VELASCO: GOBERNAR DESDE LA TELEVISIÓN


Un político sin guardaespaldas como que no luce, no exhibe su categoría, ni parece político. Lo mismo puede decirse de quien no aparece en todo momento en las pantallas. Ya lo dijo el político español Alfonso Guerra: ¡El que se mueve no sale en la boleta!... ¿o era en la foto? Bueno, la idea es esa.

El gobernador Manuel Velasco Coello no sería el mismo sin la docena de camarógrafos que lo acompañan a todas partes y sin la escolta que en cuatro o cinco camionetas va custodiándolo aun así él vaya en helicóptero. Por lo menos eso se piensa. La moda es gobernar desde la televisión: es más fácil y mucho más provechoso. 

Si hay alguien que ha lucrado con mayor cinismo la tragedia de los chiapanecos es Manuel Velasco. En cada municipio de Chiapas donde hubo gente afectada por el terremoto del 7 de septiembre, no dio un paso ni hizo una promesa si no tenía una cámara enfrente. Peña Nieto hizo popular la frase “Lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho”. Velasco se hizo popular porque “aunque no tuviera nada bueno qué contar, se dedicó a anunciarse mucho”.

¿Ha servido la publicidad del gobernador Velasco Coello para el progreso del estado? Francamente no. Salvo para la majadera dilapidación de miles de millones de pesos que pudieron ser mejor aprovechados en la construcción de hospitales, en abastecimiento de medicamentos, en el mejoramiento de escuelas, carreteras, caminos, etcétera.

Cuando Manuel Velasco ganó las elecciones de 2012 fue un “triunfo” de la democracia. Se creyó que con él al frente de los rumbos del estado nos iría mejor que con los anteriores gobernadores. Se le apostó a su juventud, frescura y a la trayectoria política que inició con su mayoría de edad.

Hoy, superados casi cinco años de su administración, el descontento no podría ser más evidente. Nadie quiere saber de él desde hace al menos cuatro años. No sólo estamos ante un régimen que ha sido incompetente, ignorante e insensible al sufrimiento de los chiapanecos. También seguimos de cara a un gobierno irresponsable con el manejo de los recursos.

¿Cómo puede este gobierno esconder el clientelismo? ¿Cómo ignorar que familias políticas, como los De León Villard, han acrecentado su poder y fortuna en este sexenio? ¿Cuántos empresarios de otros estados se han enriquecido con el dinero de Chiapas y cuántas constructoras chiapanecas han quebrado y dejado sin empleo a cientos de trabajadores por no tener obras?

Por otro lado, la “administración” de Velasco ha despilfarrado miles de millones de pesos del erario público en publicidad, todo por esa estúpida obsesión de ser el próximo Presidente de la República.

Se dice que en toda democracia cada pueblo tiene el gobierno que merece. Tal vez sea verdad. Con Pablo Salazar Mendiguchía vivimos una de las etapas más despóticas y autoritarias de la historia moderna, donde hasta los poderes Legislativo y Judicial se arrodillaron al Ejecutivo. La censura fue un factor común. La depredación a las arcas cerró con broche de oro con el hurto de 11 mil millones de pesos que eran recursos destinados para reparar los daños del huracán Stan.

Con Juan Sabines Guerrero tuvimos un gobierno viciado, con servidores públicos metidos en la parranda, en orgías pagadas con el dinero de los chiapanecos. No hubo obras públicas, tampoco impulso a la economía. Lo que sí existió fue una corrupción que enriqueció a los hombres más cercanos al gobernador, como Nemesio Ponce Sánchez, Mauricio Perkins, los hermanos Gamboa López, entre otros. En resumen, el sabinismo fue una repugnante francachela que defraudó a Chiapas con más de 40 mil millones de pesos.

Desde el 8 de diciembre de 2012, fecha en que inició esta administración, hemos venido padeciendo la más intensa catástrofe política, económica, social y hasta electoral por culpa de Manuel Velasco que ha dedicado más tiempo a su campaña política rumbo a la Presidencia que al gobierno para el que fue elegido.

Salimos del período del embrutecimiento y la simulación para entrar a la época de la sinrazón, la impunidad y la cultura de los privilegios.

