Se
cierne en los cielos de Chiapas una tormenta perfecta. Nubes negras sobre las
elecciones de 2018.
Las
cosas se ponen cada vez peores. No basta el desprestigio de los partidos
políticos y los escándalos de corrupción que incriminan a la clase gobernante para
agudizar el descontento de la sociedad que día a día pierde más el interés en
la política. Pues al proceso electoral de Chiapas se asoma el fantasma de la
imposición y el resurgimiento de los infames mandatarios de ayer que planean su
regreso al poder.
Desde
hace varios meses hay testimonios de que un grupo de ex gobernadores está
metiendo las manos en la sucesión del gobierno del estado. Hacen reuniones
secretas en lugares apartados, convocan a los dirigentes de partido, intervienen
en las decisiones de las candidaturas, platican con los aspirantes a la
gubernatura o, en su defecto, con quienes representan los intereses de éstos.
Están
soltando millones de pesos para financiar las futuras campañas electorales. Es
dinero sucio con el que compran voluntades, con el que pagan para que otros se
dediquen a amedrentar a sus adversarios y con el que pactan no solamente seguir
viviendo en la comodidad y los excesos, sino fuera de la ley. Así lo ha hecho
durante muchos años el ex gobernador Jorge de la Vega Domínguez, que regresa a
Chiapas sólo cuando hay elecciones. Ofrece su influencia con el poder, conviene
prebendas políticas con los posibles triunfadores y vuelve a su confort de
siempre en la Ciudad de México.
A
todas luces, lo que ahora se está viviendo en el estado es un negocio redondo
para quienes sueñan con ser gobernador de Chiapas y para los que necesitan protección,
cuotas de poder e impunidad, como Juan Sabines Guerrero al que tal vez no le
importe tanto seguir acumulando riqueza porque dinero tiene mucho de lo que le
robó a los chiapanecos, pero sí le urge tener una póliza de seguridad que lo
libre de ser alcanzado por la justicia.
JUAN
SABINES
Entre
otras cosas, el ex gobernador Juan Sabines Guerrero es acusado de estar
impulsando las candidaturas de ciertos políticos, de querer meter a sus
colaboradores en los distintos partidos con la promesa de que los financiará en
las elecciones y, lo peor del caso, de estar detrás de los atentados, persecuciones
y campañas de desprestigio en contra de varios personajes que resultan ser una
amenaza para sus objetivos y su libertad.
1.
Impulsar
proyectos políticos ha sido siempre su fascinación. Zoé Robledo Aburto es una
de sus creaciones. Cuando el ex gobernador Eduardo Robledo Rincón, padre de
Zoé, fue obligado a renunciar a la gubernatura de Chiapas y como consolación lo
nombraron Embajador de México en Argentina, el ahora senador estaba condenado a
hacer una vida alejada de la política, tal vez en los medios de comunicación o
en la academia y probablemente le hubiera ido mejor.
Por
complacencia de Juan Sabines es que Zoé Robledo vino a Chiapas. En el último
tramo de su gobierno lo hizo diputado en el Congreso local, donde asumió la
mesa directiva y lanzó la iniciativa que modificó las leyes que ahora impiden
que Sabines sea juzgado por sus crímenes.
Al
final, en tan sólo trece días Sabines logró registrar ante el IFE la
candidatura de Zoé Robledo al Senado de la República por la vía plurinominal,
aun cuando el PRD estatal la había impugnado hasta en tres ocasiones. Con eso
allanaba el terreno para que el todavía senador, ahora de Morena, buscara la
gubernatura en 2018. Pero al no lograrlo está buscando otras alternativas.
Por
eso no es extraño que en este momento esté operando para que algunos de los aspirantes
del PRI y el Verde Ecologista obtengan la candidatura, pues éstos son los que
más le convienen en la transmisión del poder. ¿Por qué? Porque en primera
instancia son los dos partidos que le han permitido disfrutar la riqueza mal
habida, libertad y un cargo diplomático. Triste, pero cierto.
2.
Lourdes
López Moreno y Juan Carlos López Fernández son dos aves de tempestades. En el
tiempo del sabinato fueron dos de los mejores alfiles de Juan Sabines.
López
Moreno estuvo bajo sospecha de haber tenido nexos para conseguir apoyos económicos
con organizaciones criminales que controlaban la zona de Palenque y Tabasco.
