“Hay
muchos mundos, pero están en éste”, escribió Paul Éluard. En sintonía con ese
lema, el proyecto de gobierno de Roberto Albores Gleason ofrece una alternativa
sobre la búsqueda del desarrollo y oportunidades en un estado que compite con
los estados más marginados del país en pobreza y olvido.
Albores
Gleason es quizá el candidato más criticado de todos. El simple hecho de ser
priista lo ha colocado en el centro de campañas negativas. Dicen que es igual
de corrupto que el partido que lo respalda. Muchos aseguran que su postulación fue
una exigencia ordenada por el mismísimo Aurelio Nuño, aunque finalmente los
partidos que conforman la coalición “Todos por Chiapas” lo eligieron como su
candidato a través de una consulta y con ello le dieron mayor legitimidad a la candidatura
que hoy ostenta.
También
hay quienes crearon los rumores de que su imagen y proyecto está siendo
respaldado por Juan Sabines Guerrero, pero cuando éste se refirió a Velasco
Coello como un traidor y cobarde que ha destruido al estado, Albores Gleason lo
enfrentó y reprobó la falta de autoridad moral del exgobernador, porque él sí al
finalizar su administración dejó 300 mil chiapanecos más en la pobreza y un adeudo
que supera los 40 mil millones de pesos, y sin ningún mérito personal ni
profesional fue nombrado cónsul en Orlando, Florida.
De
haber sido ciertos los rumores de que Sabines Guerrero es su padrino político y
principal benefactor, en lugar de que Albores saliera a contestarle la afrenta se
hubiera quedado callado. Así de simple.
En
fin, la dura crítica hizo de Roberto Albores un personaje polémico, y recordemos
que la polémica no merma, sino fortalece. Y esto podemos constatarlo en sus
actos de campaña que son auténticas fiestas multitudinarias. En el comienzo de su
travesía por la gubernatura se reunió con 3 mil jóvenes en Tuxtla Gutiérrez, y
ese mismo día lo siguieron 30 mil personas en Tapachula. No lo mermaron, lo
fortalecieron.
Su
trayectoria política inició en 1996 cuando se integró a la Confederación
Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) y al Frente Juvenil Revolucionario,
filiales al PRI. Con apenas 27 años de edad ocupó la titularidad de la
Secretaría de Fomento Económico, y de 2007 a 2008 fue secretario de Turismo y
Proyectos Estratégicos, ambos puestos en el gobierno estatal.
Después
fue diputado federal y en reiteradas ocasiones subió a tribuna para abordar los
temas de derechos humanos y pobreza extrema. El 29 de agosto de 2012 tomó
protesta como senador con el voto de más de un millón 33 mil chiapanecos. La
creación de las Zonas Económicas Especiales es una de las iniciativas que
impulsó desde el Senado de la República. Él la inspiró, colaboró en la
planeación y desarrollo y nunca descansó hasta que ésta fuera una realidad en
Chiapas, inaugurada por el presidente Peña Nieto en septiembre de 2017.
Con
esas credenciales, Roberto Albores es hoy candidato a gobernador y miles de
personas simpatizan con su proyecto. ¿De qué sirvió entonces la guerra sucia en
su contra si hasta el momento no han podido frenar su aceptación en los
electores? Debemos tomar en cuenta que tanto odio no hubiera sido necesario si
quienes lo agreden no lo consideraran el enemigo a vencer.
Así
que las dificultades que le pusieron para acceder a la candidatura no lo
derrotaron, sino le dieron mayor solidez y corpulencia. Tal vez por eso el
eslogan de su campaña es “Ni me asusto, ni me rajo”, aunque por encauzar una contienda
que ha logrado superar muchos desafíos también le quedaría el título: “Prohibido
rendirse”.
¿PERIODISMO
SICARIO?
“Una
cosa es que expongas tu punto de vista y argumentos, y otra diferente es
insultar, agredir y por supuesto provocar reacciones violentas”, escribió
Maricela Rosales en su artículo en el portal Animal Político en referencia al escándalo protagonizado por el
periodista Ricardo Alemán, que por un retuit fue linchado en los medios y
perdió su trabajo en Televisa.
Alemán
fue acusado de promover la violencia y, especialmente, el asesinato de Andrés
Manuel López Obrador a través de la red social Twitter. El sábado pasado, el
citado comunicador leyó el tuit de un tercero y lo movió diciendo: “Les
hablan!!!”, dos palabras que a mi opinión no hacen más que avisar o advertir de
algo. El mensaje decía: “A John Lennon lo mató un fan. A Versace lo mató un
fan. A Selena la mató una fan. A ver a qué hora, chairos (apelativo de los
seguidores de AMLO)”.
