Pensar
en la educación es asumir responsablemente el futuro. No fue para nada un
intento menor que el gobierno federal presentara el boceto de lo que ha sido su
mayor orgullo: la reforma educativa. Obvio, no era el descubrimiento del hilo
negro pero sin duda es el reflejo de una ambición que desde hace muchas décadas
no se percibía en la educación mexicana.
A
través de esa reforma, el gobierno se atrevió a abrir los ojos para mirar más
lejos y comenzó la transformación eliminando los viejos vicios que estancaron
en una pestilente ciénaga de corrupción, componendas e intereses políticos el
desarrollo educativo de los niños y jóvenes de México. Lo hizo -desde luego- estableciendo
normas más estrictas para el sector educativo y retomando la rectoría de la
educación que por mucho tiempo la tuvo el sindicato magisterial.
Esto
no fue del agrado de muchos líderes del magisterio que, acostumbrados a traficar
influencias, enriquecerse y negociar con la educación, emprendieron un
movimiento radical contra dicha reforma a la que tacharon de punitiva. Hay
también quienes pensaron que el nuevo modelo educativo era un error, porque según
ellos estaba desconectada de la realidad.
No
coincido. En primer lugar porque la reforma es eso, un proyecto, el trazo de nuevos
propósitos. Aborrecible hubiera sido lo contrario: un plan que no se atreviera
a levantar la vista y entregara el control de la educación a quienes condenaron
en la ignorancia y la pobreza a millones de mexicanos.
CARLOS
Y ELBA ESTHER
El
SNTE nació en diciembre de 1943 bajo la encomienda de estudiar, defender y
mejorar los intereses comunes de los maestros. Si bien no se discute que la
lucha sindical de los profesores se remonta a los años del gobierno de Porfirio
Díaz, sus peores momentos los vivió bajo los liderazgos de Carlos Jonguitud
Barrios y Elba Esther Gordillo Morales, quienes hicieron un feudo de dicho
gremio y tomaron en sus manos el control de la educación.
Jonguitud
Barrios fue un maestro normalista de San Luis Potosí que confundió la gimnasia
con la magnesia. Su gestión al frente del SNTE se caracterizó por promover un
sindicalismo basado en huelgas. Cada vez que se le antojaba un capricho, le
lanzaba los maestros al gobierno. Mientras éstos marchaban, realizaban los
paros de labores y recibían las tundas de la fuerza pública, al final era el
líder sindical quien ganaba mayor poder y riqueza. Y así fue durante casi 15
años (1974-1989), hasta que el presidente Carlos Salinas de Gortari le pidiera
públicamente la renuncia.
Fue
Carlos Salinas quien le entregó el dominio del sindicato de profesores a Elba
Esther Gordillo, que llevó la corrupción y los abusos a un nivel mayor.
Gordillo
Morales, “La maestra”, ostentó la dirigencia nacional del SNTE por 24 años. En
ese periodo, el sindicato estuvo secuestrado. Nadie podía oponerse a la
voluntad de la lideresa. A parte del sometimiento gremial hubo un manoseo
descarado de los recursos de los maestros, mediante una fina red de corrupción
que permeó en todos los estados del país.
Si
con el PRI ya había alcanzado gran poder y fortuna, la posterior situación de
Elba Esther como dirigente del magisterio nacional no era para nada comparable.
Tenía departamentos en Miami, residencias en las zonas más exclusivas de la
Ciudad de México, joyería fina, automóviles, avión privado, cuentas bancarias
en paraísos fiscales y una multitud de objetos de gran valor.
Empero,
la corrupción no se limitó a los dineros del SNTE, pues también escamoteó el presupuesto
educativo de los gobiernos estatales.
DEPREDACIÓN
EN CHIAPAS
Elba
Esther Gordillo tuvo tanto poder que hasta los presidentes de la República se
atemorizaban. Por eso antes ninguna reforma educativa fue aprobada durante su
gestión (reinado).
Así
como no puede haber amor ni crimen sin la presencia de un cómplice, la maestra
Gordillo tuvo su gente de confianza a la que colocó en las secretarías de
educación, y la de Chiapas no fue la excepción.
