“Su
vida pública está muy cuestionada. Representa lo peor del sistema político. Es
campeón del fraude electoral, es un símbolo de la simulación política, es un
experto en atropellar la voluntad popular. Es, en suma, uno de los responsables
del atraso político que México padece”, dijo hace 27 años el ex senador
perredista Roberto Robles Garnica cuando Jorge de la Vega Domínguez rendía
protesta como Embajador de México en Canadá.
En
pocas palabras describió a pie juntillas al que en estos momentos está otra vez
metiendo las manos en la sucesión del Gobierno del Estado. Si algo sabe De la
Vega Domínguez es de los juegos del poder. Por eso, como el herpes que espera
las condiciones adecuadas para volver a manifestarse, él ha abandonado la
comodidad de sus lujosas residencias en la capital del país sabiendo que hay en
Chiapas ganancias políticas de por medio.
Lo
condenable no es que haya vuelto, sino que conociendo que es un vil oportunista
que ha logrado una inmensa fortuna a través de los pactos políticos y los
cargos que ha desempeñado a lo largo de su existencia, pretende demostrar que a
sus 86 años de edad Chiapas le pertenece, pues ha dicho que es como su
ranchito.
LOS
CRÍMENES
“No
hay nada mejor que imaginar otros mundos para olvidar lo doloroso que es el
mundo en que vivimos”, escribió Umberto Eco. Chiapas ciertamente es una tierra
de desigualdades, tan pletórico de males como carente de oportunidades. Es,
además, donde viven casi cuatro millones de personas en situación de pobreza y
con un grado muy alto de rezago social. Afirman los que saben que presenta un
atraso de por lo menos cincuenta años. Parte esencial de este Chiapas doloroso
fue provocado por Jorge de la Vega.
Nació
en Comitán de Domínguez un 14 de marzo de 1931, precisamente en la tierra que
fue cuna del célebre Dr. Belisario Domínguez Palencia y de Rosario Castellanos,
pero que también ha sido un laboratorio político donde han surgido ominosos personajes
como Elba Esther Gordillo Morales e Irma Serrano.
El
Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha sido para Jorge de la Vega como
una segunda madre. No solamente le dio de comer, también lo vistió de poder y
lo ha enriquecido como a ningún otro. De ese instituto político ha sido presidente
nacional, diputado federal y gobernador.
Fue
electo gobernador del estado para el periodo 1976-1982, pero dejó el cargo apenas
un año después de haber iniciado su administración. En diciembre de 1977 el ex
presidente José López Portillo lo llamó a su gobierno para ocupar la
titularidad de la Secretaría de Comercio. Sin embargo, en el corto tiempo que gobernó
el estado estableció un reinado de terror que se caracterizó por la represión y
los crímenes de lesa humanidad.
El
10 de junio de 1977, el gobierno de Jorge de la Vega ordenó el desalojo de varios
predios del municipio de Simojovel, entre estos una plantación llamada Chanival
que había sido invadida por campesinos y familias humildes. En el acto se
reportaron quemas de casas, golpizas brutales a hombres, mujeres y niños, y varios
asesinatos. Se cuenta que los cuerpos de las víctimas fueron lanzados desde los
helicópteros militares.
Pero
ese no fue el único crimen cometido durante su administración. El 9 de julio
del mismo año se suscitaron los primeros asesinatos de la guerra en La Selva
Lacandona. Ese día, en la comunidad La Nueva Providencia, más de mil indígenas
de la Organización Quiptic ta Lecubtesel (Unidos por nuestra fuerza) tuvieron
un fuerte enfrentamiento con las autoridades, del que resultaron diez policías
muertos.
Sucede
que esos agentes resguardaban el rancho de Polo Aguilar, pariente de Jorge de
la Vega, que se había apropiado ilegalmente de varias hectáreas del ejido. Ante
el conflicto intervino el desaparecido Obispo Samuel Ruiz, que solicitó al
gobernador que las cosas quedaran como estaban para evitar una tragedia mayor.
De la Vega se comprometió a no ordenar ninguna investigación y a no incurrir en
represalias. En parte lo hizo porque reconoció que el origen del conflicto fue
un error cometido por sus funcionarios y colaboradores.
Pero
tres meses más tarde murió en condiciones misteriosas Rosario López, que fue
fundador del ejido Emiliano Zapata y uno de los líderes de la organización
indígena. Esa extraña muerte nunca se esclareció.
