“Por
México al frente” más que una coalición de ideologías políticas, es una
disposición del ánimo de las izquierdas para competir por el poder del país,
replicada en tantos estados de la República donde abundan las dudas de su fortaleza
como sus posibilidades de triunfo.
Stephen
Covey decía que las fortalezas están en nuestras diferencias, no en nuestras
similitudes. Puede ser cierto dado que cualquier poder si no se basa en la
unión es débil. A simple vista la alianza del PAN y el PRD pudiera parecer
imposible por la tradición política que ambos partidos representan.
El
PAN nació como una fuerza opositora a los abusos del gobierno priista. Todos
sus reclamos estuvieron siempre basados en exigir respeto y promoción a la
democracia. Así como demandaba mayor transparencia en el ejercicio de los
recursos públicos, también contradecía las imposiciones y los fraudes
electorales.
En
cuanto al PRD, éste empezó su lucha abanderando los reclamos más sentidos de la
sociedad mexicana. Criticó la desigualdad y la falta de interés de los
gobiernos priistas y panistas frente a las necesidades reales de la población. Utilizó
los Congresos para manifestar la inconformidad frente al despilfarro de la
clase gobernante que se aprovechaba del poder para enriquecerse y disfrutar de
una infinidad de privilegios, entretanto se descuidaba el sector salud y el
educativo que cada día recibía menos presupuesto.
Aunque
el PAN se ha declarado toda la vida ser de izquierda su comportamiento nos dice
que es de centroderecha; el PRD, de centroizquierda. Mientras el Partido Acción
Nacional está integrado por empresarios y gente de la aristocracia, el Partido
de la Revolución Democrática se formó con líderes políticos, sociales, sindicales
y de gente de todos los estratos sociales.
Pero
a pesar de esas diferencias hay algo en lo que convergen, la propuesta de
reunir a partir de un programa político y un candidato presidencial común una
alianza que logre quebrantar la incredulidad de los votantes que rechazan la
política porque rechazan la corrupción y la inmoralidad que destaca en el PRI y
en la franquicia llamada Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA). Y tienen
la suficiente potencia para conseguirlo.
LA
ROBUSTEZ
¿Con
qué recursos políticos y económicos cuentan el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano
de cara a las elecciones? Ciertamente, los números que tienen no son para nada
despreciables.
Hoy,
los partidos que conforman la coalición Por México al Frente gobiernan 15 de
los 32 entados del país, en los cuales hay 41 millones 312 mil 596 potenciales
electores, es decir, el 47.7 por ciento del total que hay a nivel nacional.
Esto de acuerdo con la lista nominal del Instituto Nacional Electoral (INE) al
primero de septiembre de 2017.
La
alianza PAN-PRD gobierna actualmente los estados de Baja California, Durango,
Veracruz y Quintana Roo. El blanquiazul, por sí solo, tiene el poder en Baja
California Sur, Chihuahua, Tamaulipas, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro y
Puebla. El PRD posee la gubernatura de Michoacán. Por su parte, la sociedad PRD
y Movimiento Ciudadano rigen la Ciudad de México, Morelos y Tabasco.
El
partido de la cancioncilla pegadiza, Movimiento Ciudadano, nunca ha gobernado
ningún estado por sí solo. Sin embargo, cuenta con varias alcaldías en Jalisco,
como Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Puerto Vallarta. Eso por el lado
político y teneduría de gobiernos estatales.
En
cuanto al factor económico, en los dos pasados procesos electorales (2006 y
2012) el PAN recibió un presupuesto de 980 millones 650 mil 700 pesos, según
información del INE. Para esos dos mismos comicios, el PRD ejerció un total de
586 millones 456 mil 167 pesos y Movimiento Ciudadano (llamado Partido Convergencia
en 2006) recibió 236 millones 160 mil 841 pesos.
Ahora
bien, si sumamos los recursos de esos tres partidos, en 2006 hubieran alcanzado
una cifra de mil 49 millones 678 mil 54 pesos, y en 2012, 753 millones 589 mil
654. No se necesita ser demasiado inteligente para saber que con todo ese
dinero pudieron haber realizado una impresionante campaña política, desde
luego, con una buena propuesta y un proyecto de gobierno adecuado a las
circunstancias.
Con
esto ya vimos que Por México al Frente tiene el suficiente peso político como
económico para darle batalla a las otras dos coaliciones hacia la presidencia.