MENTIRA TRAS MENTIRA

Las cosas hay que llamarlas por su nombre. La primera estafa de Manuel Velasco fue el Plan de Austeridad que anunció los primeros días de su gobierno. Con dicha medida dijo que le haría frente a la crisis económica que heredó del sabinato. Todo el mundo le aplaudió, y todo el mundo creyó la mentira. Hasta aquella en la que dijo que no había dinero para pagar los sueldos y aguinaldos de los trabajadores del Estado. Mentiroso.

Se supo que días antes de que Juan Sabines dejara el cargo, el Congreso del Estado le aprobó un préstamo de tres mil ochocientos setenta millones de pesos que serían etiquetados para el pago de sueldos, aguinaldos y deuda con constructores. De acuerdo con la ley, Sabines podía disponer de tan sólo la mitad de dicho recurso y sólo para aplicarlo a los conceptos determinados. Suponiendo que lo hizo, ¿dónde están pues los otros mil 935 millones de pesos?

Recordemos que hasta el día de hoy existen deudas del sexenio pasado por obra pública y que los sueldos y aguinaldos de los trabajadores se pagaron en mayo y junio de 2013, y eso porque Velasco solicitó un nuevo préstamo para poder liquidarlos. Ante este panorama, no podemos sino presumir que los 3 mil y pico de millones de pesos fueron desviados.

Después de la mentira con que se ocultó el hurto, vino la hipocresía del gobernador que por un lado divulgaba solemnemente el programa de austeridad al que se sometería su administración (“haremos más con menos”), mientras que por el otro gastaba 10 millones de dólares en una masiva y costosa campaña publicitaria para promover su imagen en todo el país. Esto durante el primer año de su mandato.

Si Juan Sabines pagó cientos de millones de pesos a los medios para simular un gobierno exitoso, Velasco Coello ha pagado incluso más para vivir su propia telenovela siguiendo el ejemplo de Enrique Peña Nieto de cuando fue gobernador del Estado de México, que le apostó más a la publicidad que al trabajo político para hacer despegar su candidatura a la Presidencia.

Información que se filtró a la prensa reporta que Manuel Velasco gastó 10 millones de dólares en publicidad en el 2013 y otros 119 millones de pesos en 2014. Se habla que en 2015 y 2016 rompió su propio récord.

Como cualquier adicto al infomercial, es posible que Velasco encubra a través de una doble contabilidad los millones de pesos que destina a los vividores del periodismo rosa y a la compra de paquetes publicitarios para promoverse en concursos, telenovelas, programas de espectáculos, reality shows y cuanta basura produzcan Televisa y TV Azteca.

¿Será posible que su matrimonio con Anahí sea otro invento de Televisa para subir su popularidad rumbo al 2018? Por el momento es imposible saberlo, pero cabe la duda.

Cuando fue anunciada la populista iniciativa de la eliminación de la tenencia vehicular, Velasco invirtió cientos de millones de pesos para promocionarla en todo el país. No hubo nadie en México que no se enterara, sobre todo porque el gobierno del Güero además de los spots en radio y televisión, así como publicaciones en miles de páginas web, mandó a imprimir millones de stickers, lonas, folletos, volantes y trípticos al respecto.

EL ASCO

Es un insulto que en Chiapas, siendo uno de los estados más pobres del país, se gaste tanto dinero nada más para lucirse.

Lo que se siente en el ambiente es una sensación de asco provocado por la soberbia y el abuso de Manuel Velasco Coello. Verlo tomarse fotos con los damnificados es repugnante porque es una burla. Ver sus vídeos en redes sociales entregando supuesta ayuda humanitaria vestido con chalecos verdes es indigno: un torrente de cinismo e impunidad.

Pero al final de cuentas no tiene culpa el indio, sino el que lo hizo su compadre.

Para el colmo, aun estando fuera de las líneas de batalla (en la comodidad de su lujosa mansión, pues), se presume que es la señora Leticia Coello de Velasco la que sigue mandando en Chiapas y que el gobernador tan solo es la figura bonita (oxímoron perfecto) que aparece tantas veces en radio y en televisión de acuerdo con el tamaño del multimillonario presupuesto. Nada más.

Continuaremos. ¡Chao!

@_MarioCaballero

yomariocaballero@gmail.com

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