Dicen que así fue como ganó la diputación federal con cabecera en el municipio
de Palenque. Ni siquiera hizo campaña pues siempre disfrutó de la protección
del gobernador Sabines, quien desoyó las acusaciones de corrupción, abuso de
autoridad y maltrato laboral en la Secretaría del Medio Ambiente que tituló la
ex diputada. Graves fueron las acusaciones en su contra por los daños a
nuestros recursos naturales.
No
hay manera de desmentir la complicidad de López Fernández en el saqueo del
sexenio pasado. Fue el comodín de Juan Sabines que se enriqueció con los
jugosos negocios que hizo como representante del gobierno estatal en la Ciudad
de México, en la entonces Coordinación de Comunicación Social, como diputado
local, diputado federal y en el Instituto de Población y Ciudades Rurales, que
nada más sirvió para la rapiña.
Por
la complicidad que siempre ha tenido con ellos y la facilidad de éstos para
maniobrar políticamente, es que Sabines planea meterlos con calzador en el
partido Morena. En el caso de que no tenga suerte imponiendo un candidato a
modo en el PRI o en el PVEM su otra salida sería inyectar varios millones de
pesos a la candidatura morenista, o bien, pactar de forma directa con Andrés
Manuel López Obrador.
3.
José
Antonio Aguilar Bodegas fue su adversario en las elecciones de 2006. De no
haber sido por medio de una alianza con Pablo Salazar Mendiguchía nunca hubiera
podido ganarle al ex priista, aunque sea por esa mínima diferencia de votos que
lo convirtió en gobernador de Chiapas por el periodo 2006-2012. Se dice que el
día de las elecciones, el ex fiscal de hierro, Mariano Herrán Salvatti, fue
visto hurtando urnas del Instituto Estatal y Participación Ciudadana (IEPC) y
reponerlas con otras llenas de votos a favor de Juan Sabines.
Después
de haber sido su oponente electoral, Aguilar Bodegas se transformó en su mayor
crítico. Revelaba el autoritarismo, contradecía la falsedad de los informes
oficiales, condenaba el mal manejo de los recursos públicos, exhibía a los
funcionarios corruptos y habló en su momento del exagerado endeudamiento del
estado. Eso le costó el exilio y tener una ficha roja en la Interpol, obvio por
órdenes de Juan Sabines que le inventó una serie de delitos inexistentes.
Ahora
que Josean, como le dicen, es de nueva cuenta un fuerte aspirante al gobierno
del estado, Sabines Guerrero lo está acosando. Se rumora que el ex gobernador
ha soltado mucho dinero a los partidos, especialmente el PRI, para destruir el
proyecto de Aguilar Bodegas. Asimismo a varios periodistas, medios de
comunicación, grupos de redes sociales, entre otros, para enderezarle al hoy
precandidato perredista una campaña mediática para desprestigiarlo.
Por
otro lado, Sabines cuenta con el apoyo de César Espinosa Morales, dirigente
estatal del PRD, y de la hermana de éste, Olga Luz Espinosa, para hacer que el
PRD impida la candidatura de Aguilar Bodegas. Él los hizo, los enriqueció y ha
llegado el momento de cobrarles la factura.
Empero,
en ese juego de dar golpes bajos, Josean no es el único pero sí el más
importante en los planes de Juan Sabines. Porque en el caso de que éste llegue
a la gubernatura, significará el fin de su despreciable reinado de impunidad.
4.
Juan
José Sabines Guerrero no sólo fue un mal gobernante, sino además un político
corrupto que envileció las instituciones. Pero no fue un ladrón cualquiera.
Antes de abandonar el estado se encargó de beneficiar a todos los partidos políticos
con dinero salido de las arcas de Chiapas.
Nadie
fue excluido en el reparto. Se dice que el dirigente del PAN, Carlos Palomeque
Archila, cobraba en Palacio de Gobierno una mensualidad de ciento cincuenta mil
pesos. Todos los dirigentes perredistas fueron imposiciones de Sabines, que
terminaron por ser los nuevos ricos de Chiapas. Arely Madrid Tovilla recibió
como pago la presidencia estatal del PRI, ya que ella fue una de las mejores
operadoras durante la campaña electoral a pesar de que Sabines era candidato
del PRD.
CONCLUSIÓN
Así
es como pretende Juan Sabines Guerrero regresar al poder. La tormenta perfecta
que se cierne sobre Chiapas será provocada por él, que tiene las mismas ganas
de volver por sus fueros como jamás ser puesto bajo prisión. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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