¿Por
qué debería el futuro gobernador de Chiapas confiar en Amador Rodríguez Lozano?
Simplemente no puede. Es un soberbio atracador que ha amasado una gran fortuna
a través del chantaje y la corruptela. Un político que carece de deontología,
acostumbrado al poder y a vivir al margen de la ley. Y porque, principalmente,
un perro puede ser más leal que él.
En
una fábula, un escorpión le suplica a una rana que le ayude a cruzar el río y le
promete no hacerle ningún daño, pues si lo hacía, ambas morirían. La rana
accedió. Hizo que se subiera a sus espaldas, pero cuando iban a la mitad del
trayecto el escorpión la picó. Incrédula, la rana le dice “¿cómo has podido
hacerme algo así? Ahora moriremos los dos”. A lo que el escorpión responde: “no
he tenido elección, es mi naturaleza”.
Esa
fábula describe con horrorosa exactitud a Amador Rodríguez, que se hizo en la
vieja escuela del PRI desde inicios de los setenta. Ahí se trepó a los hombros de
priistas poderosos que le dieron una carrera política, puestos importantes y a
ganar mucho dinero, pero luego de avanzar el camino comenzó a traicionar a
todos los que le dieron la confianza.
EL
CAMINO DEL ESCORPIÓN
Nació
en Tijuana, Baja California, el 27 de febrero de 1951. Siendo de familia
humilde, creció rodeado de miseria y podredumbre. A duras penas logró sacar la
carrera de licenciado en Derecho y fue becario del Instituto de Investigaciones
Jurídicas de la UNAM.
Se
afilió al PRI en los años setenta, década en que ocupó varios cargos tanto
partidistas como en el servicio público. Fue senador de la República y dos veces
diputado federal, pero sin duda comenzó a obtener fama y riqueza a partir de
que conoció al priista chiapaneco César Augusto Santiago, un tiranillo
habilidoso de la política que ha sido cinco veces diputado federal, presidente nacional
del PRI (aunque por cinco minutos) y director general adjunto de Petróleos
Mexicanos.
César
Augusto fue como un padre para Rodríguez Lozano. Lo conoció en 1983 y le enseñó
a hablar y a mentir como político. A manejar el arte de la simulación. Fue su
creador. Incluso el mismo Amador lo describe como “Un hombre brillante,
elocuente y gran jurista”. Y con ese “hombre brillante” colaboró durante muchos
años en el robo de urnas, falsificación de actas de cierre de casilla,
negociación de candidaturas y en la compra de votos.
Siendo
diputado federal, Amador Rodríguez intervino en las elecciones de 1993 en el
estado de Coahuila, donde cometió fraude electoral a través de una operación
que se llamó “dedito caliente” que consistió en la elaboración de una tinta que
podía borrarse fácilmente con acetona y permitir que los electores pudieran
volver a votar. De tal manera, las personas sufragaban en una casilla, se
limpiaban la tinta del pulgar y eran llevados en una camioneta a votar a otro
lugar. Fue así que Rogelio Montemayor ganó la gubernatura del estado y Amador
se consumó como un mapache electoral.
En
2001, buscó la candidatura del PRI al gobierno de Baja California, pero no la
consiguió. Fue entonces que renunció a su militancia arguyendo que el partido
había violado los estatutos y lo calificó de antidemocrático. Luego quiso ser
candidato del PRD, pero tampoco logró esa postulación. Finalmente, el Partido
del Trabajo lo tomó como su abanderado, no obstante perdió la elección.
EL
ESCORPIÓN EN CHIAPAS
Llegó
a Chiapas en 2003, año en que el exgobernador Pablo Salazar Mendiguchía lo
nombró Asesor Jurídico del Gobierno del Estado, donde se dedicó a fabricar
leyes que favorecieran la impunidad y el latrocinio de toda esa administración.
Empero,
ese nombramiento tan sólo fue una fachada porque en realidad el
bajacaliforniano fue el mapache favorito de Salazar. Cuentan que llegaba a los
municipios a buscar candidatos y les pagaba una bicoca, aparte de exigirles su
estructura electoral. También, que amenazaba a los presidentes municipales que
no se prestaban a sus caprichos.
Cuando
Pablo Salazar dispuso de decenas de millones de pesos de las arcas de los
chiapanecos para financiar la campaña de Juan Sabines Guerrero, en 2006, Amador
Rodríguez fue uno de los que manejó esos recursos, del que se dijo parte fue a
parar a sus cuentas bancarias y con el resto pactó con líderes campesinos y
transportistas para el acarreo de gente, así como el pago de doscientos pesos por
cada voto a favor de Sabines.
