CARLOS CLEBER: EL CACIQUE



Precedido de una historia oscura de abuso y complicidad, Carlos Cleber González Cabello tomó posesión como presidente municipal de Sabanilla en octubre de 2015. De ese tiempo hasta hoy nada ha hecho sino empeorar la situación de ese municipio que desde hace años padece la presencia de grupos paramilitares, marginación, pobreza extrema, autoritarismo y abandono. 

ORÍGENES POLÍTICOS

El nombre de Carlos Cleber González surgió allá por el 2011, cuando fungió como Director de Obras Públicas de Tila durante la presidencia municipal de Sandra Luz Cruz Espinosa, actual diputada local por el Partido Verde Ecologista de México, que lidera junto con su esposo una red de corrupción que involucra parientes, ex alcaldes, ediles de otros municipios, empresas constructoras, prestanombres y grupos de choque que acaparan la obra pública de los municipios de Tila, Sabanilla y Simojovel.

En 2012, Carlos Cleber fue impulsado por el PRI a la presidencia municipal de Sabanilla. Quienes lo respaldaron económicamente fueron sus jefes, la diputada Sandra Luz Cruz, Límberg Gregorio Gutiérrez Gómez (esposo de la legisladora) y el ex alcalde de Sabanilla el perredista Genaro Vázquez Gómez, los tres señalados de promover la desestabilización de la localidad.

El convenio era que una vez que González Cabello ganara la alcaldía de Sabanilla, toda la obra pública del municipio sería asignada a las constructoras de Cruz Espinosa y Límberg Gutiérrez, y le daría una salida fácil y sin cuestionamientos a Genaro Vázquez. Pero Cleber perdió la elección de manera humillante y el negocio se vio frustrado. Siendo un perfecto desconocido, nadie votó por él. No obstante, las cosas no pararon ahí.

El 6 de septiembre de 2012, en Sabanilla, las bases de apoyo del EZLN fueron agredidas con armas de fuego por la organización paramilitar “Paz y Justicia”. En el ataque, donde resultaron 14 personas desaparecidas, participaron 55 hombres encapuchados, con armas de asalto AR-15 y pistolas 9 milímetros, y con uniforme tipo militar, que desalojaron a 70 familias zapatistas que permanecieron refugiadas en las montañas por temor a ser asesinadas.

Al día siguiente, se sumaron 100 paramilitares más que se dedicaron a destruir las cosechas, los alambrados e incendiaron varias casas. De acuerdo con las denuncias del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas y de la Junta de Buen Gobierno, los agresores eran priistas pertenecientes a las comunidades Unión Hidalgo y San Patricio, y la agresión había sido dirigida por Carlos Cleber González Cabello.

CORRUPCIÓN EN SABANILLA

Después de saciar su venganza por haber perdido en las urnas electorales, Carlos Cleber planeó junto con Límberg Gutiérrez Gómez, ex alcalde de Tila, la forma en que podría ganar la presidencia municipal de Sabanilla. Teniendo grupos paramilitares para reprimir a sus opositores políticos, cuentas bancarias millonarias y padrinos políticos leales, lo único que le faltaba eran aliados en el poder, y se dedicó a buscarlos.

Lo primero que hizo fue renunciar al PRI. Uno a uno fue traicionando a todos aquellos que lo sacaron de la clandestinidad y la inopia. Luego se arrodilló ante los principales líderes del PVEM en el estado, tan hambrientos de poder y riqueza como él. Finalmente, un pacto en lo oscurito lo hizo alcalde de Sabanilla para el periodo 2015-2018.

Nueve meses después de haber iniciado su gestión estallaron los escándalos de González Cabello: El cuerpo de Seguridad Pública Municipal laboraban como indigentes. No tenían uniformes, zapatos, equipo de protección reglamentario y percibía un salario quincenal de mil 600 pesos. Además, sólo la mitad de todos los policías tenía playera y chamarra con la insignia de mando único. La restante, necesitada del trabajo, se vio obligada a comprar un pantalón y playera azul de su propio bolsillo. ¿Qué hizo con el dinero el presidente municipal?

En agosto de 2017, un grupo de pobladores se manifestó en su contra. Lo acusaron de dejar al municipio en el abandono y estar desviando recursos de Sabanilla para favorecer la obra pública de otros municipios de Chiapas. Dicen que por instrucciones del alcalde del PVEM, el gobierno municipal ha mandado camiones, material de construcción e incluso personal del Ayuntamiento a trabajar en tramos carreteros de municipios ajenos, como Tila y Simojovel, por ejemplo.

