El
caos en torno al proceso electoral en Chiapas no es cuestión de partidos
políticos, sino de poderes. No es nada nuevo que desde el centro del país se
designen a los próximos gobernadores de los estados, como tampoco lo es que el
gobernador saliente intente imponer a su sustituto y sea quien maneje las
elecciones de acuerdo a sus propios intereses. Aunque hay que recalcar que esto
casi siempre ha existido mediante un pacto entre ambos mandatarios, que eligen
al político y al partido o coalición que lo respaldará, y esta vez no hubo tal pacto.
En
este choque está por un lado el gobernador Manuel Velasco Coello que defiende
el potencial político y electoral del Partido Verde Ecologista de México que él
mismo se encargó de construir a lo largo de muchos años. Por el otro, está el
círculo de poder más cercano al presidente Enrique Peña Nieto, conocido como
los “itamitas”, que ninguneó las bases del PVEM, violentó los derechos políticos
de los verdecologistas y menospreció la democracia en el estado.
LA
TRAMA
Esta
rivalidad tiene sus orígenes con la entrada de la Reforma Educativa que en
Chiapas ha sido motivo de paros magisteriales, vandalismo, saqueos, bloqueos
carreteros, violación de los derechos humanos y transgresión al Estado de
Derecho por parte de los maestros de la CNTE. Y esta situación empeoró cuando
Aurelio Nuño Mayer tomó el control de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Aurelio
Nuño fue uno de los consentidos del gabinete del presidente Peña Nieto. Su
ascenso en el poder fue rápido y sin mucho revuelo, pero no por méritos propios
pues detrás de su carrera política está el mismísimo Carlos Salinas de Gortari
a quien conoció en 2002, cuando siendo presidente de la Sociedad de Alumnos de
Ciencia Política de la Universidad Iberoamericana invitó a Salinas a dar una
conferencia ante un grupo de profesores y alumnos. Fue esa “tertulia política”,
como la nombró Nuño, la que representó la reaparición del expresidente tras un
prolongado autoexilio.
De
tal manera, no fue fortuita la incorporación de Nuño a la SEP tras ser el
poderoso jefe de la Oficina de la Presidencia. Desde esa posición hizo muchos y
grandes intentos para someter a sus caprichos a Manuel Velasco bajo el pretexto
de la aplicación de la reforma educativa en el estado.
El
gobernador Velasco fue tolerante ante el movimiento de la CNTE, no lo reprimió
y por el contrario muchas intervino para pedir una mesa de diálogo con el
secretario Aurelio Nuño, pero éste fue indiferente no sólo a la inestabilidad
social que causaba la revuelta magisterial en Chiapas, pues también al daño que
esto hacía a la educación de millones de niños y jóvenes chiapanecos que a lo
largo de este sexenio han perdido muchos meses sin clases.
A
la petición del gobernador se sumaron organismos sociales, partidos políticos, empresarios,
cámaras de comercio, la sociedad civil, líderes políticos y hasta el Congreso
del Estado. Los motivos por los que lo hicieron eran justos: era insoportable la
violencia de la CNTE, como indignante la indiferencia de las autoridades
educativas federales. Esa presión política evidenció la incapacidad y la
soberbia de Aurelio Nuño, que no pudo ocultar sus sentimientos de venganza
contra Manuel Velasco. Fue así que buscó el momento, y lo encontró cuando se
repartieron las candidaturas.
Antes
de eso, durante los meses de junio y julio de 2017, el Partido Verde en Chiapas
venía pidiendo respeto para la militancia a la dirigencia nacional. Lo hizo
varias veces mediante cartas y comunicados. Ese respeto consistía en no aceptar
imposiciones de otros institutos políticos, especialmente el PRI, partido con
el cual el PVEM ha sido aliado tanto en contiendas presidenciales como
estatales.
Los
razonamientos eran todos válidos. Para empezar nadie puede negar que el Verde
Ecologista es el partido predominante en Chiapas, donde además de poseer el
gobierno en 59 municipios y ganar el 45 por ciento de la votación federal en
2015, es el único estado que gobierna con un militante del PVEM. Con esos
números, aceptar una imposición sería un insulto, una agresión al trabajo de
las bases, sobre todo cuando las alianzas con el PRI sólo han servido para el
beneficio de este instituto político.
