La
cárcel habría de ser su lugar de residencia desde hace mucho tiempo, pero no es
así. Fuera de esos muros de castigo, el magistrado Ulises Coello Nuño le da
rienda suelta a sus vicios y se siente con el permiso para traficar
influencias, abusar de su puesto para impartir justicia a su conveniencia, enriquecerse,
coaccionar a otras autoridades, dirigir una campaña de desprestigio contra el
gobernador del estado y atacar públicamente al presidente del Tribunal Superior
de Justicia a quien dice desconocer.
Ulises
Coello encarna muchas de las perversiones más aborrecibles de los políticos. Es
un funcionario anodino, ignorante, oportunista, represor, que tiene una
fascinación enfermiza por el alcohol y su principal divertimento es el acoso. Ha
sido señalado tanto por cometer fraude como despotismo.
Por
eso preocupa su permanencia en el Poder Judicial del Estado, sobre todo, porque
aliado a su pareja de juerga, el magistrado José Manuel Mantecón, pretende dar
un duro golpe al máximo tribunal de Chiapas.
UNA
VIDA EN LA CORRUPCIÓN
Arthur
Miller escribió: “Es más fácil recuperar un millón de dólares robados que la
honra, si la perdiste”. Ulises Coello Nuño no es en ningún aspecto un hombre de
honor, pues tiene toda una vida inmersa en la podredumbre. Misma que no podríamos
entenderla sin evocar los años como catedrático y director de la Facultad de
Derecho de la Universidad Autónoma de Chiapas, en San Cristóbal de las Casas,
que son los dos cargos más sobresalientes en su ridícula trayectoria
profesional.
Ser
académico de la máxima casa de estudios de Chiapas debe considerarse todo un
orgullo. De eso a ser director de toda una facultad, como la de Derecho que es
una de las más importantes del país, el orgullo debe ser incluso mayor. Sin
embargo, para Ulises Coello fue como un día de campo, una fruslería, una
oportunidad para desatar sus más bajas pasiones.
En
los meses de julio y agosto de 2008, se suscitaron varios enfrentamientos en la
Facultad de Derecho. La comunidad universitaria exigía la destitución del
director Ulises Coello a quien señalaba de malversar los recursos del instituto
y contratar grupúsculos para mantener el control de la escuela. La catedrática
Guillermina Vela Román aseguró que el ex diputado priista Jorge Mario Lescieur
Talavera, creador del grupo antizapatista ‘Los auténticos coletos’, estaba detrás
del conflicto y apoyaba al director, que era su primo, para reprimir a los
maestros, alumnos y demás opositores.
Por
la íntima relación con el entonces rector de la UNACH, Ángel René Estrada
Arévalo, culpable por omisión de la muerte de 35 recién nacidos en el Hospital
K de Comitán, se sostuvo en el puesto. No sólo eso. El rector hizo oídos sordos
a los señalamientos contra Ulises Coello y consintió todos los abusos de éste.
Los
resultados de la auditoría 008/2007 aplicada a la gestión de Coello Nuño, revelaron
el desorden y la corruptela en el uso de los dineros de la facultad. Una de las
muchas irregularidades descubiertas fue que el director había realizado un gasto
de 19 mil 342 pesos en la compra de bebidas alcohólicas. Al respecto, no
existía ninguna factura con los debidos requisitos fiscales, sino simples
comandas con las que se dispuso del dinero.
Asimismo,
hay miles de pesos sin comprobar por supuestos gastos de representación,
hospedaje, alimentos y botanas, de los cuales dicen los auditores que no se
especificó si sirvieron en realidad para fines de la propia universidad. En
consecuencia, personal administrativo denunció a Ulises Coello y a otros
funcionarios de alto rango de haber despilfarrado dinero del organismo en
licores, viajes de placer y servicios de carácter íntimo.
El
8 de mayo de 2008, el estudiante Usiel de la Cruz López fue entrevistado por un
reportero de la localidad y manifestó que el director Coello Nuño le había
suspendido todos sus derechos escolares por cuarenta días hábiles por haberlo
denunciado públicamente. En muchas ocasiones, olvidándose de su papel como autoridad
escolar retó a golpes a los alumnos.
Sin
duda fue una de las peores etapas para la Facultad de Derecho. El director no
sólo fue señalado de cometer fraude y someter por medio de la fuerza a la
comunidad estudiantil y docente, también hubo rumores de que acosaba sexualmente
a las colegialas.
