A
pocos meses de asumir el poder, Andrés Manuel López Obrador ya tiene enfrente
sus primeros dos escándalos de gobierno. Uno de ellos se cierne sobre la
burocracia federal, atemorizada por los anuncios prematuros de despidos,
traslados y menores sueldos a partir del 1 de diciembre. El otro es por la
multa millonaria que el INE puso a Morena por actos ilícitos. Ambos escándalos
han puesto a prueba la credibilidad y el estilo del futuro gobierno.
En
la tarde del 15 de julio, López Obrador presentó “Los 50 lineamientos para
combatir la corrupción y aplicar una política de austeridad republicana”, y
entre éstos habla de un terremoto a la burocracia que supongo será el mayor conocido
en la historia de México.
Por
un lado, esta sacudida contempla eliminar el 70 por ciento del personal de
confianza, es decir, el despido de 195 mil trabajadores del gobierno federal.
Por otro, la descentralización de las secretarías que implica una fuerte
afectación a la vida diaria de un millón 200 mil burócratas sindicalizados, que
tendrán que mudarse de ciudad si quieren conservar sus empleos.
¿Habrá
pensado el futuro presidente que esa medida de austeridad aumentará el
desempleo en la capital del país y que cambiar de residencia a más de un millón
de empleados, todos sindicalizados, es algo que puede hacer el gobierno chino
pero difícilmente el mexicano? Y, en esta batalla para reducir los gastos de la
burocracia, ¿no hay otra estrategia menos brutal?
Los
documentos filtrados a la prensa, en que se manejan cifras precisas de algunas
secretarías, dejan ver que dicha estrategia se hizo pensando en el dinero que
se puede ahorrar con los despidos y no en los burócratas afectados por ese
ahorro. Como todo, esto también tiene su lado bueno y su lado malo. Si
preguntamos a los electores qué piensa acerca de la burocracia de seguro responderán
que es ineficiente, tardada y que se presta a la corrupción, y creo que en su
mayoría estarán de acuerdo con la propuesta de AMLO. Pero no hay que olvidar
que dentro de ese mismo costal hay tantos frutos malos como buenos.
¿Qué
hará, por ejemplo, aquel funcionario que está pagando una hipoteca y es
despedido? ¿Qué harán aquellos que tienen hijos enfermos y se quedan sin
servicio médico? En el caso del burócrata que es trasladado a otra ciudad,
¿dejará a su familia en México? Y si está pagando su casa ¿le alcanzará el
sueldo para pagar una renta en otro lado, entre otros gastos? Si tiene un hijo
en la universidad y otro en la preparatoria ¿dejará al mayor y se llevará al menor
a su nuevo lugar de trabajo?
Lo
que se advierte son problemas económicos para las familias de burócratas y una
posible separación de éstas. También un incremento desmesurado en la tasa de
desempleo. Por eso no es para menos el reclamo de los servidores públicos y el
escándalo que se ha suscitado a raíz de esto.
No
se juzga, desde luego, que el virtual presidente esté dando cumplimiento a una
promesa de campaña, pero el costo es demasiado alto. Debió pensarlo dos veces
antes de querer mostrar decisión y voluntad política al dejar sin empleo a
decenas de miles de personas, aprovechando la legitimidad que recibió de los
electores.
Sin
duda, la incertidumbre sembrada en la burocracia federal ha puesto a prueba la sensibilidad
política de López Obrador, que de seguir adelante con su decisión y no escuchar
las protestas será indicio de sordera y dureza.
LA
MULTA
“La
multa impuesta por (el) INE a Morena por 197 millones de pesos es una vil
venganza. No existe ningún acto inmoral con el fideicomiso a damnificados por
el sismo. Nosotros no somos corruptos ni cometimos ilegalidad. Por el
contrario, buscan enlodar una acción humanitaria. Acudiremos a tribunales”, fue
la respuesta de AMLO ante la sanción del Instituto Nacional Electoral.
¿No
le parece que suena ilógico que el INE esté cometiendo una “vil venganza”
cuando fue el instituto que organizó las elecciones donde Morena salió
triunfador, y que el INE quiera “enlodar” la “acción humanitaria” del partido
al que declaró vencedor de las elecciones del 1 de julio?
