“¿A
quién pueden elegir como candidato al gobierno de Chiapas en MORENA si todos los
aspirantes están desprestigiados?”, me dice una persona que tiene un profundo
conocimiento en temas políticos. Sea quien sea –continúa- será designado bajo
los viejos procedimientos del PRI. Mira por qué te lo digo. Eligió a su
candidata para gobernar la Ciudad de México mediante una encuesta secretísima,
donde nadie supo nada sino solamente quien había ganado, la tal Claudia
Sheinbaum.
“Morena
y López Obrador critican tanto al PRI que terminan por hacer lo mismo que el
PRI y en peores condiciones y con peores resultados”, afirma el experto. En
resumen, el fantasma del dedazo se hace presente en la “Esperanza de México”.
Monsiváis
decía que el peor retrato de Andrés Manuel López Obrador es el que él da de sí
mismo, con cosas tan absurdas como “¡cállate, chachalaca!”. Tenía razón, porque
mientras pueblos como Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Tabasco (donde AMLO ha tenido
mayor cantidad de votos y apoyo político los últimos once años) sufren las
consecuencias del terremoto del jueves 7 de septiembre, él vacaciona felizmente
por Europa cuando bien podría retribuir con algo, lo que sea, a lo mucho que él
ha recibido. Cuando se trata de recibir favores está presente en todas partes;
cuando se trata de ayudar, desaparece. El peor retrato de sí mismo.
Hace
varias décadas los grupos feministas establecieron una sencilla frase para
ayudar a los otros a pensar en la condición de las mujeres: “imagínatelo al
revés”. Es decir, tú, hombre, imagina que te pasa lo que le pasa a las mujeres
en general. Dicho de otra forma, imagina que no eres hombre, sino mujer y que
todos se portan contigo así como se portan con las mujeres: con menosprecio,
prepotencia y altivez. Al ver desde otra perspectiva esa conducta machista y
despreciativa se apreciará claramente su pertinencia ética, dimensión moral y
consecuencia práctica.
Imagínatelo
al revés. Imaginemos que el PRI, PAN y PRD son las fuerzas dominantes en la
Ciudad de México y que eligen a su candidato mediante una encuesta de la que no
se informa nada sino sólo el resultado. ¿Qué diríamos? Que nunca hubo tal
encuesta y que la elección fue por dedazo, como siempre desde los tiempos
gloriosos del priismo.
Imaginemos
que el procedimiento de la encuesta secreta se aplica a la selección de quienes
serán candidatos en los más de tres mil cargos de elección popular que estarán
en juego el año entrante. ¿Qué pasaría? Estaríamos por ser gobernados por gente
que ganó las candidaturas por el hecho de pertenecer a cierto grupo en el
poder, ya sea por compadrazgo, amistad o complicidad. Lo más lamentable es que
al ganar estos el gobierno quedaría en manos de malos políticos que no ameritan
consideración alguna.
El
objetivo de la selección de candidatos mediante el método de encuestas es saber
la intención del voto y pronosticar a los futuros gobernantes. Imaginemos,
pues, que el famoso dedazo muda en todos los partidos y en todos los estados
donde habrá elecciones y que todos los candidatos seleccionados, de acuerdo a
lo que dicen las encuestas, pueden ganar sobradamente una elección.
Ahora
imaginemos que el senador de Morena Zoé Robledo Aburto es designado candidato
al gobierno de Chiapas y que gana los comicios de 2018. ¿Qué tipo de gobierno
nos esperaría si tomamos en cuenta que fue designado por dedazo, que ni
siquiera fue anunciado por miembros del Comité Ejecutivo Nacional sino por
funcionarios menores del partido, tal como sucedió con Claudia Sheinbaum?
¿QUIÉN
ES ZOÉ ROBLEDO?
Antes
de proyectarnos en un futuro con Zoé Robledo Aburto como gobernador de Chiapas,
conozcámoslo.
Nació
en Tuxtla Gutiérrez el 9 de enero de 1979, pero nunca vivió en Chiapas, sino en
el extranjero y en otros estados del país, rodeado de lujos, sirvientes y
placeres.
Es
hijo del priista Eduardo Robledo Rincón que fue destituido humillantemente del Gobierno
del Estado tras 69 días en el poder. El entonces presidente Ernesto Zedillo lo
nombró secretario de la Reforma Agraria y luego lo mandó a Argentina como
Embajador de México. Lo mandó al ostracismo. Durante su campaña electoral, Robledo
Rincón fue señalado como presunto autor intelectual de los asesinatos de Jorge
Ernesto Fonseca García, Agustín Rubio Montoya y Rigoberto Mauricio Villafuerte,
que murieron en el atentado contra el candidato opositor Amado Avendaño el 25
de julio de 1994.