Por
exigencia de Elba Esther Gordillo, Javier Álvarez Ramos fue secretario de
Educación en el gobierno de Juan Sabines Guerrero. Se desempeñó en el puesto desde
diciembre de 2007 hasta septiembre de 2011. Estuvo señalado de violar los
procesos de los concursos de licitación en un festín de rapiña y excesos. De esta
manera, la secretaría a su cargo adquirió mobiliario escolar, material didáctico,
equipo de cómputo, útiles escolares, mochilas, libros, diccionarios, seguros de
vida para los estudiantes, entre otros, ejerciendo un recurso de más de mil
millones de pesos en menos de cuatro años.
La
corrupción de Álvarez Ramos no tuvo límites. En abril de 2009, ante la
contingencia sanitaria por el virus AH1N1 autorizó una inversión de 18 millones
de pesos para la compra de gel antibacterial que sería surtido en todas las
escuelas de Chiapas. En septiembre, aprobó otros 15 millones y 50 millones más
en diciembre, haciendo un total de 83 millones de pesos. Extrañamente nunca
ingresó dicho producto en los almacenes, pero sí existen las pólizas de pago.
El
delito más grave fue la alteración de los resultados de la Prueba Enlace. Se
presume que Javier Álvarez modificó la información para que los alumnos de
secundaria obtuvieran el primer lugar en español y matemáticas en la edición
2010-2011. La depredación no sólo fue económica, también en el desarrollo
educativo.
Ricardo
Aguilar Gordillo fue otra de las imposiciones de la maestra. Era su sobrino, y
por eso gozó de impunidad, privilegios y de total libertad en el manejo de los
recursos del organismo. Se habla de que al término de su gestión dejó un faltante
de más de 300 millones de pesos.
Aguilar
Gordillo estuvo siempre bajo la sospecha de la venta de plazas docentes y
administrativas. Yanuario Castellanos Tadeo era su cómplice. Como coordinador
de Administración Federal era el responsable del otorgamiento de los cargos de secundaria
general, secundaria técnica y telesecundaria. Cuando el Órgano de Fiscalización
Superior del Congreso del Estado investigó en 2013 los rumores de venta de
plazas, descubrió que un docente de secundaria daba clases al mismo tiempo en
Tapachula y Pichucalco. Esto por mencionar un ejemplo.
Rebasado
por el conflicto de la CNTE, Ricardo Aguilar fue sustituido después de cuatro
años de permanecer en el cargo. La profesora Sonia Rincón Chanona ocupó su
lugar, pero nada más estuvo tres meses al frente de la dependencia educativa. En
ese corto tiempo, se dedicó a perseguir políticamente a su predecesor, a mejorar
las plazas de sus familiares y amigos, a enfrentarse a la disidencia
magisterial y hacer un uso discrecional de los recursos.
Luego
llegó el ingeniero agrónomo Roberto Domínguez Castellanos, un priista arrogante
y torpe que sabe más cómo inseminar una vaca que de proyectos para el
desarrollo educativo. Durante ese periodo la institución pasó por un proceso de
aletargamiento y valemadrismo. Las maniobras políticas, todas furtivas, sólo
sirvieron para exacerbar los ánimos de los maestros de la sediciosa CNTE y meter
a la dependencia en un avieso laberinto de complicidades.
EL
RELEVO
El
relevo en la Secretaría de Educación ha significado una inyección de nuevas
energías e inteligencia. Ha aparecido, en primer lugar, un defensor de la
reforma educativa que hace frente a sus críticos. No engaña a los discrepantes
ni se esconde como lo hacía su antecesor. Da la cara y defiende la reforma con
la que despegó el gobierno federal. También se dispone a romper con las viejas
prácticas que han marcado el distanciamiento entre el gobierno y el magisterio,
y el magisterio y la sociedad.
El
nuevo secretario de Educación es un joven entusiasta que ha demostrado capacidad
para resolver los dilemas del sector educativo. Lo hizo como titular de la
Subsecretaría de Educación Federalizada y seguramente pondrá todo su empeño en esta
nueva encomienda.
Eduardo
Campos Martínez ha sostenido que no se enfrentará a los maestros sino que los
llamará al diálogo. Asegura que no reprimirá las protestas, pero sí velará
porque no se atropellen los derechos de los estudiantes de recibir una
educación de calidad.
Por
eso hay que desearle lo mejor al nuevo secretario, para que entre todo ponga un
alto a la corrupción y a los abusos del movimiento magisterial. Ninguna lucha
puede sostenerse cuando el derecho a aprender se pone por debajo de los
intereses sindicales y los forcejeos del poder. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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