Mientras las obras en Sabanilla brillan por su ausencia, los caminos se encuentran en malas condiciones y no se les brinda el apoyo a las personas en situación vulnerable, el presidente González Cabello contrata de manera directa (violando las leyes) las empresas constructoras de la diputada Sandra Luz Cruz Espinosa y de Límberg Gregorio Gutiérrez, que realizan obras en Tila principalmente.

Así es como Carlos Cleber les está pagando el favor a sus padrinos políticos, que en 2015 le financiaron la campaña proselitista. Y así es como ahora busca, a punta de billetazos del erario público, que lo vuelvan a respaldar para reelegirse como presidente municipal o bien obtener una diputación en el Congreso del Estado.

“La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse”, escribió Jonathan Swift en Los viajes de Gulliver. Por más poderoso y acaudalado que González Cabello se sienta después de este tiempo, no dejará de ser un lacayo, servil y oportunista, del matrimonio de Sandra Luz y Límberg Gutiérrez.

LINCHAMIENTOS Y HOMICIDIOS

Los temas que más empantanan la carrera de Carlos Cleber González es el de tráfico de influencias, la impunidad y la violación a los derechos humanos.

Hace unos meses, Darwin González Cabello, hermano de Carlos Cleber, se hizo de palabras con un parroquiano en el bar Chúntaros, en el barrio Jonuta, en el municipio de Yajalón. Al calor de la discusión, Darwin sacó su arma y disparó a quemarropa en contra del joven Gilberto Julián González, que terminó malherido por el suelo.

Darwin huyó del lugar. Por las influencias de Carlos Cleber, las autoridades no actuaron en contra de su hermano y ni la familia del agraviado interpuso una denuncia ante las instancias judiciales.

El domingo 11 de febrero de 2018, una persona de nombre Dorian Pérez Moreno, escolta personal del presidente municipal de Sabanilla, le pidió de favor al señor Mateo Cruz Pérez que le avisara a una muchacha que él la estaba esperando en el lugar acordado. Mateo fue y regresó al mismo lugar minutos después. “Ya le avisé”, le dijo.

Posteriormente, el señor le pidió que le diera para el refresco tal como se lo habían prometido. Pero Dorian se lo negó. Mateo volvió a insistir porque por eso fue que le hizo el favor de avisarle a la joven. “Déjame de estar chingando”, le contestó Dorian. Y eso no bastó. Sacó el arma y le disparó a Mateo, hiriéndole en la pantorrilla.

Mateo Cruz estaba desangrándose en el suelo cuando llegó al lugar la policía municipal. No detuvieron al escolta de Carlos Cleber González. Y llevaron al herido a una clínica particular de Yajalón para ocultar el incidente. En este momento, Dorian Pérez sigue libre y trabajando para el alcalde.

En los primeros días de diciembre de 2017, unos lugareños irrumpieron en la parroquia de Petalcingo, en Tila, e intentaron capturar al sacerdote José Herrera Alcalá, que alcanzó a huir de puro milagro. Lo querían linchar. Al no lograr su objetivo, los agresores destruyeron un andador público que hizo Herrara Alcalá a través de sus propias gestiones en el gobierno.

Se presume que los autores intelectuales del percance fueron Carlos Cleber González, Sandra Luz Cruz Espinosa y Límberg Gregorio Gutiérrez, que nunca han ocultado su aversión hacia el párroco de Petalcingo, que en varias ocasiones ha denunciado la corrupción y los abusos de autoridad de estos tres personajes.

Todo cae sobre su propio peso, dice un refrán. Carlos Cleber es un pillo de siete suelas que le debe cuentas a la justicia. El PVEM, si tiene un poco de dignidad, debe imposibilitarle la reelección. Y el Congreso del Estado tiene por obligación girar instrucciones para que el OFSCE lo investigue por los delitos antes denunciados.

Aparte, no puede ser diputado local por ese municipio porque ese distrito le pertenece a un indígena y no a un hijo de cacique, corrupto y autoritario, como Carlos Cleber González. El IEPC tiene un trabajo por hacer. ¡Chao!

@_MarioCaballero

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