Hasta
hace un par de semanas era un hombre de voz apagada, sin energía, retraído, que
no podía disimular lo incómodo que lo ponían los mítines y las entrevistas.
Durante el primer debate se le vio ausente, con propuestas confusas, sin
modulación. Hoy, nadie puede negarlo, se ve más despierto, fresco, disfrutando
hacer campaña, respondiendo las mismas preguntas irritantes una y otra vez y
enfrentando a sus oponentes con un “pérame”.
Desde
luego, eso no quiere decir que las propuestas de José Antonio Meade hayan
mejorado o que hayan aumentado sus posibilidades de triunfo. Si de algo sirvió
el primer debate entre los candidatos presidenciales fue para saber que la
contienda real es entre López Obrador y Anaya. El segundo sirvió para
reafirmarlo. El candidato ciudadano está en un muy bajo tercer lugar y ese
“despertar” de ahora no creo que le alcance para superar a su principal rival
que está a 25 lejanísimos puntos de distancia en la encuesta más moderada.
¿Qué
lo hizo despertar? Es obvio que algo lo afectó para que se esmerara en cambiar
su imagen. Ya levanta la voz y tiene mayor movilidad en su cuerpo. ¿Habrá sido el
cambio en la dirigencia nacional del PRI? Puede ser porque para muchos es
conocido que imponer a Enrique Ochoa Reza al frente del tricolor fue el mayor
error que cometió el presidente Peña Nieto. Pues sin saber de política, lo sacó
de dirigir una paraestatal para hacerlo cargo de uno de los institutos políticos
más grandes de México, al que dividió por sus caprichos, falta de tacto e
imposiciones. Es ese el inmejorable ejemplo de que no es lo mismo cobrar
recibos de luz que dedicarse al arte de gobernar.
O
¿sería el mensaje que envió por Twitter el exsecretario de Gobernación, Miguel
Ángel Osorio, cuando llegó uno de sus amigos más cercanos a relevar a Ochoa
Reza, el exgobernador del estado de Guerrero René Juárez Cisneros? “Mucho éxito
a mi amigo @JuarezCisneros, quien hoy
asume la dirigencia del @PRI_Nacional. Soy testigo de su capacidad política y
sensibilidad social. René viene de la base y conoce a nuestro Partido. Estoy
seguro que hará un gran trabajo al frente de millones de priistas”, escribió.
No se necesita ser un sabio para entender que Osorio les dijo: “Se los dije,
stupids”.
Si
no fue ni lo uno ni lo otro, ¿sería su desplome en las encuestas? Nada más en
el resultado de Bloomberg consultado el 24 de mayo está 27 puntos por debajo
del candidato de Morena y a 8.5 del abanderado de Por México al Frente. O ¿habrá
sido el abandono de su partido que sin ser priista lo adoptó como su candidato
a la Presidencia? Hasta el momento sólo él sabe el motivo real que lo llevó a
su tardío despertar.
Un
dicho popular dice que si tú no te echas porras, ¿quién? Eso sucedió cuando en
el programa Tercer Grado le preguntaron a José Antonio Meade sobre el repentino
y sorprendente cambio en su campaña y en su actitud. A lo que respondió con una
alegoría futbolera: “aunque parece tarde, y vaya perdiendo al final del primer
tiempo, aún puedo remontar”. ¿Y qué más podía decir? Lo único que le queda al
priista que no es priista es echarse porras a sí mismo y apelar a la inocencia
de su equipo y priistas despistados que aún creen que es posible “remontar” en
menos de dos meses lo que no pudieron en más de cinco.
EL
DINOSAURIO
“Cuando
despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”, es el relato breve de Augusto
Monterroso del cual él nunca quiso explicar el porqué de su extensión (7
palabras) ni su significado. Así con Meade Kuribreña que despertó, pero el
dinosaurio (PRI) todavía estaba ahí. Ciertamente Meade es otro candidato, pero
su partido sigue siendo el mismo: un armatoste viejo y nocivo del que ya nadie
quiere saber nada.
El
nuevo Pepe Toño es más priista que nunca, parece que por fin entendió que la
figura de candidato ciudadano no lo beneficiaba en nada y que por el contrario
lo alejaba de la militancia. Tal vez por eso ya usa chaleco rojo, se funde en
un abrazo con Romero Deschamps y dialoga con Antorcha Campesina para unir sus
fuerzas contra López Obrador.
