La
lucha contra la Reforma Educativa se ha politizado. Después de tantos años de
cerrazón, violencia, saqueos, violaciones a los derechos humanos y al Estado de
Derecho, no puede ser entendida como un movimiento magisterial que aboga por
los derechos laborales de los docentes y la educación gratuita, sino como una aberración
política donde maestros hambrientos de poder buscan prebendas y privilegios en
el gobierno a través del chantaje.
La
Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) es la corriente
del magisterio más violenta e impulsiva de los últimos años. Es alimentada por
varias corrientes políticas agazapadas en las diferentes secciones sindicales
del SNTE de los estados de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán. Asimismo, se
habla de que es respaldada por al menos 15 grupos de choque dedicados a la
guerrilla urbana que forman hasta un número de ocho mil activistas, que nutren
las marchas y arman a los maestros de la disidencia. Se dice que son estos
grupúsculos contratados por la CNTE los responsables de la muerte de los
policías en el enfrentamiento de Nochixtlán, Oaxaca, en 2016.
En
Chiapas, las manifestaciones de la CNTE han sido protagonizadas por la Sección
7, el Concejo Estatal de Lucha y la Asamblea Estatal Democrática de la Sección
40, ésta última un pequeño grupo de docentes que son liderados por José Armando
Falconi Borraz, profesor acusado de vandalismo, daños en propiedad privada, saqueo
de tiendas de conveniencia, toma de carreteras, bloqueos, retención de camiones
y del secuestro de un funcionario de la Secretaría de Educación Estatal.
El
11 de noviembre de 2016, alrededor de trescientos maestros armados con palos y
piedras y con el rostro cubierto con pasamontañas y paliacates, irrumpieron en
el parque central de Tuxtla Gutiérrez en protesta contra la reforma educativa.
Bloquearon el centro de la ciudad, atacaron varias unidades de transporte
público Conejobús, golpearon a los pasajeros y retuvieron varios camiones de
empresas particulares.
En
el trance, el subsecretario de Educación Eduardo Velázquez que se encontraba en
las inmediaciones fue capturado por los “profes” y lo llevaron a rastras hasta
la escalinata del edificio de Palacio de Gobierno. El funcionario fue exhibido
con el sambenito de la traición. Fue humillado. Injuriado. Lo obligaron a cargar
una pancarta que decía “Que les quede claro. La reforma educativa en Chiapas
¡No pasará! AED-40”. Y después de esa vino otra, pero más intimidante: “Cayó el
primero. Vamos por los demás”. Armando Falconi estuvo al frente de esa
canallada.
Ese
mismo día, estudiantes normalistas supuestamente enviados por Falconi Borraz
atacaron el edificio de la Sección 40 del SNTE. Llegaron a las cinco y media de
la tarde a bordo de un camión del Conejobús que habían incautado horas antes.
Rompieron los cristales de las ventanas, robaron papelería y equipo de cómputo,
golpearon al personal del sindicato y quemaron el edificio.
A
ese abuso se suma el ocurrido el 5 de diciembre del mismo año, donde vándalos de
la AED tomaron las instalaciones de un hotel ubicado en el poniente de Tuxtla
Gutiérrez, donde se llevaría a cabo el proceso de las cadenas de cambio. El
objetivo era impedir el correcto desarrollo de dicho proceso y para eso bloquearon
las entradas del hotel, sacaron a punta de golpes a los profesores y secuestraron
en una habitación a siete personas entre autoridades educativas y maestros.
Falconi volvió a estar al frente de esta deleznable agresión.
VIL
CHANTAJE
La
Asamblea Estatal Democrática es un puñado de maestros ignorantes pero avaros,
que en número no representan nada en comparación con los más de 25 mil agremiados
de la Sección 40 del SNTE. Nació de la sección 40, sí, pero no es la sección 40
sino un grupúsculo oportunista y arbitrario.
Esa
corriente política vino al mundo supuestamente para proteger la educación y
defender los derechos laborales de los maestros, pero en la realidad es un
grupo de choque utilizado para enfrentarse al gobierno, que camina separada de la
dirigencia institucionalmente reconocida y que se adhirió a la CNTE en 2013, en
el marco de las movilizaciones contra la reforma educativa.
