Ayer
fue un día histórico para la política mexicana. Primeramente porque el PRI hizo
la hazaña de ir en contra de su propia tradición y presentar como precandidato
a la Presidencia de la República a alguien que no pertenece a su militancia y
que ni siquiera es político. Segundo, porque la precampaña dio inicio en uno de
los estados más emblemáticos y pobres del país. Tercero, porque estamos ante la
posibilidad de ser gobernados por primera vez en la vida nacional por un
presidente ciudadano.
José
Antonio Meade Kuribreña inició su precampaña el primer minuto del jueves 14 de
diciembre en San Juan Chamula, Chiapas, donde portó el atavío tradicional de
los indígenas de ese municipio. Lo más interesante no es el arranque de la
competencia, sino los mensajes que envía.
Si
ponemos atención en el origen, surgimiento y el contexto que rodea al personaje
veremos que nos dice que el modelo antiguo dejó de funcionar, que proponer a
políticos para construir los gobiernos no garantiza prosperidad, desarrollo y
paz social para el pueblo, y que incluir a no-políticos constituye ahora una
nueva etapa política que se cree es capaz de trascender fronteras.
FRASES
Y SIMBOLISMOS
Más
allá de todo lo que pueda decirse del arranque de precampaña de José Antonio
Meade y de su excelente currículum, trataré en este espacio de dar una
brevísima explicación a sus frases más sobresalientes. Lo haré como escribió Rousseau
en su Carta al Señor d´Alambert, que
preconiza una sociedad de la transparencia donde se actúe con franqueza y
vigilancia recíproca: “Bajo los ojos del público, censor nato de las costumbres
de los otros”.
-
“Estamos
hoy donde empieza México. Comienza aquí por nuestros orígenes, por nuestras
raíces indígenas, por nuestro patrimonio cultural”, dijo.
A
muchos sorprendió que Meade Kuribreña haya iniciado su precampaña en Chiapas y
no en Campeche, donde el mandatario es un joven priista y gran amigo de Enrique
Peña Nieto. Por un momento se llegó a pensar que el gobernador Alejandro Moreno
sería elegido candidato por el dedo del presidente. Tampoco la emprendió en el
Estado de México, que siempre ha sido bastión del PRI.
Entonces,
¿por qué en Chiapas que es gobernado por el Partido Verde Ecologista de México?
¿Será acaso porque fue uno de los cinco estados de la República que más votos
logró para la victoria de Enrique Peña en 2012? No lo creo. Lo más lógico es creer
que fue un logro de Manuel Velasco Coello, que ha tenido la capacidad de
convertir al estado en la fuerza electoral más poderosa del PVEM en el país,
con mayoría en el Congreso del Estado y gobernando en gran parte de los
municipios.
Hacer
especulaciones en la política es una pérdida de tiempo. Pero ¿habrá un mensaje
para el PVEM en Chiapas y especialmente para quien se perfila como el candidato
más apto y reconocido de ese partido en el estado, Eduardo Ramírez Aguilar? En
unos días sabremos la respuesta a esta singular pregunta.
-
“San
Juan Chamula representa el México diverso y plural que nos enriquece.
Representa también al mexicano que todos los días se esfuerza por sacar
adelante a su familia”, dijo Meade.
Mientras
el Congreso Nacional Indígena se esfuerza por lograr la candidatura
independiente de María de Jesús Patricio, indígena nahua de Tuxpan, Jalisco, José
Antonio Meade, nacido en una casa de clase media, incluyó a los indígenas en su
proyecto de gobierno y enalteció su historia e importancia como parte
primordial de nuestras raíces.
Eso
sin duda habla de una congruencia política del precandidato priista, que no
buscó primeramente rodearse de empresarios, de los grandes magnates de la
industria, ni de intelectuales, ni iniciar su carrera en algún centro político
por excelencia; quiso sentir el dolor de la gente pobre, y no hay gente más
pobre que los indígenas. Prefirió conocer dónde viven, cómo viven y qué
necesitan para salir adelante en este país que durante décadas les he negado el
acceso a la prosperidad, la vida digna y las oportunidades.
-
“Quiero
ser presidente para cerrar las brechas que nos separan entre el México que
somos y el México que soñamos: un México con seguridad y con justicia, un
México con alimento en cada mesa familiar”, comentó.
