Desde
hace varios años, un hombre de linaje humilde y alma de cortesano se ha hallado
en el centro de la vida política de este estado: Rutilio Escandón Cadenas. Su
vocación política, su oído atento y su leal compromiso con las corrientes de
izquierda en México, hace recordar la actitud de políticos como Benito Juárez que
abandonando las pasiones de la burguesía se acercaron a los campesinos y vieron
en su vida el embrión del servicio a los demás y no como mera utopía social,
sino como parte de un comportamiento.
Tengo
entendido que el padre de Escandón Cadenas, un incansable agricultor, le
infundió la seriedad y la disciplina que lo ha caracterizado siempre, y el
sueño de convertirse en un servidor público nació cuando apenas siendo un niño tuvo
que aprender a ver la vida con madurez. Kennedy decía que los niños son el
recurso más importante del mundo y la mejor esperanza para el futuro. Siendo
originario del municipio Venustiano Carranza, dejó de hacer las cosas de su
edad para enfrentarse a una realidad marcada por los conflictos armados,
agrarios y la injusticia social, que en buena medida han construido la historia
de nuestra tierra.
SU
ENCUENTRO CON LA POLÍTICA
Nació
el 3 de mayo de 1958. Su padre era un hombre dedicado a las labores del campo y
su madre una señora responsable del cuidado de los hijos y el hogar. Al ser de
cuna sencilla, nunca gozó de privilegios como muchos otros políticos de su
generación. Debido a su condición social tuvo que aprender en su infancia el
valor del trabajo y el respeto. Vivió en carne propia las tragedias de la
pobreza y sabe muy bien de los problemas que aquejan a diario a quienes se
atreven a enfrentarlos para salir adelante.
Estudiando
la primaria pensaba en ser ingeniero agrónomo para contribuir en la solución de
los problemas de la tierra. También pasó por su mente estudiar Derecho para ayudar
a la gente que no tenía a nadie que lo defendiera de los abusos de los
poderosos y adinerados hacendados. Ha confesado en varias ocasiones que otra
profesión que le hubiera gustado aprender era la de médico, pues donde vivía no
había ninguno y las personas se morían por enfermedades curables. Todo eso
venía al pensamiento de un adolescente Rutilio Escandón, que a pesar de su
corta edad podía entender que el desastre social era consecuencia del abandono
de los gobiernos.
Cursó
la educación secundaria en una escuela técnica agropecuaria, que fue fundada
por el presidente Luis Echeverría Álvarez y el gobernador Manuel Velasco
Suárez, a quien tuvo el placer de conocer en persona porque al concluir sus
estudios el ex gobernador volvió con el presidente a Venustiano Carranza a ser
padrinos de su generación.
Hoy,
con madurez y trayectoria en el servicio público, Escandón reconoce que durante
el gobierno de Velasco Suárez, Chiapas tuvo un cambio importante porque “fue un
hombre muy humano, que se ocupó de mejorar la situación de la gente humilde y
sobre todo de los indígenas. La educación fue prioridad en su gobierno”, dijo.
Al
concluir la secundaria obtuvo una beca para estudiar en el estado de Baja
California. Se inscribió en la preparatoria y luego en la carrera de Derecho,
obteniendo el título de abogado en 1981. Allá conoció al chiapaneco Milton
Castellanos Everardo, oriundo del municipio de Copainalá, que fue gobernador de
Baja California por el periodo de 1971 a 1977.
Entre
otras cosas, Castellanos Everardo lo motivó para que incursionara en el
periodismo. Al terminar la licenciatura en Derecho en la Universidad Autónoma
de Baja California, Milton le pidió que reclutara a jóvenes estudiantes de
distintas carreras universitarias que tuvieran el interés de formar parte de un
anexo del periódico nacional Novedades. Lo hizo con éxito. Rutilio tomó la
pluma para cubrir la nota roja, la sección de cultura, de economía y,
finalmente, la de política. Al poco tiempo fue nombrado editor del Novedades de
Baja California que llegó a ser uno de los medios más importantes e influyentes
de la región.
En
esa etapa fundó el Sindicato de Trabajadores de la Publicación, del que fue el
primer dirigente. Aparte del oficio periodístico se desempeñó como director del
Registro Público de la Propiedad, director del Trabajo y Previsión Social,
presidente del Comité Electoral de Mexicali, entre otros, todos en Baja
California, donde vivió alrededor de 13 años.
