En
la madrugada del martes 13 de febrero el Órgano de Fiscalización Superior del
Congreso del Estado publicó una lista de 25 ex alcaldes de las administraciones
2012-2015, que según da cuenta son investigados por desvío de recursos
públicos. Fueron políticos que no se interesaron por hacer el bien común a
quienes los eligieron, sino llegaron al poder nada más para enriquecerse de
manera indebida.
Extrañamente,
después del mediodía del mismo martes el OFSCE dejó en 23 el número de los
sujetos a investigación, quedando fuera los alcaldes de los municipios de La
Concordia y Bella Vista. ¿Por qué se tacharon esos dos nombres? Sería una de
las muchas preguntas a responder. Otra, no menos desdeñable, es ¿por qué no están
enlistados los ex munícipes sabinistas que arrasaron con todo lo que
encontraron a su paso?
PECES
GORDOS
Cuando
hablamos de que alguien es un pez gordo lo primero que se nos viene a la mente
es un político corrupto, y no es un yerro. Este calificativo es para aquellos
personajes con una vida inmersa en la ilegalidad. No obstante, no se trata de
cualquier delincuente, sino de uno de esos que está dentro del gobierno y que
generalmente es protegido por otras personas con poder. Por lo cual resultan
esquivos para el brazo de la justicia.
1.
Seth
Yassir Vázquez Hernández es uno de estos peces gordos. Fue el hijo putativo de
Juan Sabines Guerrero que regenteó la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez
en el periodo 2010-2012. Entre los más allegados al ex gobernador fue uno de
los más beneficiados en ese gobierno disoluto, corrupto y mitómano.
En
agosto de 2011, Vázquez Hernández anunció como panacea la obra denominada “¡Qué
viva el centro!”, con la cual se proponía el rescate del primer cuadro de la
ciudad. Dicho proyecto consistía en la remodelación de calles y banquetas,
alumbrado público, cableado subterráneo, la construcción de drenes pluviales,
entre otros. Dijo que eso embellecería la capital de Chiapas y atraería el
turismo. Fue promovido como la obra que identificaría al gobierno de Sabines
Guerrero.
Finalmente
la obra fue un caso más de rapiña y complicidades. Yassir Vázquez contrató las
empresas de sus amigos a quienes les adjudicó la obra de manera directa y sin observar
el debido proceso de licitación que mandata la ley. Para su realización utilizó
una inversión de 200 millones de pesos que repartió entre 148 constructoras,
que recibieron alrededor de un millón 300 mil pesos cada una. En una
investigación subsecuente se detectó que muchas de estas empresas fueron
constructoras fantasmas.
Según
lo informado por el ex alcalde, cada calle tuvo un costo de dos millones de
pesos. Empero, concreto fracturado, tramos de banquetas sin adoquines que las hacen
inseguras para los peatones e imposibles de transitar para la gente en silla de
ruedas, pedazos de tubos y cables sueltos, registros de drenajes inconclusos, alcantarillas
sin tapas y una larga serie de irregularidades fue el resultado de una obra que
ni siquiera se entregó. Y ni hablar de las bancas y basureros de cantera que
quedaron en la pura promesa, así como luminarias que no funcionan y árboles de
nambimbo y flor de mayo que no se sembraron.
El
28 de marzo de 2012, Yassir Vázquez Hernández dejó el cargo y una deuda para la
comunidad de más de 900 millones de pesos.
2.
Jaime
Valls Esponda también fue alcalde de Tuxtla Gutiérrez. Lo fue para el periodo
2007-2010. Su gestión se caracterizó por nepotismo, tráfico de influencias y
malversación de recursos públicos. El hijo del desaparecido ministro Sergio
Valls Hernández, estuvo dentro del círculo más íntimo de Juan Sabines Guerrero.
Entre
otros casos de corrupción a Valls Esponda se le descubrieron pagos millonarios a
empresas constructoras del centro del país por obras inexistentes. (O ¿usted se
acuerda de alguna?). Asimismo, se reveló que tenía más de 250 aviadores en la
nómina del Ayuntamiento que le costaron a los tuxtlecos más de 10 millones de
pesos mensuales. En complicidad con los líderes sindicales negoció plazas para
sus compadres y amigos.
Él
es el responsable principal de la privatización del servicio de limpia y la
contratación de la empresa Proactiva Medioambiente, S.A. de C.V., hoy Veolia,
cuyo convenio está firmado por poco más de 116 millones de dólares con una
duración de 20 años a partir de 2006. Se dice que junto con Juan Sabines es
socio de dicha empresa española.
