Empecé
a escribir estas líneas después del atentado que sufrió el candidato del PRI a
la alcaldía de La Trinitaria, Ervin Pérez Alfaro. La camioneta en la que
viajaba junto con su equipo de campaña fue emboscada por un comando al mediodía
de ayer cuando circulaba en la carretera Panamericana. Según reportes de medios
locales, agentes de la policía estatal y de un grupo de soldados del Ejército
mexicano que llegó al lugar del ataque, dicen que la unidad recibió más de
veinte impactos de bala y que los agresores huyeron hacia la cabecera
municipal.
Afortunadamente
el priista salió vivo, al igual que sus acompañantes. No sufrieron más que
algunos golpes leves. Aunque es condenable que esta violencia que se ha vuelto
algo rutinario en otros estados de la república donde los cárteles del
narcotráfico tienen aterrorizada a la población y se “despachan” a los que
estorban a sus intereses, ahora esté sucediendo en Chiapas.
RÍO
DE SANGRE
Podría
decirse que Ervin Pérez corrió con suerte. No como muchos otros políticos y
candidatos a cargos de elección que no vivieron para contarla, como José
Remedios Aguirre Sánchez, aspirante de Morena a la presidencia municipal de Apaseo
El Alto, Guanajuato, asesinado de seis disparos en el tórax, abdomen y en la
cabeza con una pistola .38 súper.
De
acuerdo con los testimonios recabados, Aguirre estaba en un evento de campaña
en el Parque Ecológico cuando una persona se le acercó y le disparó a corta
distancia. El homicida logró escapar a bordo de un Ford Mustang convertible
color blanco con placas de Estados Unidos. Días después de los hechos el
procurador general de Justicia del Estado, Carlos Zamarripa Aguirre, anunció
que tenían identificados a los presuntos agresores quienes están relacionados
con el crimen organizado.
Hasta
el momento la última víctima mortal fue Fernando Purón Johnston, candidato a
diputado federal por el PRI, que fue ejecutado a sangre fría la noche del
sábado al salir del debate electoral en Piedras Negras. Al abandonar las
instalaciones de la Universidad Autónoma de la localidad, un votante se le
acercó y le pidió hacerse una selfie, y mientras el político posaba para la
cámara otra persona se le acercó por la espalda y le disparó en la cabeza,
provocándole una muerte instantánea.
Con
el asesinato de Purón ya son 112 los políticos asesinados en el actual proceso
electoral en México. La consultora privada Etellekt destaca que en total van
más de cuatrocientas agresiones en contra de políticos y candidatos desde el
mes de septiembre de 2017.
De
esos 112 homicidios, 28 eran precandidatos y 14 candidatos. El resto de los
muertos corresponde a alcaldes, exalcaldes, regidores, militantes de partido,
dirigentes, exregidores, diputados, síndicos y exsíndicos. En ese mismo
periodo, otros 127 políticos han recibido amenazas y actos de intimidación, de
los cuales 73 son candidatos y 16 precandidatos.
Esa
misma consultora precisó de manera global que las agresiones se han registrado
en 31 estados del país y en 263 municipios, que representan más del diez por
ciento del total que hay en México. En el indicador de violencia se han
documentado desde intimidaciones y asaltos con violencia hasta ataques a
familiares, agresiones físicas y atentados con armas de fuego. Y son los
estados de Guerrero (23), Oaxaca (19), Puebla (13) y Veracruz (8), los que han
reportado un mayor número de incidentes.
La
coalición del PRI con los partidos Nueva Alianza y Verde Ecologista ha sido la
más golpeada con 44 asesinatos de políticos. Por otra parte, la alianza de los
partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano
ha tenido 43. Le sigue con 18 candidatos muertos la coalición de Morena, PT y
Encuentro Social.
Lo
verdaderamente alarmante es que hace un mes la cifra era de 94, y en dos
semanas se sumaron otras 18 víctimas. Algo por demás terrible.
IMPUNIDAD
E INDIFERENCIA
Para
comenzar a aterrizar este intento de análisis, empezaré por abordar lo que dijo
el experto en seguridad pública y analista político Eduardo Guerrero Gutiérrez,
que indicó a principios del año que los estados de Guanajuato, Puebla y Morelos
serían focos rojos en cuanto a violencia política en este proceso electoral.