-
Oye,
Rutilio, ¿qué vas a hacer? Veo que te gusta la política –lo cuestionó su mentor
Milton Castellanos-. Deberías participar en el Frente Juvenil para que seas
diputado o búscala de regidor para que vayas empezando a foguearte.
-
Le
agradezco mucho su preocupación, licenciado –respondió Rutilio Escandón-, pero
yo quiero regresar a Chiapas. Baja California me ha tratado muy bien, pero no
me hallo sin estar en mi estado. Quiero empezar mi carrera política en
Venustiano Carranza.
-
Pues,
ve, buen amigo –le dijo Milton.
Después
de esa charla, Escandón Cadenas que había logrado toda una vida en aquella
entidad como periodista, líder sindical y funcionario público, regresó a
Chiapas en 1993 ocupando el cargo de subdelegado regional del Instituto
Nacional de Migración. Después de eso fundó lo que hoy es el Instituto Electoral
y Participación Ciudadana, siendo el primer director general. Fue logro suyo
incorporar las figuras de consejeros ciudadanos previo a la reforma de 1996. Se
encargó de organizar un proceso electoral en momentos de crisis política,
empatando las elecciones federales con las locales e instalando casillas
electorales en los territorios en conflicto. Contradiciendo el dicho, se
convertía en profeta en su propia tierra.
Dadas
las condiciones adversas en que vivió durante su infancia y juventud, se
convirtió en un opositor del gobierno, en un crítico que vivía la política como
una herramienta para democratizar los accesos a los servicios de salud,
vivienda, educación, y se formó con una ideología de izquierda parecida a la
Mandela, Madero o el prócer Belisario Domínguez.
“Sé
aquello para lo que has nacido”, dijo el actor Hugo Weaving en la tercera
entrega de El señor de los anillos, y
Rutilio Escandón, siguiendo su vocación por el servicio a los demás, se sumó a
las filas del Partido de la Revolución Democrática (PRD), y cumpliendo con su
palabra inició su carrera política en Venustiano Carranza.
Por
el PRD fue diputado federal y dos veces senador de la República. Se retiró al
ver la falta de congruencia ideológica, pues el partido abanderó a dos
candidatos que terminaron por ser gobernadores de Chiapas, pero nunca fueron de
izquierda. Pablo Salazar fue un tirano y Juan Sabines Guerrero un estadista de
la corrupción.
A
mediados de enero de 2013 fue nombrado magistrado presidente del Tribunal
Superior de Justicia por la Comisión Permanente del Congreso del Estado. Desde
esa fecha hasta el mes de agosto pasado ha logrado resolver 26 mil 830 casos,
consolidar el Nuevo Sistema de Justicia Penal, establecer 66 Juzgados de
Primera Instancia y beneficiado a mil 933 personas con sentencias suspendidas y
desistimientos de demandas. Además, su desempeño ha sido reconocido por su
transparencia y eficiencia en el uso de los recursos.
A
su mando el Poder Judicial del Estado ha dado un paso hacia el progreso del
sistema jurídico mexicano. Recientemente su labor fue reconocida por instancias
judiciales de renombre por ser promotor de un Estado democrático de Derecho que
defiende las garantías y los derechos humanos.
EL
MEJOR PROSPECTO
Actualmente
es el mejor prospecto para asumir la candidatura del partido Morena al gobierno
del estado. Por eso mismo sus propios contrincantes de partido le han
enderezado una fuerte campaña de desprestigio para matar sus aspiraciones.
Lo
acusan de fraude, pero sin comprobarlo. Dicen que es un enemigo de los
chiapanecos cuando ha sido pieza clave para la correcta procuración de justicia
en el estado. Quieren hacerlo pasar como mentiroso alegando que no es amigo de
Andrés Manuel López Obrador, pero ignoran que la amistad con el líder de Morena
viene desde 1997, de cuando AMLO siendo presidente nacional del PRD lo hizo
candidato a diputado local por Venustiano Carranza. Incluso, López Obrador
llegó personalmente para apoyarlo en la campaña.
“No
hay humillación ni deshonra en el reconocimiento de la superioridad de un
adversario”, escribió Ángel Ganivet. Si Rutilio Escandón obtiene la candidatura
de Morena no será sólo una distinción a su trayectoria, sino a la posibilidad
de ganar algo más. ¡Chao!
@_MarioCaballero
Comentarios
Publicar un comentario