La
victoria de Rutilio Escandón Cadenas es, al mismo tiempo, un grito desesperado
y el mayor elogio a la democracia. Un grito desesperado porque la gente que
votó por él lo hizo creyendo en la posibilidad del cambio, y harta de los
abusos de poder y despotismo. Y el mayor elogio a la democracia porque la
sociedad le propinó un castigo a través del voto a la clase política que no
supo gobernar, sino que se aprovechó del gobierno sólo para enriquecerse.
Esa
victoria se trata, claramente, de un rechazo a la administración saliente y más
que eso. Es el repudio a los partidos políticos que se hicieron del poder con
la alternancia. Una condena a la corrupción y frivolidad de Juan Sabines Guerrero,
pero también a la violencia y depravación de Pablo Salazar. En fin, un acto de
confianza en el proceso democrático tras los agravios, las traiciones y las
decepciones.
Ese
complicado triunfo que a la vista pareció demasiado sencillo, se debe en parte
a que el proyecto de Escandón Cadenas se rehusó a cualquier negociación con sus
oponentes. Una alianza con el PVEM nos parecía a muchos un gesto intolerante,
una ceguera a querer beneficiar al grupo que tanto daño le ha hecho a Chiapas
en estos casi seis años. Pero al final, mantenerse alejado de todos los que manosearon
la elección con tal de conservar el poder terminó siendo una estrategia
ganadora que vio muy por encima el desplome de las candidaturas predominantes
en el estado. Eso hizo que Rutilio Escandón pudiera presentarse como una opción
confiable.
La
democracia ha funcionado a pesar del miedo y la compra de voluntades. Los
chiapanecos usaron su voto para forzar el relevo político más radical y progresista
de las últimas décadas. Por lo que puede verse en los recientes reportes
electorales, PVEM perdió la gubernatura y dejó de ser la primera fuerza en el
Congreso del Estado, donde Morena, PT y PES consiguieron 15 de las 24
diputaciones posibles. Ese logro le permitirá gobernar con libertad a Rutilio
Escandón y emprender las iniciativas que tanta falta le hacen a Chiapas.
Por
la confianza que recibió Escandón Cadenas y Morena, el PRI sigue en caída
libre. Se repitió la historia de 2000, 2006 y 2012 al no quedarse con el
Gobierno del Estado, y junto con Chiapas Unido, Mover a Chiapas y el Partido
Verde se repartió las restantes 9 diputaciones locales.
El
PAN también fue severamente castigado por la gente que optó por el partido de la
esperanza. Su estrategia de unirse con el moribundo PRD fue peor que un disparo
en el pie. Los panistas, perredistas y de Movimiento Ciudadano no obtuvieron la
gubernatura y ningún puesto en el parlamento de Chiapas. De esta manera, los
opositores al nuevo gobierno estatal no sólo han quedado debilitados, sino a
punto de desaparecer.
RUTILIO
Y LOS RETOS DE CHIAPAS
Kennedy
decía que los niños son el recurso más importante del mundo y la mejor
esperanza para el futuro. Siendo apenas un niño, Escandón Cadenas dejó de hacer
las cosas de su edad para enfrentarse a una realidad marcada por los conflictos
armados, agrarios y la injusticia social, situaciones que en buena medida han
construido la historia de nuestro estado.
Es
originario del municipio Venustiano Carranza y nació en un hogar de padres
campesinos. No tuvo lujos ni privilegios, sino un acercamiento con la pobreza
en la que hoy viven miles de chiapanecos. Cuenta que estudiando la primaria
pensó ser ingeniero agrónomo para ayudar a su familia que se dedica al trabajo
del campo. También pasó por su mente estudiar Derecho para ayudar a los que no
tenían a nadie que los defendiera de los abusos de los poderosos y adinerados
hacendados. Una vez confesó que le hubiera gustado ser médico, pues donde vivía
no había ninguno. Lo que tal vez nunca se imaginó en esos años es que un día
tendría en sus manos la responsabilidad de mejorar las condiciones de vida de
más de 5 millones de personas.
Lo
cierto es que ese niño que nació el 3 de mayo de 1958, actualmente es un abogado
con una importante trayectoria en la administración pública que se ha
convertido en el primer gobernador auténticamente de izquierda que tiene
Chiapas en toda su historia.
