A
raíz del encuentro Diálogos Galileos,
iniciativa del Partido de la Revolución Democrática, ya han empezado a circular
versiones sobre la posibilidad de que José Antonio Aguilar Bodegas no sólo sea
el posible candidato al Gobierno de Chiapas por ese partido político, sino
también el candidato ideal que pudiera hacer realidad una alianza importante
entre el PRD, PAN y Movimiento Ciudadano.
No
cabe duda que la política es fundamentalmente la ciencia de lo impredecible.
Los que en ella actúan, los políticos, son partícipes de los vaivenes de la a
veces firme y a veces frágil democracia. Por tal motivo cualquier pronóstico
que hagamos hoy puede ser muy distinto el día de mañana. Contra todas las
apuestas, Barack Obama ganó la Presidencia de Estados Unidos. Y Donald Trump se
impuso ante una inteligente y experimentada Hillary Clinton. La ciencia de lo
impredecible.
Hasta
hace algún tiempo, nadie se imaginaba que José Antonio Aguilar Bodegas pudiera
convertirse nuevamente en un fuerte aspirante a gobernador del estado. Siendo
blanco de una persecución política de parte del ex gobernador Juan Sabines
Guerrero, se creyó condenado al olvido. Pero en los últimos años su carrera
política recuperó su brillo y ha demostrado con resultados ser un hombre de
gran tenacidad y sumo liderazgo.
SABINES:
COBARDE Y ABUSIVO
En
2006, Aguilar Bodegas le ganó la candidatura del PRI al Gobierno de Chiapas a
Juan Sabines Guerrero. Tenía la trayectoria, la capacidad y la experiencia para
asumir una responsabilidad tan importante. Mientras Sabines sólo tenía un
apellido famoso y una carrera política meteórica que lo había llevado en pocos
años de ser un desempleado en la Ciudad de México a presidente municipal de
Tuxtla Gutiérrez.
A
la sazón, Sabines Guerrero renunció a su corta militancia en el PRI para luego
ser respaldado por una alianza de partidos en cuyo nombre llevaba la traición: Coalición por el Bien de Todos.
Uno con todos fue el lema del
gobierno de Pablo Salazar Mendiguchía, que arrastraba una larga estela de
abusos de poder, corrupción, crímenes de estado, homicidios, presos políticos,
infanticidios y el desvío de los fondos de reconstrucción del huracán stan por once
mil millones de pesos. Así que la mejor y única salida que tenía para evadir la
justicia era pactar con uno de los candidatos a relevarlo en el poder. Y lo
hizo con Juan Sabines Guerrero.
Salazar
fue un dictador que no toleró la oposición y el pensamiento crítico. Con el uso
de la fuerza pública y el clientelismo dominó las decisiones en el Congreso del
Estado y en el Poder Judicial. A la mínima muestra de desobediencia utilizaba la
policía para imponer sus caprichos a quien fuera y mantener postrada a sus pies
a todas las instituciones estatales, incluyendo a los partidos políticos. Así,
con el control político, económico y social, impuso la candidatura de Juan
Sabines y habilitó toda la estructura gubernamental para favorecerlo.
Sabines
fue acusado de rebasar el tope de gastos de campaña. Hay rumores de que tuvo la
aprobación de Pablo Salazar para que los programas sociales fueran usados para
condicionar el voto de los ciudadanos. Además, se presume que gozó a
disposición de los vehículos oficiales, personal de gobierno y que fue financiado
con el erario de los chiapanecos. Finalmente, a pesar de todo el apoyo y de un
conteo polémico en el IEPC, “ganó” las elecciones con una diferencia del 0.22%.
¿Hubo fraude electoral? Obviamente.
Salazar
le pidió impunidad a Sabines y a cambio le entregó el poder del Estado. Sin
embargo, éste lo traicionó y lo envió a la cárcel el 7 de junio de 2011.
Después
de ese trágico desenlace, José Antonio Aguilar Bodegas se convirtió en uno de
los opositores más aguerridos del régimen sabinista. Hace poco aclaró: “Si
quieren tomarlo por el lado del enojo por el daño que Sabines hizo hacia mi
persona y hacia mi familia, pueden hacerlo, aunque juro que no es así. Todo lo
que hice y critiqué de su gobierno fue porque en verdad me dolió el abuso que
él estaba cometiendo en contra de los chiapanecos y del estado”.
