Viendo
que el triunfo de Andrés Manuel López Obrador es algo casi inevitable y que la
gente contribuirá con su voto a que eso sea una realidad, espero en verdad que resulten
equivocadas todas las advertencias de sus opositores respecto a un fatídico
futuro gobierno de AMLO, aunque lo dudo mucho.
“México
no es Venezuela y López Obrador no es Hugo Chávez”, es una frase que hemos
escuchado miles veces y de diferentes formas. Así que espero que las
advertencias de que el futuro gobierno de Andrés Manuel hará lo posible por vincularnos
con lo que malamente aún queda de la Revolución Bolivariana, que es el régimen
vigente en el país venezolano desde 1998 con la elección de Chávez como
presidente, no ocurra. Aunque lo dudo mucho.
Lo
dudo porque durante años varios escritores, politólogos, analistas y
periodistas han documentado el apoyo que recibe el proyecto de AMLO del
gobierno de Venezuela. Es obvio que los altos cuadros de Morena lo nieguen y digan
que ese argumento fue elaborado por el PRI y Peña Nieto para desprestigiar a su
mesías. No obstante, todos ellos han declarado abiertamente su simpatía por el
régimen de Nicolás Maduro mientras López Obrador guarda un profundo y
misterioso silencio. No ha dicho una sola palabra sobre la violación a los
derechos humanos, las vejaciones, la hambruna que padecen los venezolanos por
indiferencia gubernamental, ni respecto al fraude electoral por el que se
reeligió Maduro.
Según
dijo en una entrevista Yeidckol Polevnsky, dirigente nacional de Morena, el
mutismo de López ante la barbarie de Maduro es por mera estrategia electoral y nada
tiene que ver con vulnerar los principios de no intervención. Todo eso hace
suponer que sí es muy probable que se establezca algún tipo de alianza con el
eje venezolano, que tense aún más la ya difícil relación de México con Estados
Unidos.
Espero,
también, que el futuro gobierno del llamado pejelagarto cambie su postura, es
decir, que cada acción, cada política pública y cada estrategia administrativa sea
tomada basado en hechos, en evidencias, con el raciocinio y no con la
ocurrencia y el voluntarismo. Aunque lo dudo mucho.
En
el segundo debate presidencial León Krauze le preguntó a López Obrador qué haría
para exigirle a Donald Trump respeto a los mexicanos. Y sin una pizca de inteligencia
contestó que lo haría con honestidad (no entendí), que para variar es la misma
respuesta que tiene para toda clase de preguntas. Eso es una ocurrencia.
En
otra entrevista fue cuestionado acerca de qué va a hacer para frenar el huachicoleo
(tráfico de gasolina). Respondió: “El presidente de México ni los funcionarios
de PEMEX ya no van a robar”. Insiste el periodista: “Si les dices que es la
justicia y es la pobreza, a ustedes también los van a recibir a balazos”. “No
–replica AMLO-, vamos a convocar a un acuerdo por la honestidad. Esto va a
cambiar. Si el presidente es honesto los gobernadores van a ser honestos”. Esa
misma declaración se la hemos visto cientos de veces en sus concentraciones. Esa
no fue una respuesta, sino una ocurrencia en estado puro y virgen, y apela al voluntarismo.
¿En
verdad cree que eso funcionará para acabar con la corrupción? Creo que sí y tal
vez por eso es su desprecio por las secretarías anticorrupción y de
transparencia. En su infinita imaginación supone que basta con que él haga algo
para que la clase gobernante se componga. Sin embargo, ya vimos que su ejemplo
de “hombre honesto” no fue suficiente para eliminar la robadera durante su
gestión como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Supongo que no es
necesario volver a repetir lo del señor de las ligas, lo de su secretario que
robó y se fue a Las Vegas, y que él dejó una deuda superior a los 42 mil
millones de pesos.
Por
eso espero que no le dé por gobernar con ocurrencias (si no robo, nadie roba;
si reciben a la policía a balazos, les propondremos un pacto de honestidad)
porque ha demostrado llevar su terquedad hasta las últimas consecuencias, y que
en cambio haga caso a los consejos y la realidad.
De
igual manera espero que no se cumplan las predicciones sobre las amenazas a la
libertad de expresión. Muchas veces ha dicho que gobernará el país como en los
tiempos de Francisco I. Madero, en los cuales la libertad de expresión era un
derecho inviolable y universal. Aunque lo dudo mucho.
