Se
ha vuelto costumbre en casi cualquier conversación decir que México ha
despertado. Hoy ya nadie nos engaña tan fácilmente, se afirma. Sin embargo, así
como muchos suelen confundir la gimnasia con la magnesia, así muchísima gente
confunde estar informada con saber la verdad.
A
todo esto, ¿a qué le llaman haber despertado? ¿A enterarse de que un ex
gobernador de filiación priista trató a niños con cáncer con agua destilada en
lugar de quimio? ¿Por conocer que un candidato presidencial está acusado del
presunto delito de lavado de dinero por la venta de un lote a una empresa
fantasma? ¿Por ver en los noticieros el reportaje que exhibe la trama que hizo
un partido político en México para desviar miles de millones de pesos de los
estados?
Si
sabe los nombres de los políticos y ex gobernantes que fueron señalados por los
crímenes antes mencionados, lo felicito, está usted informado. Si no lo sabe, pues
son Javier Duarte, Ricardo Anaya y una red de complicidades que abarcó desde
altos funcionarios del PRI, gobernadores, secretarios de Estado y, tal vez,
hasta el mismo presidente Peña Nieto. De todos modos lo felicito, porque ahora
ya está usted informado. Hasta ahí. Pero qué hacer con esa información.
Despertar
a la realidad del país, ya sea económica, social o política, va más allá del
hecho de saber lo que está pasando a nuestro alrededor. Haber despertado es
juzgar con la razón todo el contexto que encierra la noticia. Los gasolinazos
no confirman que la reforma energética del gobierno de Peña Nieto esté
completamente mal. Y no crea que la esté defendiendo, porque sé perfectamente
que tiene sus errores pero también sé que toda ley es perfectible.
Lo
que debemos observar es que detrás de los gasolinazos hay organizaciones
internacionales que fijan el precio del petróleo, que en México la producción
del crudo cayó, que países como Irak y Arabia Saudita no les importa aumentar la
producción aunque el precio sea demasiado bajo, ya que nadan en petróleo pero
esa sobreproducción afecta el mercado. Asimismo, hay que ver el costo de los
combustibles, la importación y que antes las gasolinas eran más baratas porque los
gobiernos anteriores las subsidiaron con dinero del pueblo y hoy ya no se hace lo
mismo, y que todos esos factores no son de hoy sino vienen de mucho tiempo
atrás.
Un
libro no se juzga por su portada, dice una máxima. Nada nos da el derecho de
recriminar a una persona por su atuendo cuando la estamos viendo a cien metros
de distancia, porque quizá al acercarnos nos daremos cuenta que está disfrazada
por motivo de su trabajo. Tener idea o saber lo que ocurre no es despertar: es suponer
o llanamente estar informado.
INDIGNACIÓN
Y FANATISMO
Nadie
puede negar que el llamado Nuevo PRI sea el más corrupto de la historia. Se
volvió indefendible. Ni siquiera su propio candidato presidencial, José Antonio
Meade, se ha atrevido a hacerlo. Empero, una cosa es despertar a la situación
actual y otra muy diferente es indignarse ante los abusos y la impunidad. Estoy
seguro que muchos de los mexicanos que dicen haber despertado sólo están
indignados. Lo que preocupa es que ese enojo, ese coraje hacia el PRI y a todo
lo que significan sus siglas, los ha conducido al más aberrante fanatismo. ¿Por
qué?
“El
fanatismo, venga de donde venga, termina con todo”, escribió Santiago
Posteguillo en La legión perdida.
Para el fanatismo no hay razones que valgan. Es sinónimo de obstinación que a
su vez es semejante a terquedad y ofuscación. Es maniqueo. Defiende con pasión
lo que cree, lo que comulga, lo que difunde, aunque no esté en lo correcto. Es
intolerante ante la opinión de los demás. Por el fanatismo los yihadistas han
matado a miles de personas inocentes en el nombre de Dios. Y el fanatismo
político es un peligro para cualquier pueblo.
El
fanático político tiene una escasa capacidad de razonamiento, por eso es presa
fácil de caudillos y politiqueros. Defiende tesis falsas, es iracundo e
irascible, su reacción casi siempre es violenta e irracional, cree saberlo
todo, se siente portador de la verdad, del poder divino para resolver problemas,
sancionar o castigar. Como son incapaces de ponerse en los zapatos de otro,
cualquier fin justifica los medios y para ellos nada importa. “Si pienso que
algo es malo, lo aniquilo junto a todo lo que lo rodea”, es la típica
reivindicación fanática.
