No
se necesita ser un obsesivo de la política chiapaneca para saber que el
diputado perredista Diego Valera es una suerte de parodia grotesca de los
peleles del poder originales. Karl Marx decía que a veces la historia se repite
dos veces, primero como tragedia y después como farsa. Si Yassir Vázquez
Hernández fue el títere de Juan Sabines Guerrero, él lo es de Pablo Salazar
Mendiguchía.
Recientemente
anunció su intención de buscar la candidatura del Partido de la Revolución
Democrática y representar a la coalición ‘Por Chiapas al Frente’ para contender
por la gubernatura del estado. Y propuso: “Tengo la firme intención de
conformar un Consejo Ciudadano que tome las riendas, el control y la definición
del rumbo de nuestro estado. Manifiesto mi deseo para ser el conciliador de mi
tierra y de mi gente, para sentar en una sola mesa todas las voces, de la
diversidad y pluralidad que engrandecen a Chiapas”.
¡Cuánto
cinismo! El simple hecho de que quiera ser candidato a gobernador del estado es
una burla. Decir que él puede conciliar las diferencias entre los chiapanecos es
un insulto a nuestra inteligencia, sobre todo porque conocemos su indiferencia
ante la gente pobre, su incapacidad para generar propuestas, falta de talento, avaricia
y corrupción.
Al
igual que él, Yassir Vázquez también aspiró a ser gobernador de Chiapas pero
tenía incluso mayor experiencia que él. Pues durante el gobierno de Juan
Sabines (2006-2012) fue Coordinador de Atención Ciudadana, luego Subsecretario
de Relaciones Públicas en la Secretaría de Gobierno y en junio de 2008 fue
nombrado titular de la Secretaría de Desarrollo Social en el estado. “Haiga
sido como haiga sido”, en 2010 ganó la Presidencia Municipal con una amplia
diferencia de votos frente a su más cercano oponente.
Obviamente
no fue un buen gobernante. Realizó proyectos que terminaron siendo carnada para
la rapiña. Por las complicidades políticas, corrupción, abusos, impunidad y
demás pillerías, Yassir quedó convertido en uno de los peores alcaldes que ha
tenido la capital del estado en la historia reciente. Al final de su gestión,
protegido por Sabines Guerrero, abandonó el cargo dejando una deuda para la
comuna de más de 900 millones de pesos.
Ahora
bien, ¿para qué quiere ser gobernador Diego Valera? O mejor aún, ¿quiere más
corrupción o más oportunidad de participar en ella?
RADIOGRAFÍA
Diego
Valente Valera Fuentes dice estar orgulloso de ser de la costa de Chiapas, pero
en realidad nació en Tuxtla Gutiérrez el 1 de diciembre de 1984. Es hijo del
“escritor” José Antonio Valera Saa y de Cruz Higinia Fuentes. Es el menor de
cuatro hermanos, está casado con Olga Valenzuela y tiene un hijo que en el
nombre lleva la penitencia: Diego.
Dio
sus primeros pasos en la política en 2001, como presidente del Comité Ejecutivo
Municipal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Unión Juárez. Con 20
años cumplidos, en 2005, perdió humillantemente en la contienda electoral por
la presidencia municipal de dicho municipio. En 2008 y 2009, fue coordinador de
delegados en la Secretaría de Economía de Chiapas, durante el gobierno de Juan
Sabines.
De
2009 a 2010, se desempeñó como director de Comercio Interior y Exterior en la
misma secretaría. Después de eso fue asesor del entonces senador Manuel Velasco
Coello en la LXI legislatura, puesto que ostentó hasta mediados de 2011. Ese
año lo nombraron subsecretario general de gobierno en la Región Sierra
Mariscal, que dejó al finalizar la administración pasada.
Muchos
tal vez se sorprendan por su currículum, pero ciertamente Diego Valera sólo fue
un comodín que ocupaba las plazas mientras encontraban a alguien mejor para ejercerlos.
De ahí que no haya nada bueno que contar de su gestión, salvo que fue parte del
gobierno que endeudó a Chiapas con más de 40 mil millones de pesos.
Como
muchos otros sabinistas que buscaron refugio detrás del fuero constitucional para
evadir la justicia, Diego Valente fue electo diputado local en la LXV
legislatura en el Congreso de Chiapas. Su primera experiencia en un cargo
legislativo fue como el suave viento que acarició los lacios cabellos de
Juárez, sin olor ni hedor ni nada. No se molestó por escuchar las necesidades
de la gente. Nunca impulsó una iniciativa. No debatió los proyectos de ley, sino
aplaudió y participó en los abusos de esa legislatura. Sólo se dedicó a cobrar
un sueldo sin trabajar y a trabar negociaciones políticas en lo oscurito.