(Los
tres jóvenes perdieron la vida cuando un tráiler embistió la camioneta en que
viajaban junto con Avendaño. El objetivo era matar al candidato, quien salió
vivo del percance pero en muy mal estado de salud. Después del “supuesto”
accidente no pudo continuar personalmente con su campaña política, pues por
varios meses perdió el habla y quedó con daños permanentes en la vista.)
Zoé
Robledo tenía 15 años de edad cuando su familia y su padre fueron desterrados
de Chiapas. Volvió con 30 años de edad, en 2009, siendo rescatado por el ex
gobernador Juan Sabines Guerrero que primero lo colocó como conductor en un programa
de televisión del Sistema Chiapaneco de Radio, Televisión y Cinematografía. A
partir de ese momento, se convirtió en una pieza clave del sabinismo.
Con
un perfil bajo, con una falsa apariencia de periodista y apoyado por quien
puede considerarse su padrino político, en 2010 obtuvo la diputación local por
el distrito XVII con sede en Motozintla. Fue elegido presidente del Congreso
del Estado en julio de 2011, posición que le permitió operar para los intereses
del gobernador Sabines Guerrero, aprobando créditos e iniciativas de ley, como
las modificaciones legales que realizó para que el ex mandatario jamás fuera
enjuiciado por el monstruoso latrocinio de 40 mil millones de pesos cometido al
erario de los chiapanecos.
Actualmente
es senador de la República, aunque su nombre no apareció en la boleta electoral
el 1 de julio de 2012. El registro de dicha senaduría había sido impugnado
hasta en tres ocasiones por el PRD, por lo que Juan Sabines coaccionó a las
autoridades electorales para que lo aprobaran dejando a Zoé Robledo nada más con
trece días para hacer campaña y sin que su nombre fuera impreso en las boletas,
pues el que se pudo leer fue el de Juan Carlos López Fernández.
Entonces
¿cómo fue que ganó con tan poco tiempo de campaña y sin ser identificado por
los electores el día de la elección? Es un misterio, pero si Sabines fue capaz
de lograr su registro con tan pocos días, suponemos que también fue capaz de
hacerlo senador sin votos.
¡GANÓ
ZOÉ ROBLEDO!
No
es difícil imaginarnos que Eduardo Robledo Rincón será el poder detrás del trono.
Francis Bacon afirmaba que una persona que quiere venganza guarda sus heridas
abiertas. Si algo anhela más en la vida Eduardo Robledo es venganza por ser
echado a la calle como un perro. Volverá al poder detrás de su hijo, que también
anhela quitarse de encima tantos años de frustración al ver a su padre volverse
viejo, triste y amargado.
Imaginemos
que Zoé gana las elecciones de 2018. Lo primero que hará es pagar los favores
que lo llevaron a ganar la gubernatura, tanto económicos como políticos. De
sobra se sabe que Juan Sabines Guerrero está detrás de su proyecto y que se
presume está alimentando con mucho dinero su postulación ante Andrés Manuel
López Obrador, quien ha demostrado ser de doble moral cuando de dinero se
trata. Primero está el peculio y después la “Honestidad valiente”. ¿Es posible
que entre Robledo Rincón y Sabines compren la candidatura a Zoé? Por supuesto.
El
siguiente paso sería designar la gente en todas las secretarías y dependencias
de gobierno. Aquí regresarían a gobernar las caras más conocidas del sabinato
en un doble propósito, mantenerse alejados de las rejas y enriquecerse. Después,
utilizarían (Zoé, Eduardo y Juan) el poder del Estado para controlar el
Congreso local y el Poder Judicial, así como lo hizo Sabines. Inmediatamente, vendría
la persecución política.
La
corrupción, la impunidad y la malversación de los recursos públicos se darán en
todo momento. Son aves de rapiña guiados por sentimientos de venganza, rencor y
frustración.
De
habernos imaginado como serían los gobiernos de Pablo Salazar y el de Sabines
Guerrero, creo que nunca les hubieran dado el poder. Pero sabiendo quién es,
qué ha hecho y a quién obedece Zoé Robledo, ¿lo haría gobernador? Imagínelo al
revés. ¡Chao!
@_MarioCaballero
yomariocaballero@gmail.com
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