En
primer lugar, el INE no está enjuiciando la moralidad de Morena, sino la
legalidad de sus acciones. Si investigó el esquema con que el partido aparentemente
apoyó a los damnificados de los sismos fue porque López Obrador anunció
públicamente varias veces durante la campaña que Morena donaría la mitad de sus
prerrogativas, a pesar de que se le había advertido que dicha donación
constituiría un claro acto de compra de votos.
Varios
partidos devolvieron al INE el dinero de las prerrogativas, y éste lo entregó a
la Secretaría de Hacienda con la petición de que fuera depositado en los
programas de apoyo a los damnificados. En cambio, Morena creó un fideicomiso
para entregar el dinero de manera directa. Esta disposición es realizada,
paradójicamente, cuando López Obrador promete en sus 50 compromisos de
austeridad cancelar “fideicomisos y cualquier otro mecanismo para ocultar
fondos públicos y evadir la legalidad y la transparencia”.
Hoy,
AMLO y Morena aseguran que el fideicomiso era privado y no del partido, pero
siendo candidato y estando en campaña lo presumió en vídeos y en entrevistas
como prueba de la generosidad de Morena.
El
fideicomiso se hizo con el Bando Afirme por orden del Consejo Nacional de
Morena y se registró con la misma dirección del partido. El comité directivo y
los fideicomitentes eran en su mayoría ejecutivos, candidatos o legisladores de
Morena, y quienes retiraron el dinero también eran miembros de tal instituto
político.
Así,
de los 78.8 millones de pesos del fideicomiso, 44.4 millones fueron depósitos
en efectivo. Curiosamente, las personas que hicieron esos depósitos se formaban
una y otra y otra y otra vez en las ventanillas del mismo banco para depositar
fajos de 50 mil pesos en cada operación. Ese dinero no provenía del INE, de tal
manera que no hay desvío de recursos públicos, pero tampoco fue retirado en
cheques a nombre de los damnificados sino de 70 personas, de las cuales 56
tienen una relación directa con Morena.
AMLO
y el partido afirman que tienen los nombres de los beneficiarios, pero los
cheques dicen lo contrario y tampoco se sabe si el dinero fue efectivamente
entregado y ni si se entregó condicionando el voto. Aparte, dice el presidente
electo que donó más de 800 mil pesos a los damnificados de las regalías de sus
libros. Empero, no lo hizo directamente porque la editorial no le deposita a él,
sino a su esposa. Por lo cual, debería hacerse otra investigación porque hacer
depósitos de ingresos personales a cuentas de otra persona es un acto ilegal y
una evidente evasión de impuestos.
INTEMPERANCIA
El
INE documentó la ilegalidad que cometió Morena con todo el rigor a su alcance.
Y lo más lamentable no es la corrupción sino la intemperancia en el lenguaje de
AMLO, misma que lo caracterizó como candidato pero que no puede ser el tono del
soberano de México. No es lo mismo que un político en campaña acuse de que hay conspiraciones
en su contra a que lo haga el futuro presidente.
Decir
que la multa es una “vil venganza” genera dudas sobre la aplicación de la ley
en el próximo gobierno. Preocupa en verdad que el presidente electo descalifique
al INE por aplicar la ley que impide la compra de votos. A todo esto, que un
candidato descalifique las instituciones y a las personas es un recurso
retórico, pero si el que descalifica es un gobernante entonces es una amenaza.
Antes
de iniciar su gobierno, López Obrador debería escuchar las voces de la
burocracia a la que ha desafiado y no agravar las irregularidades de su partido
con ataques verbales. Debe entender que a partir del 1 de julio dejó de ser
oposición para ser gobierno, que ya no es el borracho, sino el cantinero. Y
entender, especialmente, que si el insulto fue el distintivo de Morena, no
puede ser el de la Presidencia.
PARA
MAGDALENA
A
diferencia de otras épocas, los tuxtlecos podemos sentirnos seguros. Los
esfuerzos del doctor Moisés Grajales Monterrosa, secretario de Seguridad
Pública y Tránsito Municipal, han rendido frutos, pues la delincuencia en
Tuxtla Gutiérrez ha bajado hasta en un 19 por ciento. Parte de su labor es
tener una policía más preparada y confiable que trabaja en coordinación con las
otras policías y el Ejército. Creo que todos deberíamos reconocerle su
capacidad y compromiso con la seguridad de nuestras familias… ¡Chao!
@_MarioCaballero
Comentarios
Publicar un comentario