DIRIGENTE
Y FUNCIONARIO MEDIOCRE
Jorge
de la Vega Domínguez no es ningún estadista y su desempeño en la administración
pública tampoco ha sido de buenos resultados para el país, pero su sumisión a
cada Presidente de la República en turno le ha permitido sobrevivir a siete
sexenios priistas. Por otro lado, en Chiapas ha hecho negocios con todos.
En
octubre de 1986, el presidente Miguel de la Madrid lo nombró dirigente nacional
del PRI con la encomienda de calmar los ánimos de los aspirantes, pero torpe
como es nada pudo hacer para detener a los precandidatos que se golpearon hasta
por debajo de la mesa. Tampoco pudo someter a la disidencia del partido que terminó
por crear la Corriente Democrática que se separó del PRI y formó alianzas
importantes con las izquierdas de México. Mientras en Chiapas se siente el
todopoderoso, el influyente, el amigo de los presidentes, en los círculos
políticos de primer nivel no es más que un charlatán que puede ser pisoteado
por cualquiera.
El
día del destape del candidato presidencial estuvo a punto de perder la
designación de Carlos Salinas de Gortari, pues minutos antes Alfredo del Mazo,
entonces secretario de la SEMIP, había destapado en un fallido madruguete al ex
procurador general de la República Sergio García Ramírez. Luego de eso, Jorge
de la Vega no fue más que una figura decorativa en la presidencia del PRI, y quedó
al margen de la campaña electoral de 1988.
Siendo
secretario de Agricultura y Recursos Hidráulicos durante el gobierno de Carlos
Salinas, la producción de alimentos se derrumbó, y de hecho la dependencia tuvo
que quedar en manos del subsecretario Gustavo Gordillo. Por su inoperancia fue forzado
a renunciar en enero de 1990.
EL
INFLUYENTE
La
única y mayor virtud de Jorge de la Vega, es su habilidad para relacionarse con
la cúpula del poder y traficar influencias. Por ello su hijo Mario de la Vega
Grajales fue director general de Vinculación en la Secretaría de Comunicaciones
y Transportes (SCT), pero también formó parte de la corrupta empresa española
Obrascón Huarte Lain (OHL).
De
la Vega Grajales fue director general de la Concesionaria Mexiquense OHL en
2011, justo en el año de las elecciones para gobernador del Estado de México, y
fue en el momento en que se negociaron las controvertidas modificaciones al
título de la concesión del Circuito Exterior Mexiquense, la obra más importante
de dicho consorcio.
Pero
eso no es nada en comparación con los lucrativos negocios que Katina de la
Vega, hija de Jorge de la Vega Domínguez, ha hecho en Chiapas. Ella por más de
veinte años ha combinado la administración pública con los negocios personales.
Ha participado de la corrupción, el saqueo, los malos manejos del poder y se presume
que su riqueza proviene de los negocios directos e indirectos con el gobierno.
Que
se recuerde ha trabajado con los ex mandatarios Roberto Albores Guillén, Pablo
Salazar Mendiguchía y Juan Sabines Guerrero. Pero si tiene tantos años como
funcionaria, prestadora de servicios, constructora y ha estado junto con
gobernantes corruptos, ¿por qué nunca ha sido investigada y se le han fincado
delitos?
Lo
sorprendente es que mientras casi medio gabinete de Albores Guillén era enviado
a la cárcel, Katina gozaba de reconocimiento público. Pablo Salazar fue encarcelado
y Katina no fue tocada ni con el pétalo de una rosa. Por el contrario, tuvo
tantos privilegios en la administración de Juan Sabines que hasta fue parte del
grupo que mandó a Salazar a la sombra.
Ahora
bien, ¿qué mensaje entregó Jorge de la Vega en la reunión de fin de año que
tuvo con Roberto Albores Guillén, Antonio Melgar Aranda y Julio César Ruiz
Ferro, sabiendo que dos de ellos están interesados por perfilar a sus hijos
hacia la gubernatura de Chiapas? Me disculpo por mi ignorancia.
Pero
más allá de eso, Roberto Albores Gleason y Luis Armando Melgar Bravo deberían
reconocer que están pactando con el enemigo público número uno de los
chiapanecos, y que si éste célebre oportunista sigue a su alrededor, votar por alguno
de ellos será como votar en contra de Chiapas. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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