El
5 de febrero del presente año, el politólogo y académico Jesús Silva-Herzog
Márquez publicó una columna en el diario Reforma en la que reprobó las
adhesiones de personajes corruptos de otros partidos al movimiento de López
Obrador y acusó a éste de ser “un político sin nervio ideológico ni criterio
ético para entablar alianzas”. A lo que el dueño de Morena le respondió en un
tuit: “Hace tiempo que Jesús Silva-Herzog Márquez me cuestiona con conjeturas
de toda índole. Ni modo, son tiempos de enfrentar a la mafia del poder, a sus
secuaces y a articulistas conservadores con apariencias de liberales”. Y eso
pareció no bastarle porque después dijo que el también escritor era “un fresa
fifí en conserva”. A falta de argumentos, el insulto.
Aunque
el peor ejemplo de intolerancia de López Obrador hacia la prensa se dio en el
caso del periodista Ricardo Alemán, que por un comentario en Twitter en el que
supuestamente alentaba al asesinato de AMLO fue blanco de un linchamiento en
las redes (que en parte tenía que ver con su mensaje, pero especialmente con la
dura crítica de Alemán a Andrés Manuel de mucho tiempo atrás y que sus
seguidores aprovecharon la situación para cobrársela) y terminó por ser
despedido de sus centros de trabajo.
Si
por un lado el mensaje de Ricardo Alemán era deleznable, por el otro quedó
manifiesto el mecanismo linchamiento/despido que el gobierno de AMLO podría
emplear desde el poder. En otras palabras, la censura disfrazada de condena
moral. Esperemos, pues, que la libertad de expresión no sea limitada y que no
se impongan restricciones al uso de las redes, como en Cuba, como en China, y
que no se declare la guerra a los medios críticos desde el poder.
Otra
de las amenazas que espero no se cumpla es la que se cierne alrededor de
nuestra democracia. Espero que Andrés Manuel no se olvide de la promesa de no
volver a los tiempos del presidencialismo, de no volver al sistema clientelar
del PRI, de no erigir un gobierno conservador, tal como se deja ver en sus
discursos y comportamiento.
Espero
que de llegar a ser presidente de México no se olvide de democratizar los
beneficios de salud, vivienda, educación, políticos, de las libertades
conquistadas en más de treinta años. Espero que establezca un diálogo con todos
los sectores de la sociedad y sea respetuoso con los opositores, los
disidentes, los que piensan distinto a él. Espero que el poder político y
económico no se concentre otra vez en Los Pinos. Espero que cumpla sus
promesas. Aunque lo dudo mucho.
PARA
MAGDALENA
PRIMA de mi
corazón,
esto fue lo que dijo el gran ERA, alias Eduardo Ramírez Aguilar, en días
recientes: “La reforma educativa no tomó en cuenta la voluntad del magisterio,
ni de las madres y padres de familia, lo que provocó y sigue provocando un
descontento en este sector, generando una descomposición social que afecta a la
ciudadanía, en donde el único responsable es el partido en el poder, el
Revolucionario Institucional”. Reconozco que Ramírez es un político
inteligente, sensible y de mucha capacidad, pero creo que en lugar de pugnar
por la derogación de las nuevas leyes de educación sería mejor darle una
revisadita. No te parece… POR si andabas
con la preocupación te diré que resultó falsa la solicitud por escrito de
cierto grupo de empresarios chiapanecos que supuestamente le exigían al
presidente de la República, Enrique Peña Nieto, la destitución del gobernador
Manuel Velasco Coello. Así que tenemos güero para rato… SIN dinero y sin despensas que regalar, no como otros candidatos al
Gobierno del Estado, la campaña de José Antonio Aguilar Bodegas está dejando un
buen sabor de boca en la sociedad. Gustan sus propuestas y está dando posibles
soluciones a la problemática de cada lugar al que llega. Eso nos dice que no es
un mero espectador de la contienda electoral como muchos lo han afirmado. Su
experiencia y discurso son sus dos principales ventajas y creo que ninguno de
sus oponentes lo iguala. ¿Le alcanzará todo esto para superar a los candidatos
del poder? Ya lo veremos… ¡Chao!
@_MarioCaballero
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