Esto,
precisamente, ha sucedido con la cantante Belinda, que durante las elecciones
intermedias de 2015 escribió un tuit a favor del PVEM: “Nuevas y mejores
oportunidades para los jóvenes, #valedelprimerempleo, vamos verdes!”. Por esa
expresión fue demandada por el partido MORENA ante el Tribunal Electoral del
Poder Judicial de la Federación, reclamo que no procedió. No obstante, los
seguidores de López Obrador le dieron una tunda en las redes sociales con
insultos, descalificaciones y sospechas, y terminaron exhibiéndola como una
vende patria.
Hace
dos días, Belinda volvió a hacer polémica con otro tuit, sólo que esta vez
apoyando a AMLO: “#DebateINE en mi opinión Andrés Manuel #GanandoComoSiempre”. Con
eso dijo que para ella el tabasqueño ganó el segundo debate entre los
candidatos a la Presidencia. ¿Por qué cambiaría de opinión? No se sabe, pero ni
tardo ni perezoso López Obrador le contestó que le agradecía mucho a Belinda
“por su apoyo, es una extraordinaria artista, muy buena cantante, una mujer muy
inteligente y agradezco mucho su solidaridad”.
Los
fanáticos de AMLO simplemente lo festejaron. Cuando la también actriz pidió
apoyar a la mafia del poder (todos los que no estén con Morena son de la mafia
del poder), la denigraron; cuando estuvo del lado de su mesías tropical, le
aplaudieron hasta quedarse sin manos.
¿DESPERTAMOS?
¿Podríamos
decir que los fanáticos lopezobradoristas son los más despiertos de México? No
lo creo. Principalmente por su actitud rastrera y sumisa, ya que todo lo que
haga y diga Andrés Manuel es verdad para ellos y tiene que respetarse y
cumplirse hasta las últimas consecuencias.
Cuando
Adela Micha le preguntó a Tatiana Clouthier, coordinadora de campaña de AMLO,
si estaba de acuerdo con que el candidato haya invitado a Napoleón Gómez
Urrutia (ex líder minero acusado de un fraude de 55 millones de dólares) a una
candidatura plurinominal por Morena al Senado de la República, ésta dijo que la
sorprendió pero que lo apoyaba porque López Obrador sabe lo que es mejor para
el país. Recientemente, ella publicó un vídeo donde compara al tabasqueño con
Winston Churchill, Nelson Mandela y José Mujica.
Los
fanáticos morenistas no sólo son tu vecino o tu vecina, tu compañero de clases
o de trabajo, tus familiares, sino hay organizaciones sociales, campesinas, obreras,
estudiantiles y magisteriales como la CNTE que lo apoyan incondicionalmente y
celebran hasta sus ocurrencias. ¿Saben los maestros de la Coordinadora que en
las propuestas que Andrés Manuel envió a la iniciativa 10 Por la Educación no
planteó la derogación de la reforma educativa y que mantiene la evaluación
docente?
¿Saben
los seguidores de AMLO que la mayor parte de las promesas de campaña de su
mesías tienen que ser aprobadas por el Congreso de la Unión para que puedan realizarse,
entre éstas la cancelación de las reformas estructurales, la amnistía a
delincuentes para combatir la violencia, la de realizar una consulta para que
la gente decida si el presidente continúa en el cargo, la de crear un mando
único para integrar a las corporaciones policiales y castrenses, la creación de
una nueva Seguridad Pública, por ejemplo?
Ignorar
lo obvio no es haber despertado, como tampoco lo es difamar y agredir a todos
aquellos que piensan distinto, que no comulgan con ellos, que critican el Proyecto
Alternativo de Nación que de ganar López será dirigido por ex priistas, ex
panistas, ex perredistas, ex verdecologistas que ya están en la lista de las
candidaturas de Morena y algunos tienen prometido un puesto ejecutivo en la
Presidencia de AMLO. Increíblemente aquellos que antes eran enemigos ahora son
aliados.
Es
inquietante el sometimiento de los fanáticos de Andrés Manuel, que no
contradicen las decisiones de su líder. ¿Qué tan bueno puede ser para un país
que su mandatario no sea criticado ni siquiera por su círculo más cercano de
colaboradores y que éstos lo ayuden a combatir la oposición con violencia y
odio?
Sin
duda estos fanáticos son sentimentales y convenientemente ciegos y sordos. Y no
despertaron, sólo están enojados con el PRI. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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