No
hay dudas de que en ese sexenio Rodríguez Lozano incrementó su fortuna de
manera descomunal. Se le conoció como “El señor de los caballos” debido a que
en el lujoso rancho ganadero que compró en el municipio de Suchiapa, albergaba varios
caballos pura sangre. Sin embargo, fue él quien armó los expedientes por los
que varios funcionarios salazaristas fueron puestos en prisión, incluso Mariano
Herrán Salvatti. Así traicionó a Pablo Salazar, quien fue encarcelado en junio
de 2011.
En
diciembre de 2006, Juan Sabines lo nombró Coordinador General del Gabinete
Político y representante de Chiapas en la Ciudad de México, en pago al
mapachismo electoral. En octubre de 2007, Rodríguez Lozano recibió la
titularidad de la Procuraduría General de Justicia en una grave violación a la
Constitución local que establece como requisito que dicho cargo debe ser para
un ciudadano chiapaneco por nacimiento.
Renunció
a la Procuraduría el 13 de enero de 2009 en medio de un escándalo, pues luego
de anunciar el histórico aseguramiento de dos toneladas de cocaína en la
colonia Patria Nueva en Tuxtla Gutiérrez, dijo que todo había sido producto de
una equivocación porque lo decomisado se trataba simplemente de lactosa, que
según fue incinerada por las autoridades en Chiapa de Corzo.
No
fue todo. En 2010, la Secretaría de la Función Pública reveló el proceso de
investigación de dos ex funcionarios del gobierno de Salazar Mendiguchía por el
presunto desvío de 50 millones de pesos de recursos públicos. Se trataba de
Mariano Herrán Salvatti y de Amador Rodríguez Lozano.
Dichos
recursos eran de un fideicomiso que tenía como propósito la adquisición de
equipo de alta tecnología para combatir la delincuencia organizada. En el
expediente 271/DPA-CC/2010 se investiga a Amador Rodríguez por la sustracción
de 8 millones de pesos del fideicomiso y por la disposición de 342 mil dólares
de la Dirección de Bienes Asegurados que después fueron depositados en otras
cuentas bancarias pero en pesos mexicanos.
En
el expediente 268/DPA-CC/2010 se indaga al señor de los caballos por irregulares
en el manejo de 12 millones de pesos de las finanzas de la Procuraduría, y
porque de abril a mayo de 2008 se registraron retiros bancarios superiores a
los 26 millones de pesos que nunca se justificaron.
ESTAMOS
A TIEMPO
Recientemente,
Amador Rodríguez Lozano presumió que en cobro a una factura política con el
actual gobernador y con el siguiente fue nombrado titular del Instituto de
Administración Pública (IAP). Y lo primero que hizo fue preguntar por el tamaño
del presupuesto, cuánto dinero había en caja y, además, despidió una buena cantidad
del personal. Llegó como un vil muerto de hambre, como una hiena, buscando qué
todavía puede saquear. Eso es muestra que de Chiapas no le interesa, sino la
rapiña.
En
las elecciones de 2016, en Oaxaca, participó en el mapachismo y dijo que por él
había ganado la gubernatura Alejandro Murat. Sin embargo, Murat fue más vivo
que Salazar y Sabines pues nada más lo utilizó y le pagó económicamente por sus
servicios. No dejó que se quedara en el estado.
Eso
mismo debería hacer el futuro gobernador, porque es un escorpión que traicionó
a Pablo Salazar, a Juan Sabines y en las últimas semanas ha venido
despotricando en contra de Manuel Velasco Coello, quien le dio de comer.
Rutilio
Escandón Cadenas puede evitar que Amador Rodríguez siga defraudando a los
chiapanecos por seis años más. Además de que éste no representa nada para el
bien de Chiapas. Puede con mucha facilidad prescindir de él porque no hay
compromisos de por medio. No le debe nada. Si ganó la elección fue porque la
sociedad puso toda su confianza en su proyecto y en todo lo que el partido Morena
significa en estos momentos. Al final de cuentas, si Amador no es incluido en
el gobierno no hay nada que afecte en términos de estabilidad y gobernabilidad.
En
resumen, Escandón Cadenas no puede confiar en Amador Rodríguez, porque al igual
que el escorpión, traiciona porque así es su naturaleza. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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