Pero ¿qué tanta aceptación tiene?
Desde
1991, el PAN y el PRD han integrado 20 alianzas para distintas elecciones, en
las que ha resultado vencedora en la mitad. Lo destacables es que la unión de
panistas y perredistas logró la alternancia en estados que siempre habían sido
gobernados por el PRI, como Nayarit (1999), Yucatán (2001), Oaxaca, Puebla y
Sinaloa (2010), y Veracruz, Durango y Quintana Roo (2016). Pero eso fue antes.
De
acuerdo con una encuesta de El Financiero, la alianza PAN-PRD-MC sería la más
votada con un 22 por ciento de las preferencias. El PRI obtendría 21% y Morena
18%. Empero, las dificultades para este bloque de partidos empiezan cuando se
les pone rostro a los candidatos.
Se
dice que el “hubiera” no existe, pero si Margarita Zavala hubiera sido la
elegida para encabezar el Frente pudo obtener el 27% de las preferencias, por
el 30% de Andrés Manuel López Obrador, según una encuesta del Grupo Reforma
realizada en julio de 2017. Probablemente estando ya en campaña las cifras
pudieron haber mejorado para la hoy ex panista. En esa misma encuesta, Ricardo
Anaya Cortés, hoy precandidato de dicha coalición, obtendría el 17% ante el 32
por ciento del candidato de Morena.
Ayer,
la encuesta de El Heraldo de México/Suasor Consultores, generó gran polémica
entre los tres aspirantes presidenciales. López Obrador que resultó con 25 por
ciento, dijo estar quince puntos arriba de José Antonio Meade Kuribreña que
obtuvo 22%, mientras el abanderado de Por México al Frente, Anaya Cortés, aseguró
estar en segundo lugar y no en el tercero con sólo 20%.
ANAYA
De
acuerdo con los números, el Frente tiene grandes posibilidades de ganar la
próxima elección presidencial, pero al parecer no con Ricardo Anaya, que de tanto
criticar al PRI terminó por adoptar los vicios más deleznables de los priistas.
Desde
que asumió la presidencia nacional del PAN se dedicó a promover su imagen y
construir su propia candidatura hacia la Presidencia de la República. Ninguneó
a las bases del partido, utilizó los recursos, bloqueó a sus oponentes de
militancia, se opuso a la realización de la consulta y se impuso ante los
dirigentes del PRD y MC para que nadie más lograra inscribir su precandidatura.
No
podemos negar su habilidad política, que después de ser un incompetente legislador
y ocupar cargos públicos de poca importancia, está hoy en la lucha de ser el
hombre más poderoso de México. Asimismo, no podemos soslayar que Ricardo Anaya no
tiene experiencia como gobernante ni una trayectoria política significativa, sino
su vida pública está envuelta en escándalos de corrupción y totalmente
desligada de la realidad del pueblo mexicano. Dice valorar la educación
pública, pero sus hijos estudian en colegios privados de Estados Unidos; dice aborrecer
las prácticas de López Obrador, pero también él se autonombró candidato de la
alianza.
POR
CHIAPAS AL FRENTE
Los
mismos tres partidos, pero en Chiapas, van en unidad este 2018 por la
gubernatura del estado. La última vez que fueron juntos en una elección fue en 2000
y ganaron. Esta vez que vuelven a ir unidos, ¿qué probabilidades tienen de
repetir la hazaña?
Con
un PVEM gobernando en 59 municipios y un PRI en 25, son realmente muy pocas,
pensando que aún tienen el mismo nivel de aceptación que en 2012 y 2015.
Por
otro lado, para que el Frente llegue a convencer a los ciudadanos necesita que
le dé al pueblo un espacio de participación y colaboración en el diseño del
proyecto. Para que tenga credibilidad es fundamental que elabore desde ya una
agenda de trabajo donde contemple los temas de corrupción, seguridad pública,
Estado de Derecho, desempleo y desarrollo económico.
Además,
le urge presentar un candidato con experiencia y trayectoria política, que sea
reconocido por la sociedad, que conozca el estado y sus problemas y sepa qué
hacer con el poder. De entre todos los precandidatos del Frente quien reúne
todos los requisitos es José Antonio Aguilar Bodegas.
Si
Por Chiapas al Frente no cuenta con los números, lo único que le queda es
mostrar al mejor candidato. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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