Por desgracia ese mal presagio se está cumpliendo.
Guanajuato,
por ejemplo, terminó al año pasado como uno de los estados más violentos del
país. El delito más recurrente en esa entidad es el robo de combustible, y dado
que ese crimen del fuero federal ha demostrado ser muy redituable, las
principales organizaciones del narcotráfico disputan entre ellas buscando controlarlo.
No obstante, esas bandas delictivas necesitan de cierta connivencia de las
autoridades municipales para poder traficar y lucrar con completa impunidad.
De
este modo, en el presente proceso electoral los grupos criminales de Guanajuato
han buscado intimidar y corromper a quienes ocupan las alcaldías, y así poder
operar tranquilamente lo que hoy se conoce como huachicoleo. Algo similar
ocurre en Puebla. En Chihuahua, los cárteles buscan contar con la protección de
los gobiernos locales para desplazar la droga por las rutas que van a la
frontera norte. En Michoacán y Morelos, se ha visto que los capos no sólo
quieren que se les garantice impunidad, también quieren apropiarse de una
tajada del presupuesto e incluso nombrar a algunos funcionarios en los
ayuntamientos.
Por
eso los homicidios políticos son la noticia habitual de esta temporada. Y se ha
vuelto algo tan común que apenas nos distrae de las frivolidades de las
campañas. ¿Acaso alguien supo del asesinato del candidato del PRI Fernando
Purón? No. Fue una muerte entre muchas. Así que mientras nosotros seguimos
hablando de las ocurrencias de los candidatos, más de un centenar de políticos
han sido asesinados desde que iniciaron las precampañas. Y aún faltan casi
veinte días de campaña.
¿QUÉ
HACER?
Si
México fuera un país en paz, el mínimo asomo de violencia contra quienes
aspiran una representación popular provocaría una convulsión nacional. Como no
es así, nadie se conmueve ante el enésimo asesinato y aunque eso representa un
atentado a la sana convivencia democrática, nosotros volteamos para otro lado.
A la impunidad de los criminales hay que agregarle la indiferencia de todos
nosotros.
Así,
entre el desinterés de las autoridades, medios de comunicación y sociedad, se
multiplican los muertos que dejan sin sentido el proceso democrático en amplias
zonas del país. Bajo esa situación no puede haber una abierta competencia
electoral cuando antes de contar los votos se imponen las balas.
Es
necesario hacer algo. Desde hace más de treinta o cuarenta años hemos venido
hablando de mejorar las condiciones de competencia electoral. Hablamos del
acceso a los medios, de equilibrar las reglas, de la transparencia del dinero y
de los árbitros. Hoy, sin embargo, es urgente regresar en el tiempo para replantear
las condiciones de la competencia, pero esta vez hay que hablar de la paz, de
la tolerancia, del respeto a la vida y de la no violencia. Esto, en buena
medida, es responsabilidad del gobierno y los partidos políticos que deben
buscar las herramientas para garantizar la seguridad de los candidatos y tener elecciones
donde la gente no tenga temor a salir a votar.
De
no hacerlo podemos estar seguros que los criminales seguirán eliminando a sus
enemigos políticos, seguirán sometiendo a la autoridad e imponiendo en las
alcaldías a quienes son vitales para sus intereses.
Nuevamente,
si no hay voluntad política para tomar las medidas necesarias para proteger a
nuestros candidatos y nuestras instituciones de gobierno, será el crimen
organizado el que gane estas elecciones.
PARA
MAGDALENA
RACIEL
López Salazar está cosechando lo que sembró como funcionario de la procuración
de justicia en el estado. Su campaña política es una auténtica fiesta
democrática donde la gente se une en un coro de festejo y esperanza. Aunque lo
que hay que resaltar es que el hoy candidato a diputado federal es un político
de mucha experiencia, sensibilidad y sentido humano. Por esas características y
su amplio conocimiento en materia de Derecho logró hacer de Chiapas el estado más
seguro del país. No hay duda que su triunfo el 1 de julio será arrollador, y
que su desempeño como representante de los chiapanecos será el origen de una
mejor condición de vida de los costeños… ¡Chao!
@_MarioCaballero
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