Así
fue hasta que la rectoría ordenó su destitución, pero en lugar de ser enviado a
la cárcel por sus comprobados delitos le dieron un cargo en el Centro de
Estudios para la Construcción de Ciudadanía y la Seguridad (CECOCISE) de la
UNACH, donde actualmente cobra un jugoso sueldo sin trabajar.
LA
IRA
Ulises
Coello Nuño fue nombrado magistrado del Tribunal Superior de Justicia el 2 de
junio de 2015. No por méritos propios porque no los tiene, sino por
recomendación del senador priista Carlos Romero Deschamps, el corrupto líder
del sindicato petrolero que le regaló un Enzo Ferrari de edición limitada a su
hijo Juan Carlos Romero Durán, cuyo costo es de 25 millones de pesos y que sólo
tienen personajes como la familia real de Kuwaití y el jeque Hamad Al Khalifa.
Se
cuenta que la esposa del magistrado Coello Nuño, le rogó, suplicó y hasta le
lloró de rodillas a Romero Deschamps para que lo recomendara. La señora es
sobrina del senador.
La
idiotez no sólo describe la vulgaridad y la falta de inteligencia de algunas
personas. También se refiere como un trastorno caracterizado por una
deficiencia profunda de las facultades mentales, congénita o adquirida en los
primeros años de vida. Ese trastorno lleva a cometer abusos y ser inconstante
en sus decisiones. Como el magistrado Coello Nuño, que muestra una entera contradicción en los asuntos jurídicos que
pasan por su escritorio. Así hoy puede beneficiar a alguna de las partes
actoras en un juicio y mañana siendo un proceso del mismo tipo, puede emitir un
criterio completamente diferente.
Sin ninguna congruencia y firmeza en sus resoluciones, no
representa el papel del auténtico impartidor de justicia que siempre se caracterizará
por ser certero, objetivo y sobre todo imparcial en sus juicios.
El peor pecado de Ulises Coello no es haber obtenido el cargo
de magistrado, sino utilizarlo para fines personales y no tener el menor
respeto a la investidura, pues se dice que en reiteradas ocasiones ha llegado
borracho al Poder Judicial del Estado. Se sospecha que hace jugosos negocios con
una red de corrupción que abarca desde jueces, ministerios públicos, bufetes de
abogados y policías. La riqueza que hoy presume puede no tener orígenes
lícitos.
Junto con su homólogo José Manuel Mantecón Vázquez, hijo del magnate
ganadero y automotriz Jaime Mantecón, siempre ha tramado adueñarse del Tribunal
Superior de Justicia. Por eso pagaba miles de pesos a columnistas a quienes les
filtraba información de los tribunales y pedía que inventaran datos para
desprestigiar a Rutilio Escandón Cadenas, ex presidente del Poder Judicial, y
ser uno de ellos quien ocupara el cargo. En su ambición, ya habían incluso
decidido cómo iban a repartirse el presupuesto del organismo.
Ahora, la ira de Ulises Coello se debe a la frustración de que
ni él ni Mantecón fueron elegidos para asumir la presidencia del Poder
Judicial, sino el acreditado abogado Juan Óscar Trinidad Palacios. A esto hay
que sumarle que está desesperado porque en breve la reforma constitucional que
contempla la reducción de 5 a 3 magistrados puede dejarlo sin trabajo y sin los
negocios que lo han enriquecido con impunidad.
La violencia suele ser el único recurso de los idiotas. Coello
Nuño al no tener méritos ni peso político propio acude a la agresión. Al
sentirse con un pie fuera del Poder Judicial injuria al gobernador Manuel
Velasco, a Trinidad Palacios y a la magistrada María Elena Ramos Gordillo quien
tiene mayores posibilidades de continuar en el cargo y no sólo por cumplir con la
equidad de género, también porque tiene capacidad, prestigio y aptitud.
Con tal de volverse transexenales, Coello Nuño y Mantecón han
tomado como estrategia demandar en su momento al Ejecutivo, al Poder Judicial y
al mismo Congreso del Estado para hacer valer sus derechos.
¿Cómo puede un magistrado borracho, pendenciero y degenerado
exigir respeto cuando él se ha dedicado a violar las leyes? Nadie puede
cuestionar que tiene derecho a sus convicciones. Pero los demás tenemos el
derecho de conocer su verdadera cara y si algo merece por su “servicio al
estado”, es la cárcel. ¡Chao!
@_MarioCaballero
Comentarios
Publicar un comentario