No
entiendo por qué siendo México un país con un sistema democrático, con leyes
para regir y regular casi todo, somos una nación incapaz de sentar en el
banquillo de los acusados a alguien, llámese político, funcionario, gobernador
o presidente, a que le rinda cuentas a la justicia.
Nuestros
diputados y senadores son gente subordinada que responde a intereses
particulares. Cuando tienen la oportunidad de cuestionar, confrontar, ¡vaya
hasta de brillar!, dejan pasar a los supuestos criminales. Ha habido casos
donde los legisladores se ausentan, faltan a la sesión, otros cuestionan
cómodamente, muchos guardan silencio y la minoría rara vez suelta una pregunta
incómoda, pero que no siempre tiene conexión con lo que se acusa.
Las
comparecencias en nuestros Congresos son una simulación, los congresistas las
convierten en el momento propicio para lanzar alabanzas, quedar bien con el
político, hacer pactos, blindar al amigo, decirle “¡eres un chingón!”. Son, al
fin de cuentas, actos donde se trata de cubrir una indignación, pero que nunca
llega a tener una consecuencia legal. Pareciera que quienes nos representan les
vale poca cosa el dolor y el sentir de la sociedad.
QUÉ
EJEMPLO
La
semana pasada fuimos testigos de cómo el Congreso de Estados Unidos puso bajo
escrutinio a uno de los hombres más poderosos del mundo, el creador y
presidente de Facebook, Mark Zuckerberg. Fue llamado a declarar por el
escándalo de la empresa Cambridge Analytica en un intento de mitigar las
consecuencias derivadas de la violación de privacidad que afectó a millones de
usuarios de esa red social.
Para
quienes desconozcan los hechos, sucede que Cambridge Analytica es una compañía
que tiene su sede en la ciudad de Londres y se dedica a la minería y análisis de
datos que combina con la comunicación estratégica para los procesos
electorales. Es decir, recaba información de las personas, como gustos,
preferencias políticas, intereses laborales, aspiraciones, datos de su trabajo,
pasatiempos, sueldo, etcétera, que se la proporciona a los candidatos y éstos puedan
armar una estrategia para llegar a la confianza de esa misma gente.
Sin
embargo, utilizó Facebook y robó datos personales de 87 millones de personas.
Se presume que toda esa información fue vital para que Donald Trump ganara las
elecciones presidenciales hace un par de años, pues el magnate era cliente de esa
consultora política.
Por
eso el Congreso estadunidense sentó a Zuckerberg a explicar cómo fue posible
que sucediera ese robo de información y les demostrara que es la persona
correcta para continuar al frente de la red social y para suprimir la enorme
crisis de confianza entre sus usuarios y anunciantes.
Mediante
un escrito, el empresario de 33 años de edad dijo que “Facebook es una compañía
idealista y optimista (…) pero ahora está claro que no fue suficiente lo que
hicimos para evitar que estas herramientas se usaran para hacer daño. Fue
nuestro error, mi error y lo lamento”.
Lo
destacable aquí no es que el joven haya asumido su responsabilidad ante el
fraude de datos, sino que esas comparecencias sí son de verdad. Durante el
primer día, 44 senadores se peleaban porque querían hacerle preguntas a Mark
Zuckerberg, y se determinó que cada uno de ellos tendría cinco minutos para
cuestionarlo. Los senadores fueron muy puntuales y muy incisivos con sus
preguntas. No dejaron escapar casi nada. El dueño de Facebook, vestido con un
elegante traje azul marino y camisa blanca, hasta sudó frío. Fue evidente su
nerviosismo. En esos cinco minutos, sus cinco minutos, los senadores los aprovecharon
para lucirse.
...
Y AQUÍ NO PASA NADA
Esa
comparecencia se volvió noticia de portada de muchos medios mexicanos. La
cobertura del acontecimiento estuvo incluso por encima de los actos de campaña
de los candidatos presidenciales. Y la verdad no era para menos. Pues en medio
de ese escándalo se cuestionó la legitimidad del Presidente de la nación más
poderosa del mundo que no sólo insulta a las mujeres y denigra a las personas
de raza negra, sino además les roba sus datos.
Y
siendo sincero, me dio envidia, tal como lo anoté en el título de esta columna.
Porque la verdad me hubiera gustado que la comparecencia de Gerardo Ruiz
Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes, hubiera tenido aunque sea
la mitad de la atención de la de Zuckerberg, generara la misma expectativa,
pero especialmente que hubiera tenido un Senado a la altura.