México
era tan amable que hasta el águila del escudo nacional pidió permiso para
posar, según explica una canción. Ese México amable ya no existe. Está
convertido en una fiera por los desencantos de la política; está decepcionado,
dolido por la corrupción e indolencia de sus gobernantes. Está manchado de
sangre por una absurda guerra contra el narcotráfico que debió terminarse o al
menos ser rediseñada desde hace muchos años.
La
intención de José Antonio Meade es buena, llevarnos nuevamente a un clima de
seguridad y justicia, y que todos tengamos un medio para ganarnos la vida. Sin
embargo, antes de eso tendrá que enfrentarse al gran reto de vencer la
incredulidad ciudadana, que es una tarea ingente que no cabe en los discursos y
en las ofertas de precampaña. Requiere de acciones contundentes e inmediatas que
abatan la inseguridad, pobreza y liberar a la sociedad de la corrupción y la
impunidad.
Si
primero no logra obtener la confianza de la gente, será imposible alcanzar el
México que soñamos.
-
“Un
México que le apueste a la educación y a los jóvenes. Un México que mejore su
ambiente, un México que busque en el mundo las mejores oportunidades, éste es
el México que merecemos”, dijo.
José
Antonio Meade no nació en una cuna de oro, pero supo hacerse de los conductos para
prepararse académicamente y ser todo un profesional. Debido a su capacidad
intelectual y los resultados de su trabajo en el servicio público, fue
considerado hace unos años como uno de los hombres más influyentes del mundo.
Por lo tanto, como José Vasconcelos, identifica que es la educación la vía más
favorable para alcanzar el desarrollo de los mexicanos y del país entero. No
sólo eso, pues tiene la experiencia y los conocimientos para reelaborar la
Reforma Educativa y establecer espacios de trabajo junto con el magisterio.
Tomemos
en cuenta que antes de que Japón se convirtiera en una de las potencias
económicas más grandes de la actualidad, le invirtió cantidades enormes de
recursos financieros y humanos a la educación de los niños y jóvenes. De tal
manera, ha llegado el momento de que México haga lo propio y se deje de
revanchismos y caprichos políticos en materia educativa.
-
“Hermanaremos
a México. Un reencuentro por nuestra grandeza del Norte y del Sur. Un acuerdo
por nuestros hijos sin importar dónde nacimos o cuánto tenemos”.
Dice
un dicho: “El norte trabaja, el centro piensa y el sur descansa”. Todos sabemos
por experiencia personal que México es un país de desigualdades. Mientras Nuevo
León, Puebla o Guadalajara reciben mayor presupuesto para la construcción de
infraestructura o la explotación del trabajo industrial, estados como Chiapas,
Oaxaca y Guerrero obtienen solamente los recursos necesarios para la asistencia
social. Se le da más al que trabaja, y el que no ¿para qué darle?, es lo que
siempre se ha pensado. Por eso los ricos son más ricos y los pobres, aún más.
Chiapas,
por ejemplo, tiene recursos naturales y turísticos que ningún presidente de la
República ha sabido explotar para el mejoramiento de la economía local y el
desarrollo de las comunidades. Si Meade Kuribreña se propone terminar con la
desigualdad, sería un gran logro como mandatario instaurar las estrategias
financieras en cada región del país para aumentar la productividad y conseguir un
equilibrio en el reparto de la riqueza nacional, que es lo que siempre se ha
demandado.
¿QUÉ
LE ESTORBA PARA GANAR?
Epicteto
decía: “El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del
Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y una cobardía
ceder el paso a los indignos”. Es encomiable que un profesionista con
importantes reconocimientos internacionales como José Antonio Meade esté
enfrentando el pasado y el presente político de México para establecer un
futuro gobierno ciudadano. Aunque en este momento las encuestas no lo
favorecen, no podemos ignorar que entre todos los precandidatos es el más apto,
cultural e ideológicamente, para asumir el poder.
¿Lo
logrará? No lo sabemos, pero si algo debe hacer para alcanzar su objetivo es
despegarse de la sombra de Enrique Peña Nieto. ¿Por qué? Todos lo sabemos. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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