La
mayor estafa en la administración de Valls Esponda fue la remodelación del mercado
Juan Sabines, antes Gustavo Díaz Ordaz, que se hizo sin el consentimiento de
los casi mil locatarios que tuvieron que ser ubicados a la fuerza en la
explanada del parque central de Tuxtla Gutiérrez. Mientras eso les causó
pérdidas económicas a los comerciantes, a los tuxtlecos les ocasionó muchas
molestias y un desfalco en el erario público.
Dicha
obra que Jaime Valls consideró “el corazón de la ciudad”, se anunció con la
construcción de nuevos cimientos, estacionamiento subterráneo, eficientes instalaciones
eléctricas y de agua potable, colocación de locales y techo térmico, pero fue
un fraude. El sistema de desagüe –por mencionar algo- no se conectó
directamente con las tuberías del drenaje, por lo que las aguas negras
desembocan en las calles y los desechos se estancan en las coladeras. Debido a eso
el mercado casi en su totalidad es un lugar insalubre. Asimismo, la colocación
del “techo térmico”, los locales y las instalaciones eléctricas no cumplieron
con las Normas Oficiales.
¿Hubo
algún beneficio para la sociedad? Ninguna. Pero sí para el ex alcalde, para los
ex funcionarios municipales y estatales y para las empresas constructoras que
se prestaron al festín de corrupción.
3.
Samuel
Toledo Córdova Toledo ocupó la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez de los
años 2012 a 2015. Quien lo impulsó fue Juan Sabines Guerrero.
Actualmente
el ex presidente municipal enfrenta varios procesos penales por daño moral,
falsedad de declaraciones y abuso de autoridad. También ha estado acusado de
ecocidio, complicidad y corrupción. Y no es para menos, pues se distinguió por
ser un gobernante déspota, autoritario, misógino, que ganando un sueldo mensual
de 75 mil pesos adquirió mansiones valuadas en varios millones de dólares.
Por
ejemplo, en un fraccionamiento exclusivo de Cuernavaca, Morelos, tiene una
residencia valuada en 30 millones de pesos y un departamento en Bosques de
Santa Fe, en la Ciudad de México, con un costo que supera los 40 millones. También
tuvo en la nómina a una legión de aviadores, incluido el hijo mayor de Sabines
Guerrero al que se presume le pagaba una remuneración cercana a los 80 mil
pesos mensuales.
4.
Emmanuel
Nivón González también fue sabinista. No olvidemos que durante las elecciones
de 2012, Juan Sabines estuvo detrás de su candidatura al gobierno del estado.
Este
ex alcalde de Tapachula, sólo en 2012, recibió un presupuesto de 606 millones
de pesos que simplemente desaparecieron. Era su responsabilidad dejar 27
millones de pesos para el pago de aguinaldos, pero no lo hizo. Durante los dos
años de su mandato dejó una deuda que supera los 504 millones y una insultante
cantidad de cinco pesos en las cuentas bancarias del Ayuntamiento. Ciertamente
estuvo preso por el delito de corrupción, pero no hubo justicia.
5.
Samuel
Alexis Chacón Morales es hoy diputado federal por el PRI, pero antes de eso fue
presidente municipal de Tapachula por el periodo 2012-2015, donde dejó una
larga estela de corrupción y abusos de autoridad.
El
ex gobernador Juan Sabines lo apadrinó. Al término de su gobierno, Chacón
Morales dejó una deuda de 300 millones de pesos por obra pública, SEDESOL lo
demandó por no comprobar el uso de 65 millones de diversos programas de
asistencia social y está acusado de desviar 600 millones de pesos del erario
público. En el colmo del cinismo ha anunciado sus intenciones de volver a dirigir
esa presidencia municipal.
¿POR
QUÉ?
¿Por
qué el OFSCE no incluyó en la lista a estos cinco ex alcaldes y por qué la
reveló en tiempos electorales y no antes o después? El auditor superior de
Chiapas tiene la obligación de responder.
A
pesar de ello, se aplaude y se agradece que se esté haciendo justicia al pueblo
de Chiapas. Sin embargo, no puede haber justicia a medias y tampoco selectiva.
Porque ya no se entendería como justicia, sino como vil oportunismo que intenta
entre otras cosas desviar la mirada del proceso electoral. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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