Sin
embargo, hoy la CNTE desconoce a la AED. Esta separación se dio a partir de las
negociaciones que pusieron fin al paro magisterial de 2015. Los líderes de la
rebelión magisterial como Pedro Gómez Bámaca, Adelfo Alejandro Gómez, Alberto
Mirón y Manuel de Jesús Mendoza Vázquez cortaron de tajo toda relación con
Armando Falconi.
Cuando
esos cabecillas ordenaron la culminación del plantón de 124 días, Falconi se
opuso y fue el único que continuó con la protestas. ¿Por qué no estuvo de
acuerdo? Porque quedó fuera del reparto de las ganancias. Y como la
mayoría de los maestros le retiraron el apoyo, comenzó a utilizar a los
estudiantes normalistas para seguir con las marchas y demás ataques a la vida
pública.
Entonces,
si Armando Falconi y la AED ya no están con la CNTE ¿por qué están inmersos en
las protestas recientes? Simple, porque quieren mantener vigente la lucha
personal (que no magisterial) por los intereses locales. Entre esos intereses
está adueñarse de la dirigencia de la Sección 40 del SNTE.
Así
que los maestros del estado no deben dejarse llamar a engaño. Falconi Borraz y
el puñado de bandoleros que lo siguen no están interesados en defender y
proteger las conquistas sindicales, sino en arrebatar el poder por medio de la
amenaza y la coerción política.
Lo
que deben hacer los buenos docentes es exigir a las autoridades un punto final
a las agresiones de la AED y pedir que sobre Falconi caiga todo el peso de la
ley. De no hacerlo pueden verse en un futuro perentorio sometidos a los
caprichos de un grupo de vándalos que harán con esa sección sindical lo que le
venga en gana. Al tiempo.
ALFREDO
PINTO AGUILAR
Hace
unos días, la alcaldesa de Yajalón Guadalupe Pimentel Utrilla se enfrentó a
golpes con un grupo de pobladores que se opone a la instalación de un basurero
provisional en el barrio San Luis, en donde se dice que los familiares de ella
son los propietarios del predio. Esta indignación hacia la autoridad local, sin
embargo, es sólo una muestra del hartazgo que existe hacia una familia caciquil
que se ha apoderado del municipio.
Guadalupe
Pimentel es la clásica “juanita”. Ciertamente es la presidenta municipal
constitucional, pero en la práctica es el segundo regidor, su esposo Jorge
Pinto Aguilar, quien manda en el municipio, aunque podría decirse que sólo en
apariencia porque en los hechos el que ordena qué se hace y qué no es Alfredo
Pinto Aguilar, su hermano, que a pesar de la corrupción y los malos resultados de
las dos ocasiones que se desempeñó como alcalde de esa localidad, nuevamente es
candidato por Morena a la presidencia municipal de Yajalón.
Nadie
desconoce que Alfredo Pinto es quien dispone de los más de cien millones de
pesos del presupuesto anual del municipio. Él es quien ejecuta la obra pública,
él renta la maquinaria, él provee la arena y la grava, y el Ayuntamiento paga
hasta el combustible de los camiones que utiliza y la nómina de sus propios
trabajadores.
Un
ejemplo de esa corrupción es la nueva unidad deportiva en el barrio San Luis que
se construyó con 25 millones de pesos, y las aperturas y revestimientos de
caminos rurales que se realizaron por un monto de 50 millones. En ambos casos
Alfredo Pinto ejecutó y cobró las obras. No es todo. La arena y grava con la
que hace el concreto hidráulico no las adquiere con la Unión de Volqueteros de
Yajalón, sino es la que él mismo abastece y, además, el cemento lo obtiene
mediante convenio con Marina Trinitaria, A.C., la asociación civil cómplice en
todas las obras del municipio.
El
conflicto actual es porque Alfredo Pinto Aguilar dispuso del nuevo basurero
municipal sin contar con los permisos correspondientes de la Secretaría de
Medio Ambiente e Historia Natural y de la SEMARNAT. Es decir, la basura que se
genera se deposita sin tratamiento alguno en un vertedero a cielo abierto representando
graves riesgos para la salud de la población.
Todo
este aquelarre retrata una pequeña parte de la ingobernabilidad que se vive en ese
pueblo. Pero este 1 de julio, la gente de Yajalón tiene la inmejorable
oportunidad para impedir que Alfredo Pinto Aguilar continúe saqueando el erario
por otros tres años. Y lo tiene al no darle un solo voto. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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