Si
algo distingue a las redes sociales es la permisividad que dan a cualquiera
para ofender, censurar, difamar, escarnecer y hacerlo en completo anonimato. No
hay reglas claras para su utilización. Si por un lado presentan un avance para
la comunicación y la inmediatez de la información; por el otro, permite manipular
los datos y convertirlos en campañas de difamación a conveniencia de políticos,
partidos, empresarios, medios y organizaciones de todo tipo.
Sin
embargo, ¿por qué tanta saña contra Ricardo Alemán? ¿Por qué no ha pasado lo
mismo contra otros periodistas, líderes de opinión, escritores o políticos que
incluso con groserías han denigrado los símbolos patrios, a ancianos, a
personas con capacidades diferentes o al presidente Peña Nieto?
Debemos
reconocer que Ricardo Alemán es uno de los principales críticos de López
Obrador. En su columna en Milenio decenas
de veces ha mostrado al dueño de Morena al desnudo, tal como es y no como
aparenta ser. Con fundamentos y datos reales emite una opinión en la que
demuestra por qué nunca estará de acuerdo con AMLO y propone una tesis de por
qué no le conviene a México como presidente. ¿Es ese el motivo por el que fue
duramente ajusticiado? Tal vez. Como dijo el poeta Jaime Sabines: “Yo no lo sé
de cierto. Lo supongo”.
Lo
que sí sé de cierto es que uno de los primeros que iniciaron la hostilidad fue
el columnista del diario La Jornada,
Julio Hernández, “El Astillero”, que nunca ha ocultado su simpatía con Andrés
Manuel y de vez en vez utiliza su espacio para promover la imagen del
tabasqueño. Aparte, hay que notar que los que le hicieron bulla a Hernández fueron
todos seguidores del candidato de Morena y alguno que otro oportunista. A río
revuelto, ganancia de pescadores, dice un refrán.
Pero
¿por qué nadie se indignó cuando John Ackerman, periodista muy cercano a AMLO,
amenazó con que habrá “chingadazos” si no gana López Obrador? ¿Por qué nadie dijo
nada aquella ocasión en que la CNTE, agrupación de maestros también ligada a
AMLO, manifestó que impedirían a cualquier costo el triunfo del PRI en las
elecciones del 1 de julio? Eso de “a cualquier costo” sin duda alguna incita a
la violencia y habla de que presumiblemente los profes están dispuestos a matar
o a morir.
No
hay que olvidar que el secretario de Arte y Cultura del Comité Ejecutivo de
Morena, Paco Ignacio Taibo II, aseguró en un mitin organizado contra la Reforma
Energética que quienes generaron la ley tenían como destino final el Cerro de
las Campanas, donde serían fusilados por traidores. Sí, leyó usted bien:
“fusilados”. ¿Y por qué en ese caso ningún mexicano se encolerizó, ni hizo
rabieta, ni exigió al escritor que se retractara de lo que dijo?
Por
donde queramos verlo, no hay en todo esto un ápice de congruencia. No hay
razonamientos. Tampoco es un acto de civilidad o en defensa de los valores y
las buenas costumbres. Estamos ante la mayor demostración de intolerancia.
Ricardo
Alemán quizá tuvo un desliz, se equivocó al difundir un mensaje que ni siquiera
era suyo, y terminó aplastado por los seguidores de AMLO que no aceptan que
alguien piense distinto a ellos, que no toleran que alguien no esté de acuerdo
con el proyecto de López Obrador, que estás con ellos o en su contra, y si es
esto último bien mereces ser repudiado, agredido y humillado.
Lo
que preocupa es que si este atentado contra la libertad de expresión fue ahora,
¿qué pasará si Andrés Manuel López Obrador gana la Presidencia?
PARA
MAGDALENA
Primita,
en contra de lo que muchos aseguraban, resultó loable el desempeño del diputado
Williams Osvaldo Ochoa Gallegos al frente del Congreso del Estado de Chiapas.
Ha propuesto una dinámica agenda legislativa, ha logrado brindarle autonomía al
parlamento local y dado soluciones a los diferentes problemas que aquejan a los
chiapanecos. Ha demostrado ser un excelente operador político. Además, ha
colaborado con el Poder Ejecutivo para sostener la gobernabilidad. Bien. El
Congreso ahora sí trabaja para los chiapanecos… ¡Chao!
@_MarioCaballero
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