El
11 de diciembre de 2013, el gobernador Manuel Velasco lo nombró titular de la
Secretaría de Pesca y Acuacultura, dependencia que fue una ruina durante su
corta administración.
A
principios de noviembre de 2016, al mediodía, mientras Diego Valera comía un
rico coctelito vuelve a la vida en Puerto Arista, una persona llegó y le
increpó por un presunto fraude de más de 5 millones de pesos. El bochornoso
episodio fue grabado a través de un teléfono celular y luego puesto en las
redes sociales.
“El
reclamo es que este diputadillo que tenemos acá defraudó a mi gente lo de unos
proyectos de pesca. Cuando estuvo acá hizo desastres en la Costa. ¡No huyas,
cobarde! ¡Eres una rata! (gritó cuando el diputado Valera salía del lugar). Con
21 proyectos de 240 mil pesos me defraudó en la zona Costa y me mandó a un
negociador para que me dieran lo que era de cinco proyectos. Le dije que no
aceptaba, que no negociaba con político nefastos como él”, dijo quien se
identificó como Augusto Pérez López, de la empresa Agromarth.
Al
respecto, dichos proyectos serían destinados para apoyar a personas de bajos
recursos de los municipios de Tapachula, Mazatán, Tuzantán, Acacoyagua y
Pijijiapan. Pero no fue esa la única acusación, pues un grupo de pescadores
denunció que Valera Fuentes abandonaba sus responsabilidades en la secretaría y
despachaba los asuntos desde Tuxtla Gutiérrez, o bien, siempre andaba de viaje
en la Ciudad de México con el pretexto de hacer gestiones para la obtención de
recursos.
Por
si fuera poco está señalado de llenar de aviadores la nómina de la secretaría y
del desvío de 25 millones de pesos que pertenecían a decenas de proyectos
acuícolas y pesqueros que Diego Valera nunca entregó a los beneficiarios a
pesar de estar aprobados. Se cuenta que utilizó el dinero de la dependencia
para financiar su campaña política hacia la diputación federal que hoy ostenta.
En
2015 fue electo diputado federal por el distrito VII de Chiapas, bajo las
siglas del PVEM. Rindió protesta el 1 de septiembre de 2015. De acuerdo con el
portal www.curul501.org, no hay ninguna
iniciativa con las que se relacione o hayan sido propuestas por Diego Valera,
es decir, es un parásito que vive del erario público. Actualmente, gana un
sueldo mensual de más de 121 mil pesos, que al año suma alrededor de un millón
500 mil.
¡AYÚDEME!
Uno
de los evangelios relata que durante la celebración de La Pascua, Jesús de
Nazaret les dice a sus discípulos que uno de ellos lo traicionaría. Manuel
Velasco Coello le abrió las puertas del partido a Diego Valera y, además, le
dio responsabilidades y lo ayudó en el salto hacia la Cámara de Diputados en
San Lázaro, pero sin saber que estaba alimentando a un traidor.
En
noviembre de 2016 se celebró un evento político encabezado por el ex gobernador
Pablo Salazar Mendiguchía, que ante las caras impacientes de sus invitados,
dijo: “No tarda en llegar el invitado. Hay que escuchar cuáles son sus
intenciones”.
Efectivamente,
minutos después un joven de cabellos rizados y ojos verdes descendió de una
camioneta blanca tipo Suburban. Fue saludando uno a uno hasta que llegó al
lugar donde estaba sentado Salazar. El saludo fue distinto a los demás, con
mucha más efusividad y cariño. Pablo y Diego Valera se fusionaron en un largo
abrazo. Ahí Valera le dijo al oído al ex gobernador: “¡Ayúdeme!”.
Luego,
tomó el micrófono y soltó el beso de Judas: “Quiero ser gobernador de Chiapas.
Como yo, sé que ustedes no quieren a los verdes. Por eso vengo a decirles que
en los próximos días me declararé diputado independiente”. Se dice que durante
quince minutos Diego Valera Fuentes habló de su proyecto a la gubernatura y de la
pésima administración de su tutor, Manuel Velasco Coello.
Este
es Diego Valera, que al buscar adueñarse de la candidatura perredista al
gobierno del estado, está representando los intereses políticos del peor ex
gobernador que ha tenido Chiapas: Pablo Salazar. El títere y el titiritero. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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