No
puedo ser necio y no decir que en agosto de 2017 sí hubo cuestionamientos sobre
el socavón del Paso Express de Cuernavaca donde lamentablemente murieron dos
personas, pero no fueron suficientes para cargarle a Ruiz Esparza la
responsabilidad de esas muertes y tampoco tuvo el seguimiento que el caso antes
mencionado.
Por
ello llego a la conclusión de que vivimos en el país donde la gente es
asesinada, donde los gobernadores desvían dinero público, donde los políticos se
enriquecen con empresas fantasma, donde niños mueren porque no hay medicamentos
en los hospitales, donde después de ocurrir todo esto no pasa nada, donde la
impunidad es la única respuesta a todas nuestras dudas.
La
verdad qué daría por ver una verdadera comparecencia de Emilio Lozoya, de
Angélica Rivera, de Rosario Robles, de Carlos Romero Deschamps, de Manlio Fabio
Beltrones o ¿por qué no una de Ricardo Anaya, de Andrés Manuel López Obrador,
de José Antonio Meade, de Margarita Zavala, de El Bronco?
Obviamente
esos son algunos casos extremos que podrían afectar o evidenciar la complicidad
de los aparatos, instrumentos y organismos de justicia, pero ¿por qué no
cuestionamos a los actores políticos antes de llegar al extremo? ¿Por qué el Senado,
que se cree el contrapeso del Poder Ejecutivo, no llama a estos políticos a
explicar desvíos de dinero público y demás acciones que están al margen de la
ley?
Y
en esas comparecencias no sólo los políticos deberían ser expuestos, también
los empresarios, líderes sindicales y representantes de organizaciones no
gubernamentales. ¿Qué consecuencia hubo después de la trágica muerte de un niño
que recibió un disparo en la cabeza mientras miraba una película en el cine?
Nada, todo se resolvió en un comunicado donde los ejecutivos de la cadena
“Cinépolis” se disculpaban por el fallecimiento. ¿O qué explicación hay sobre las
cinco personas que perdieron la vida en junio de 2017 durante un ataque armado
en la región mixteca de Oaxaca y que se culpa a la organización Antorcha
Campesina?
No
sé, pero es frustrante vivir en un país en el que la rendición de cuentas es
despreciada, en el que los informes de la Auditoría Superior de la Federación
no tienen ninguna consecuencia, donde los Poderes del Estado no se involucran y
dejan que las tragedias pasen.
PREGUNTAS
SIN RESPUESTAS
¿Cuál
pudo ser el resultado si antes de que el exgobernador de Chiapas Pablo Salazar
Mendiguchía obtuviera el registro como candidato independiente al Senado de la
República hubiera habido una pasarela de los damnificados del huracán Stan a
los que dejó en el abandono o de los padres de los niños que murieron en un
hospital público de Comitán hablando del daño que recibieron?
¿Qué
hubiera pasado si antes de que Juan Sabines Guerrero fuera nombrado cónsul en
Orlando, Florida, los senadores lo hubieran llamado a declarar sobre el adeudo
de 40 mil millones de pesos que dejó al finalizar su gobierno?
Creo
que esas respuestas nunca las sabremos, y en parte porque nuestro sistema de
justicia y nuestros legisladores le temen al diálogo, a confrontar a los
culpables, a hablar las cosas de frente.
Así
no me queda más que admitir que envidio la dinámica de poder que hay en Estados
Unidos, donde los senadores están por encima de los empresarios y demás poderes
fácticos.
Y
sí, es envidia, porque hablando por muchos de ustedes ¿cuánto estaríamos
dispuestos a dar por unas horas de verdad? ¿Cuánto daríamos por tener un
Congreso capaz de cuestionar y ser realmente un organismo autónomo que le dé
equilibrio a los Poderes, ponga un alto a las aspiraciones de políticos pillos
y proponga hacer justicia para los mexicanos?
PARA
MAGDALENA
AMADÍSIMA
PRIMA, te comento que el prestigioso abogado Raciel López Salazar es el mejor
para representar a su natal Tonalá en el Congreso. Goza no sólo de la credibilidad
bien ganada por los buenos resultados que dejó tras su paso en la Fiscalía
General de Justicia del Estado, sino de la confianza de la sociedad. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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