Sin
embargo, la victoria de Rutilio Escandón tan sólo es el primer paso porque
llega al gobierno quizá en la peor crisis del estado y cuando la gente, cansada
de tanta simulación, no perdona los fracasos y las arbitrariedades. Prueba de
ello es que sacó al PRI de la Presidencia y no quiso que en Chiapas siguiera
gobernando un verdecologista.
Chiapas
es uno de los estados más bellos de la República y de los que más presupuesto
ha recibido de la federación en los últimos años. Incluso desde hace dos sexenios.
Pero sigue siendo una entidad con al menos cincuenta años de atraso, con la
mayor población en situación de pobreza y con miles de necesidades en cada
rincón. El hambre que hay en algunas localidades es un flagelo inconcebible,
pero real.
A
eso se enfrentará Escandón Cadenas desde el primer minuto del 8 de diciembre. Tendrá
que hacerle frente a una deuda pública de más de 983 millones de dólares, de la
cual el gobernador Manuel Velasco ha pagado 371 millones de dólares pero nada
más de intereses. Ese endeudamiento será un obstáculo para el próximo gobierno
que tendrá bajos recursos para mejorar escuelas, hospitales y la calidad de
vida de la población.
Asimismo,
deberá echar mano de toda su capacidad para bajar recursos y combatir la
pobreza en que viven 4 millones 113 mil 950 personas, es decir, el 77 por
ciento de la población total en el estado. No podemos olvidarnos de los altos
grados de corrupción e impunidad que hay en Chiapas, de la falta de obra
pública, de la inexistente transparencia en el uso del dinero, del desempleo y
de las múltiples carencias en el sector salud y educativo.
Otros
de los grandes retos es dirimir los conflictos políticos, agrarios,
magisteriales y estudiantiles que han generado caos e ingobernabilidad. ¿Cómo
calmar el mal humor social a consecuencia de los abusos, fraudes y décadas de
indiferencia gubernamental? Sin duda el trabajo del hoy gobernador electo no
será sencillo.
¿PODEMOS
CONFIAR?
Rutilio
Escandón Cadenas ganó una elección a contracorriente, superó la campaña de
desprestigio en su contra, derrotó a la clase gobernante que se encaprichaba a
no soltar el poder y a un PRI que se valió de argucias leguleyas y que condicionó
los programas sociales para acaparar el voto. Pero una cosa es convencer al
ciudadano para ganar su confianza y una muy diferente cumplirle a ese ciudadano
que votó por ti.
Así,
¿podemos confiar en el de Morena?
No
podemos pasar por alto que el hombre que los chiapanecos han elegido como
gobernador ha refrescado en esta elección el orden institucional. Rutilio
Escandón no necesita legitimarse. Frente al desprestigio de los partidos,
consiguió que la gente volviera a creer en la política y ha recibido el
respaldo a través del voto. Para muchos puede ser concebido como un conservador
y un nacionalista, pero es un conservador y un nacionalista de izquierda, que
se fogueó en la política como un luchador social, al lado de Andrés Manuel
López Obrador, en quien tiene un gran aliado para sacar adelante esta nueva
encomienda.
Algo
más a su favor es que la alternancia ideológica normaliza nuestra vida pública.
Desde luego, tendrá que colocar la agenda de la igualdad en el centro de su
proyecto. Deberá guardar respeto a las instituciones, gobernar con
profesionales y ser consciente de las consecuencias perversas del
endeudamiento. Incrementar el ahorro, motivar un plan de austeridad, cultivar
una relación con los empresarios, alentar las inversiones, cuidar la salud de
la economía local, defender el derecho de las minorías, proteger la libertad de
expresión y ser ejemplo de civilidad y moralidad.
Todo
esto lo prometió en campaña, y es lo que Chiapas necesita porque no aguantaría
un sexenio más de rapiña y simulación. Ha llegado la hora de rezarle los santos
óleos al asistencialismo y a las malas políticas públicas de los anteriores
gobiernos.
Confucio
decía que gobernar es rectificar. Ya elegimos y ahora nos toca confiar en
Rutilio Escandón que ha demostrado ser cauteloso, paciente, moderado y que ha
trabajado mucho para llegar hasta su actual posición.
El
futuro inmediato de Chiapas dependerá en buena medida de que seamos capaces de
entender el significado de esa victoria democrática y honrar el deseo de
cambio. Por mi parte, le deseo que sea un buen gobernador. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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