Aguilar
Bodegas denunció la corrupción, el enriquecimiento ilícito, los delitos
electorales, el sobrendeudamiento público y la venganza política que el ex
gobernador Sabines Guerrero emprendió contra muchos activistas y líderes
políticos y sociales. También censuró las declaraciones de los compromisos de los
Objetivos del Milenio de la ONU que decían que Chiapas ya había cambiado cuando
en la realidad miles de familias seguían viviendo en la pobreza y en la
marginación, con miles de jóvenes desempleados y niños muriendo por
enfermedades curables.
Eso,
definitivamente, enfureció a Juan Sabines que en un acto arbitrario le inventó una
serie de delitos sin tener fundamentos. Emprendió una campaña para desacreditar
su trabajo, lo acusó de operar con recursos de procedencia ilícita y de
pertenecer a la delincuencia organizada.
Cada
vez que un gobernador toma la justicia por su propia mano, no existe fuerza en
el mundo que la detenga. Entonces, ¿por qué José Antonio no fue a la cárcel? No
fue encarcelado porque sencillamente nunca le comprobaron los crímenes. Todo se
trató de una persecución política de parte de un gobernador cobarde y abusivo.
PRESTIGIO
“Lamento
que eso se haya dado porque yo vivo en Chiapas. Porque mis cariños, mis amores,
mis compromisos están aquí. Aquí está mi familia, aquí he vivido, aquí he
estudiado y estudié para involucrarme en el desarrollo de mi estado. Es de
reconocer que se ha avanzado mucho en este sexenio, pero lo que sucede en
Chiapas a mí me duele mucho. Me duele que haya desigualdad, me duele que haya
pobreza. Me duele que no todos tengamos las mismas oportunidades ni el mismo
estado de bienestar. Eso es lo que nos
debe seguir motivando a todos a trabajar”, son las palabras de Aguilar Bodegas recogidas
en una entrevista realizada hace algunas semanas.
Con ese pensamiento llegó a la
titularidad de la Secretaría del Campo desde donde hasta hace pocas horas fue
quizá el elemento más valioso del gobierno de Manuel Velasco Coello.
Si
bien José Antonio Aguilar Bodegas tiene una amplia experiencia y reconocida
capacgidad profesional, particularmente en la administración pública, donde se
ha desempeñado en varios puestos durante treinta años, es de dominio público el
importante trabajo que realizó en dicha secretaría.
Rindió
protesta en la SECAM los primeros días de enero de 2015, donde atendió a más de
un millón 500 mil productores con obras de infraestructura, herramientas,
insumos, apoyos económicos y asesoría técnica y tecnológica. En los pasados
años dicha dependencia ha recibido un presupuesto de más de 12 mil 600 millones
de pesos, que José Antonio supo canalizar para una mayor productividad del
campo chiapaneco en medio de un ejercicio responsable y transparente de los
recursos.
A
parte del mejoramiento productivo del sector agropecuario, Aguilar Bodegas fue
un buen mediador para la solución de viejos conflictos con respeto al agro. Es así
que en comunidades indígenas como Acteal y Polhó, que se declararon
independientes y donde un gobernador no ponía un pie desde hace muchos años, él
logró la paz y un ambiente de respeto mutuo entre los pobladores y la
administración de Manuel Velasco Coello. El gobernador no solamente pudo entrar
a esos lugares, sino también fue bienvenido y entregó apoyos de los programas
destinados a la recuperación y reactivación del campo.
Desde
esa dependencia, José Antonio nunca trabajó como político sino como
funcionario. Destacó el compromiso hecho por el gobernador Velasco de impulsar
el sector productivo y les pedía a los hombres y mujeres del campo que
aprovecharan los recursos y siguieran confiando, “porque para Manuel Velasco ustedes
son una prioridad en su gobierno (sic)”.
La
diferencia entre los políticos exitosos y los oportunistas consiste en que los
primeros orientan sus aspiraciones basándose en los resultados que obtienen,
mientras los segundos prefieren más hablar que actuar. Que José Antonio Aguilar
Bodegas vuelva a ser visto como fuerte aspirante al Gobierno del Estado no es
producto de la casualidad, sino del trabajo que ha venido haciendo y de los
resultados alcanzados.
¿Lograrán
los partidos conjuntarse en un proyecto abanderado por Aguilar Bodegas? No lo sabemos. Pero sin lugar a dudas,
después del largo y complicado proceso, él ha demostrado ser un político al que
no podemos perder de vista. ¡Chao!
@_MarioCaballero
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