Empero,
a Aurelio Nuño le valió la superioridad electoral que el Verde tiene en el
estado. Se aprovechó de la relación con el presidente Peña para someter a la
dirigencia nacional del Verde y en complicidad con el exdirigente del PRI,
Enrique Ochoa, impusieron a su candidato al gobierno de Chiapas e hicieron a un
lado a Manuel Velasco. En vano fueron los intentos de negociación y el
Movimiento por la Dignidad que atrajo la simpatía de miles de personas en torno
al partido.
En
el trayecto, los abusos de Nuño fracturaron al PRI estatal y provocaron que priistas
importantes renunciaran, como José Antonio Aguilar Bodegas que, tras más de 40
años de filiación, se separó del partido alegando violación a los estatutos
partidistas, antidemocracia y excesos cupulares.
Nuño
había cumplido su venganza. Hasta ese momento creía tener a Velasco Coello
atado de pies y manos. Siendo obligado por la Presidencia a cumplir sus
caprichos y aceptar una alianza con candidato del PRI. Pero no calculó que el
costo político que trajo su animadversión hacía el gobernador era demasiado
alto.
¿HEROÍSMO
O SUICIDIO POLÍTICO?
“Mira
si será malo el trabajo, que deben pagarte para que lo hagas”, dice una canción
de Facundo Cabral. La destrucción de la alianza Todos por Chiapas (PRI-PVEM-PANAL-Chiapas
Unido-Mover a Chiapas) es quizá el pago al despotismo e iniquidad de Aurelio
Nuño. Se volvió una inmensa bola de nieve que nadie pudo parar ni evitar. Y eso
no sólo puede acarrear problemas para el proyecto hacia la gubernatura de
Chiapas, sino además para el “candidato ciudadano” José Antonio Meade que se
quedará sin los votos que le pudo aportar el PVEM para competir contra López
Obrador.
A
todo esto no podemos disminuir esta compleja trama de abusos y complicidades
como una simple ruptura entre partidos políticos, porque el desenlace puede ser
uno muy distinto al que todos imaginamos. Debe entenderse como la oposición de Manuel
Velasco, como gobernador de Chiapas, en contra del atropello del Presidente de
la República, que más allá de imponerse a la militancia del Verde ha estado
manipulando las instituciones federales para hacer ganar a sus candidatos en una
evidente elección de Estado.
No
sé si llamar heroísmo el riesgo que está asumiendo el gobernador Velasco por
dignificar al PVEM y hacer que los chiapanecos sean quienes decidan a quién
quieren como gobernador para los siguientes seis años y no termine siendo por
determinación del centralismo. O bien, calificar de suicidio político el que
haya desafiado a Enrique Peña Nieto, porque desobedecer la orden de un presidente
no es cosa que deba tomarse a la ligera. El poder es el poder, dice un dicho.
Enfrentarlo es un acto de valentía que no cualquiera se atrevería hacerlo.
La
guerra que viene no será nada más entre los candidatos del PRI y el PVEM, sino entre
los poderes que los respaldan. La elección más importante de la historia
moderna de Chiapas parece que será la más brutal de la historia. ¿Qué tanto
podrá hacer Manuel Velasco frente el poder de Peña Nieto?
Dada
la enorme diferencia de fuerzas lo que se vislumbra es una estrategia política
que le dé la victoria al gobernador. Una salida con la que hasta ahora no ha
podido ni Peña, ni el PRI, ni su candidato presidencial: MORENA.
Vaya,
esto es mera especulación. Lo que sí es cierto es que Manuel Velasco no sólo se
desató las ataduras, recuperó el poder y el control.
PARA
MAGDALENA
Es
loable que el gobernador de Chiapas haya sido elegido para estar al frente de
la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO). Manuel Velasco representará a
los chiapanecos y será el responsable de lograr el equilibrio entre los
gobiernos estatales y el federal. Nada sencillo, por supuesto. Pero debido a su
capacidad política para alcanzar consensos y propuestas, se esperan buenos
resultados de su gestión… A las felicitaciones se unió el ahora candidato al
Senado de la República de la coalición “Juntos Haremos Historia”, Eduardo
Ramírez Aguilar, que además destacó que por ser Velasco Coello un hombre de
diálogo, tolerancia y acuerdos, no duda del buen trabajo que hará en la Conago…
¡Chao!
@_MarioCaballero
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