigar los gastos
ordenados por el gobernador. Dicha reforma fue al Artículo 26.
En
cuanto al Poder Judicial, Juan Sabines impidió que la designación del titular
se hiciera conforme a lo que mandata la ley, sino por deseo propio. Así impuso
en la presidencia a Sonia Simán Morales que por conflictos de intereses fue
relevada por el abogado Juan Gabriel Coutiño Gómez. Este último se dedicó a
encubrir los delitos de los funcionarios sabinistas durante los casi cuatro
años que ocupó el cargo. Y durante ese lapso de tiempo prevaleció la
intolerancia y los abusos de poder en un Tribunal irresponsable, avasallado y al
servicio del gobernador.
Fue
tanta la complicidad en esa administración que cuando Rolando Ramos Ravelo, el
zaguero en el Tribunal durante el sabinato, fue acusado de falsificar firmas
para la liberación de pagos irregulares bajo el concepto de compensaciones a
funcionarios, Juan Sabines simplemente hizo oídos sordos.
QUÉ
SE ABRA ESA PUERTA
Por
eso la importancia de las reuniones del Doctor Rutilio Escandón con los poderes
estatales, cuyo primer contacto permitió ver el nacimiento de una nueva
relación -cercana y armoniosa- de la que gozarán el Legislativo y el Judicial con
el futuro gobernador. Y ante eso saber cómo cooperarán entre ellos en el
escenario de un gobierno austero que promete combatir la corrupción y los
excesos.
Hay
que reconocer, asimismo, la actitud del diputado Willy Ochoa Gallegos que no
sólo ha sabido dirigir el Congreso local con buena voluntad política, en el
marco de la legalidad y ejecutando una ambiciosa agenda legislativa, sino
también conjuntado a todos los diputados para unir esfuerzos en la transición
del gobierno.
Y,
particularmente, al gran abogado Juan Óscar Trinidad Palacios, que ha hecho del
Poder Judicial una institución al servicio de los chiapanecos, donde se imparte
justicia con equidad, sin simulaciones ni revanchismos. En el poco tiempo que
lleva al frente de ese valioso organismo ha logrado la profesionalización y el
reforzamiento de las distintas prácticas y procesos judiciales. Ahora tendrá la
oportunidad de participar en un cambio de régimen.
Por
lo tanto, ¿será esto el cierre de una época y la apertura de una más
provechosa? Sin duda los primeros pasos de Rutilio Escandón nos hablan de un
gobernador que tendrá un estilo distinto de ejercer el poder y que, al tener buena
representación en el Congreso, apunta a un gobierno más fuerte y a nuevos
equilibrios entre poderes, sin que eso signifique ir contra la autonomía de
éstos.
Con
esos actos Escandón Cadenas está demostrando que ganó en las elecciones no por
moderno ni por rudo, sino porque fue lo justo y era lo necesario.
En
estos momentos está convertido en la representación simbólica de un Chiapas
maltratado y negado, y de un Chiapas harto pero digno, lleno de valores y de
ilusiones. Por eso se espera tanto de él, y pasó lo que pasó el 1 de julio y
desde el 1 de julio. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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