En
ese cambio vemos que la voz de Meade es la del experto. Su palabra favorita es
experiencia. Habla con seguridad de los problemas de México haciendo referencia
a lo que él ha venido haciendo desde las distintas secretarías de Estado.
Aunque no usa el discurso político habitual, el demagógico y ampuloso, pues no
cree que la política sea el elemento esencial en el servicio público. Piensa que
su ascenso a la Presidencia debe ser neutral, a base de propuestas y sin
descalificaciones a sus adversarios.
El
penta-secretario no tiene ninguna formación política pero es capaz de exponer
un plan finamente detallado de lo que puede hacerse para solucionar cada
problemática de la economía agregando a su estrategia las mejores prácticas
internacionales. Por su amplia trayectoria en la administración pública sabe
identificar retos en concreto, y también conoce las herramientas jurídicas que
pueden emplearse y las restricciones presupuestarias.
Pero
hasta ahí llega su capacidad discursiva. No puede distinguir la enorme brecha
que hay entre el político y el funcionario. Nunca veremos en su discurso el
genio característico de un hombre de Estado, que es esa capacidad de entender
el contexto de las circunstancias, prever las amenazas del presente y trazar
las promesas que el pueblo quiere para un mejor futuro.
En
el segundo debate presidencial tuvo un mejor desempeño. Fue más enfático,
persuasivo y lleno de frescura. Bien. Pero ¿de qué le sirve si tiene que cargar
con el PRI?
Podemos
creerle que no tuvo nada que ver en la estafa maestra, en la corrupción de la
SEDESOL y SEDATU, en invitar a Donald Trump a burlarse de nosotros en nuestra
propia tierra, en la desaparición de las donaciones del extranjero para ayudar
a los damnificados de los terremotos del 7 y 19 de septiembre, etcétera. No
obstante, no puede excusarse de haber sido parte del gobierno fallido del
presidente Peña Nieto y de haber estado relacionado con los exgobernadores
priistas que son perseguidos por la justicia o están encarcelados.
Desconozco
si Pepe Meade tenga un intelecto afortunado, pero no creo que sea un tonto. No
creo que haya asumido la candidatura sin saber que los priistas de hueso
colorado se enojarían por su nombramiento como candidato ciudadano y porque él intentó
desligarse de ellos durante los pasados cinco meses. No creo que haya dicho
“sí, acepto”, sin considerar el desprestigio del partido y sin imaginarse que
en cada lugar de México se encontraría con cientos de personas que le
reclamarían el haber sido abandonadas por el gobierno.
Retomando
la metáfora futbolera, podríamos pensar que tiene la aptitud sobrada para
llevarnos al quinto partido del mundial, pero su equipo seguiría siendo el PRI.
De tal manera, Meade no perderá porque no ser político, ya que demostró ser
capaz de darle brío a su campaña y comportarse como lo requerían las
circunstancias. Perderá porque se puso la camiseta de un equipo que quiso hacer
historia estando descalificado antes de iniciar el juego.
PARA
MAGDALENA
El elegido para asumir la
candidatura común del PVEM, Chiapas Unido y Podemos Mover a Chiapas fue Luis Fernando
Castellanos Cal y Mayor, que desde ayer es el quinto candidato al Gobierno del
Estado, querida prima. Es el más joven de los cinco aspirantes, y el mayor de
ellos tiene más años de trayectoria política y en el servicio público que él de
edad. Esto, desde luego, no es ningún impedimento ya que la capacidad para
construir un buen proyecto de gobierno nada tiene que ver con la edad. Hay que
reconocer que Castellanos Cal y Mayor es un joven preparado, con estudios
superiores en universidades del extranjero y que a sus 32 años ha logrado hacer
una carrera sobresaliente en la política. De seguro será un gran espectáculo
verlo en campaña y conocer sus propuestas. Por lo pronto no hay más que
decirle: ¡Bienvenido a la competencia!... Apenas
ayer tuve la oportunidad de ver El Renacido, aquel film de Iñárritu que
ganó en 2015 varios premios Óscar. La verdad está muy aburrida y tediosa.
Durante 156 minutos no ves más que moquear y babear a Leonardo DiCaprio. Es un
festival de la asquerosidad. La única escena que me gustó por su realidad es
cuando el oso le da una arrastrada memorable a DiCaprio. Ahora sé por qué dicen
que a ese actor le dieron la estatuilla por lástima… ¡Chao!
@_MarioCaballero
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